Con el corazón en el bolsillo: el control de precios y la discusión salarial

Mientras el equipo económico nacional intenta flexibilizar el acuerdo con el FMI, avanzan los controles de precios y las renegociaciones salariales.
Massa
Massa, afronta una tarea ardua y compleja: buscar el equilibrio entre la deuda con el FMI, inflación y salarios. Foto: NA

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Especial para La Nueva Mañana

El corazón en el bolsillo. Quizás sea el momento de mashaupear la vieja frase de Juan Carlos Pugliese, el último ministro de Economía de Alfonsín que se tragó la crisis hiperinflacionaria de finales de los ochenta. Con el final del Plan Primavera impulsado por su antecesor, Juan Vital Sourrouille, el radicalismo veía que los precios se disparaban y las elecciones de le venían encima.

Los intentos del hombre elegido por su capacidad de negociación y un perfil político lo suficientemente afianzado como para pararse ante los mercados e intentar calmar una situación que hacía que hasta el propio candidato de la UCR a suceder a Alfonsín, el cordobés Eduardo César Angeloz, hiciese campaña diferenciándose con el gobierno, fueron en vano. Allí acuño su célebre aforismo. “Apelé al corazón y me contestaron con el bolsillo”, dijo evidentemente resignado y entregado a un final inminente.  

Treinta y tres años después es posible que sea el momento de poner la mirada sobre el corazón de los argentinos que sienten la angustia desde sus bolsillos. Esos que no necesariamente lucen tan flacos, aunque el puñado de billetes que los engorda alcanzan para cada vez para menos.

El último dato oficial al respecto marca una suba general de precios de 6,3% mensual en octubre de 2022, que acumuló un alza de 76,6% en diez meses y alcanza 88% internanual. Si los indicadores de noviembre y diciembre no bajan se ubican por debajo del 6% mensual, la tan temida inflación de tres dígitos terminará coronando un año para el olvido. Aunque, claro está, el dato final sólo servirá para la estadística dura. La inflación 2022 será de más del 95% y nada hace pensar que los primeros meses del año próximo sean mejores.

Massa en busca del equilibrio: deuda con el FMI, inflación y salarios

Esa realidad es la razón principal por la que Sergio Massa intenta equilibrar movimientos con el FMI a partir de una política de reducción del gasto que acata al pie de la letra los pedidos del organismo, a la vez que intenta acomodar la situación interna y renegociar los vencimientos futuros. En esa renegociación también hay un pedido de mayor flexibilidad, sobre todo teniendo en cuenta el año electoral que se avecina. En esa empresa, el equipo económico del tigrense elaboró un documento con el que intentará convencer al organismo que preside Kristalina Gueorguieva utilizando el impacto de la guerra como principal argumento. 

Según da cuenta una nota publicada en el matutino porteño Página/12, en dicho documento el gobierno argentino realizó un recorrido cuantitativo acerca de cómo afectaron las consecuencias de la guerra a la economía argentina. La cuenta definitiva alcanza los 4.949 millones de dólares. 

El informe abunda en detalles técnicos en las que el equipo económico demuestra el descalabro que el conflicto en Europa generó en la economía argentina y la consecuente dificultad para cumplimentar con los objetivos con los que el país se había comprometido en su relación con el Fondo. Combustibles, materias primas, fletes, alimentos. El listado de variables puede servir también para explicar la economía doméstica y encontrar una de las principales razones para la suba de precios que el gobierno no puede controlar. 

Precios y salarios

Este martes se reunió por primera vez el Observatorio de Precios. Como jornada inaugural se propuso revisar la ausencia del programa Precios Justos, recientemente lanzado, en varias provincias. Un primer cachetazo a la ilusión de que el programa podría ayudar a acomodar la situación hacia fin de año. 

El organismo que busca “transparentar el acceso a la información sobre precios y disponibilidad de insumos, bienes y servicios ofrecidos en el territorio de la Nación y propender a una mayor protección de los consumidores y usuarios”. Había sido desarticulado por el macrismo en el año 2016. No hay una idea clara de los efectos que puede generar el funcionamiento del espacio en medio de una relación tirante entre los formadores de precios y la política económica nacional. Por lo pronto, la primera reunión sirvió para confirmar algo que todo el mundo sabe: los alimentos ya duplicaron su precio en el último año. En algunos casos, no pocos ni aislados, la suba registrada alcanza y supera el 200% o 300%. A la cabeza de ese ranking se ubica el kilo de cebollas, que experimentó un alza del 552%, y la papa que subió un 317%.

Por esa razón, a la par del programa de control de precios, los gremios avanzan y aprietan el acelerador en torno a la discusión salarial. Si bien estaba pautado de antemano, el gobierno también toma cartas en ese sentido y esta semana aumentó un 20% el salario mínimo, vital y móvil, que llevará el piso salarial a 69.500 pesos en marzo del 2023.

El aumento será en cuatro tramos y la cifra queda apenas por encima de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) medida por el Indec para octubre, que fue 62.106 pesos. El detalle es que lo hará con cinco meses de retraso. La Canasta Básica Total se calculó en 139.783 pesos, por lo que el acuerdo sellado por la CGT, la CTA y las cámaras empresarias, con el desacuerdo de la CTA Autónoma, sigue quedando rengo y explica, en gran parte, el descontento general. 

Córdoba: bono de 30 mil para los estatales, revisiones y bonificaciones

 Mientras el gobierno nacional sigue estudiando la posibilidad de habilitar un ingreso extra que amaine la situación económica hacia el fin de año, las fiestas y las vacaciones, el Gobierno de Córdoba ya anunció un bono de 30 mil pesos para los estatales y los gremios acuerdan paritarias que no sólo arriman el cálculo anual a los tres dígitos sino que contemplan revisiones y bonificaciones por única vez. 

En ese contexto, en la calle se habla mucho más que de la derrota del seleccionado de Scaloni frente a Arabia Saudita. En las principales ciudades del país se movilizan profesionales de la salud, trabajadores estatales y organizaciones sociales que exponen su situación como botón de muestra de la situación general. ¿Vieron que Sergio Massa ya no se ríe exageradamente como lo hizo durante los años previos a agarrar el Ministerio de Economía? Tantearle el semblante no es una mala estrategia para imaginar un poco cómo viene la mano. 
Públicamente, él asegura que hay elementos que le permiten proyectar el 2023 recuperando parte de esa sonrisa, y se propone bajar la inflación a la mitad en los próximos tres meses. Sin embargo sostiene una cordial tensión con las organizaciones sociales y la política territorial en general. Sabe que los impactos suenan más fuertes cuando empiezan a sentirse en las zonas más sensibles, por eso procura hablar con el bolsillo y el corazón. La foto de diciembre preocupa, pero por el momento no desespera.   

 

  

 

La Nueva Mañana - Edición Impresa 285

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