Una gesta sin relato

Ed Impresa - Suplementos 01/04/2022 Por Facundo Piai
A 40 años de la guerra por la recuperación de las islas usurpadas por el imperialismo británico, el cine aún no se encontró con la causa nacional.
Soldado Argentino Sólo Conocido por Dios 1 copy
Soldado argentino sólo conocido por Dios, de Rodrigo Fernández Engler

Suple Malvinas - cabezal


Especial La Nueva Mañana

Si las guerras son un fermento de unidad nacional, en gran medida se lo deben al relato que glorifica las gestas en cuanto patrióticas. Así, el altruismo, el heroísmo y demás valores cercanos al sentir nacional son claves en esas narrativas. Sin embargo, si analizamos lo que se dice de Malvinas desde el 14 de junio de 1982 no encontramos nada de eso. No hay hazañas, ni héroes; contrariamente, hay una carencia total de orgullo. La ausencia de estos tópicos en el relato que desde nuestro cine se hace de aquella guerra debe hacernos reflexionar.

Conscriptos afligidos y la desazón son los principales protagonistas. Ninguna película presenta a los combatientes como héroes, ni a Thatcher como la mandataria de un país imperialista. Recurrentemente, en todos los relatos el soldado es construido como una doble víctima que obtuvo el castigo casi lógico por desafiar a una potencia. No hay relatos heroicos, no hay estima nacional, ni mucho menos una defensa de la patria y el interés de las mayorías nacionales.

Los Chicos de la Guerra (de Bernardo Czemerinsky), Iluminados por el Fuego (Tristán Bauer) o La deuda interna (de Miguel Pereira), por mencionar las más difundidas, son relatos derrotistas. Parecería ser que tienen una moraleja autodisciplinadora que imposibilita a la Argentina ser partícipe de grandes patriadas. De aquellos títulos se diferencia El Visitante (de Javier Olivera) que evidencia el ninguneo que sufrieron los combatientes una vez reconstituida la democracia. Donde la falta de reconocimiento que es simbólica, social y económica, deja sus huellas en los cuerpos y psiquis de los soldados.

os Chicos de la Guerra - Czemerinsky
 Los chicos de la Guerra, de Bernardo Czemerinsky.

Mención aparte merece Soldado Argentino Sólo Conocido por Dios (de Rodrigo Fernández Engler) que tiene otro espíritu al brindar un homenaje franco a los combatientes. Narrado en tres líneas temporales, el film recrea la leyenda malvinera del soldado Pedro que siguió combatiendo pese a la rendición de su regimiento, cuyos restos fueron sepultados en alguna fosa común en las islas. Al mismo tiempo también invita a reflexionar sobre los que volvieron y fueron sepultados vivos bajo un manto de indiferencia. En palabras del director, la película “busca reivindicar al combatiente. A la persona que fue a luchar a Malvinas, independientemente de la cuestión ideológica y política que se vivía en la época”. 

Indudablemente, el hecho de que haya sido una dictadura corrupta y genocida quien avanzó sobre las islas para reconquistarlas embarulla el análisis. De ahí que es fácil caer en lógicas binarias, como que la cuestión Malvinas es cosa de la dictadura o simplemente una reivindicación “facha”. Por tanto, es difícil reivindicar una cosa sin la otra. Sin embargo, vale aclarar que lo que menos esperaba la cúpula militar era una confrontación armada. El General Galtieri asumía que en cuanto aliados del capitalismo occidental en la batalla contra la amenaza soviética podían recuperar el territorio por vías diplomáticas y presión militar.

El error de cálculo de los dictadores de la oligarquía fue asumirse aliados de las potencias, cuando, en realidad, occidente consideraba a la Argentina como una célula lacaya, nunca un par. Así, la táctica de la Junta se encontró con una Margaret Thatcher implementando reformas liberales en medio de un escenario económico recesivo, reprimiendo protestas sociales, con la imagen por el piso y una elección legislativa inminente.

Consecuentemente, la guerra servía para recuperar el consenso social apelando a la unidad nacional. Por otro lado, las potencias occidentales no tardaron en apoyar a su aliado en la OTAN para restablecer el orden global. Así, un error de cálculo y una reivindicación histórica puso a la Argentina cara a cara con el enemigo real de la integridad territorial. 

 Iluminados por el Fuego- Tristán Bauer
 Iluminados por el Fuego, de Tristán Bauer.

Y así, a partir de la rendición, el proceso de olvido y desmalvinización tomó centralidad. También, con la vuelta de la vida republicana se dio una disociación entre la institución militar y la democracia. En consecuencia, la democracia se constituye de espaldas a dos factores claves para la consistencia del Estado nacional. Lo cual dificultó la reintegración del ejercito a la vida democrática y a la cuestión Malvinas como causa estratégica frente a la amenaza británica. Quizás el apoyo moral que hoy recibe la estrategia de la OTAN en Eurasia de parte de nuestra dirigencia política y medios de difusión sea hijo de ese extravío. 

Quien sí es hijo de su época es el relato cinematográfico sobre Malvinas. Por tanto, se alimenta de los discursos e ideas reinantes y, al no criticarlos, fortalece una visión del mundo indiferente al interés nacional. La desmalvinización presente en gran parte de las películas forma parte de las condiciones de producción de esos discursos. No se podrá combatirlo sino mediante una épica distinta que no tiene porqué apelar necesariamente a un realismo barroco. Sino desde otro mensaje que respete la integridad territorial y el interés nacional. En ese sentido el relato de Rodrigo Fernández Engler sienta un auspicioso precedente. 

  

  

Suplemento Especial - Malvinas

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