Argentinos le ganó a Independiente y llegó a la punta de la Superliga

El equipo de La Paternal es una de las grandes sorpresas del torneo, mientras que los de Avellaneda no encuentran el rumbo. Sebastián Beccacece se fue silbado por la hinchada local.
Pablo Perez y Gabriel Hauche @Independiente
Tras su victoria en Avellaneda, Argentinos alcanzó a Boca, que el viernes perdió con Racing, y con 21 puntos, es puntero del campeonato. - Foto: Twitter (@Independiente)

Paciente y sin brillar pero inteligente para aprovechar los nervios de un equipo que padeció silbidos durante varios tramos del juego, Argentinos Juniors le ganó 1 a 0 a Independiente en el estadio Libertadores de América y quedó como puntero de la Superliga junto a Boca. En un partido válido por la décima fecha, el gol lo convirtió Elías Gómez, a los 40 minutos del segundo tiempo.

El "Rojo" fue un manojo de nervios durante gran parte del encuentro, jugó al ritmo de la gente que repudió el mal rendimiento del equipo y generó muy poco fútbol. En cambio, Argentinos fue un equipo práctico, que sin brillar, supo esperar y golpeó en el momento indicado.

Independiente terminó con diez hombres porque Andrés Roa fue expulsado por Nicolás Lamolina, a los 45 minutos del primer tiempo, por una falta ante Francis Mac Allister, aunque la jugada era como mucho para amarilla.

Para describir el escenario que se vivió en el estadio Libertadores de América basta con contar que, cuando se anunciaba la formación del local, el entrenador Sebastián Beccacece fue silbado.

En la primera parte, el "Rojo" tuvo el dominio territorial, pero careció de ideas para abrir a un rival que se abroqueló atrás y apostó por algún contragolpe, aunque tampoco generó mucho en ofensiva. Con la expulsión ya consumada, Independiente empezó a estar más desordenado y Argentinos, si bien no salió decididamente a buscar el gol, se adelantó más en el campo.

Y tuvo su premio sobre el final, después de una pared de Elías Gómez con Nicolás Silva, que el propio lateral izquierdo definió ante un Martín Campaña que descuidó demasiado su primer palo.

La imagen del cierre del encuentro fue un símbolo de desconcierto: Nicolás Figal -el mejor del local por no decir el menos peor- parado como delantero de área, a la espera de un cabezazo salvador, que nunca llegó.

Con el pitazo de Lamolina, los silbidos se multiplicaron para un equipo que lejos está de encontrar la identidad que tenía el Defensa y Justicia de Beccacece.

Parte de esa explicación está en un mal mercado de pases, en donde se gastó mucho dinero pero no se trajo futbolistas de jerarquía, y en los cambios constantes de un DT que no ayuda con eso a conseguir una base estable.

Fuente: Noticias Argentinas

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