Callar es complicidad: el agronegocio hoy

Especiales - Opinión 22/07/2022 Por Grupo Sacerdotal Enrique Angelelli
El Grupo Sacerdotal Enrique Angelelli y una mirada sobre las luchas que en la Córdoba actual se dan en cada uno de los territorios.
no al agronegocio by gentileza
El agronegocio hoy, un tema que el grupo sacerdotal Angelelli trae al centro de la discusión. Imagen ilustrativa

Hace algunos días los medios nacionales se hicieron eco de la denuncia de la amenaza que nuestro hermano sacerdote Rubén Lasaga sufriera en el desarrollo de su tarea pastoral intentando “disciplinarlo” y reclamándole “no meterse donde no debe” por acompañar la lucha campesina en su territorio.

Sentimos la necesidad de expresar públicamente nuestra solidaridad con ese hermano y con las organizaciones comunitarias y sociales que sostienen esas luchas, como ya lo hicieron otros hermanos, pero además aportar a la memoria y a mirar las actuales luchas por la Tierra y los Territorios, de campesinos y comunidades indígenas en nuestra Córdoba. 

La memoria: el martirio, reconocido por la Iglesia universal, del padre Obispo Enrique Angelelli, los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, y el militante campesino Wenceslao Pedernera, en La Rioja, que hoy atribuimos de un modo general a “la dictadura”, toman plenamente sentido cuando nos acercamos a los procesos y acontecimientos que fueron tejiendo el desenlace por todos conocido. La lucha por la tierra, por los derechos campesinos, por el sueño de la condición “comunitaria” de los territorios y sus recursos naturales, por el respeto a las culturas propias y a los modos de vida y producción ancestrales, la demanda por el acceso a condiciones dignas de vida, chocaron con los intereses de terratenientes, estructuras “feudales” de dominación y explotación de los trabajadores y los recursos, proyectos de expansión del agro negocio y la explotación minera, en ecosistemas frágiles que rápidamente se deterioran al ritmo de la acumulación concentrada de ganancias rápidas y fáciles.

Esos “intereses” encontraron “defensores” en el mismo Estado, tanto en el Poder Ejecutivo, como en el poder judicial; y tanto en la experiencia democrática previa al golpe, como en la dictadura, las fuerzas represivas del Estado fueron comprometidas en la defensa de los intereses de los menos que concentran la tierra, las ganancias y el poder. Así se explica el Martirio de Wenceslao y los Curas, y claro, el Obispo.

Hoy en nuestra Córdoba: las luchas en los territorios siguen siendo protagonizadas por muchos espacios colectivos, entre ellos, organizaciones campesinas, asambleas vecinales, organizaciones territoriales ambientales, organizaciones territoriales indígenas y comunidades de pueblos y naciones originarias, colectivos de productores de pequeña escala y respetuosos de los ambientes y consumidores... Esas luchas siguen siendo por aquellos objetivos que históricamente los ha reunido, y siguen encontrando la resistencia de los sectores concentrados con la complicidad del Estado en todos sus poderes y niveles. Así, se avanza sobre la destrucción de los ambientes en los que viven, se ignora sus derechos ancestrales, se daña lo sitios reconocidos como sagrados, se les impide el acceso a los bienes comunes, se ignora su derecho a ser consultados y a decidir sobre sus territorios, se criminaliza sus acciones de lucha y resistencia, se los reprime abiertamente y se ejerce múltiples violencias sobre sus bienes, sus cuerpos, sus vidas.

Es que en nuestra provincia manda el agronegocio que destruye los ambientes y se apropia de los bienes comunes, aniquila el trabajo de campesinos y los expulsa de sus hogares;  manda el negocio inmobiliario que convierte a la tierra en una mera mercancía de la especulación destruyendo igualmente ambientes y formas de vida; manda la megaminería que reduce los paisajes a la nada y contamina; manda la obra pública-privada que prioriza la construcción de autovías rápidas para la extracción de los recursos naturales de los territorios a costa de todos, y posterga siempre la atención de las necesidades concretas que encontrarían en una infraestructura adecuada la solución definitiva.

Nos metemos porque debemos, como se meten tantas y tantos, como ponen sus cuerpos para resistir, para construir, para defender. Requerimos a las Iglesias de Córdoba, que se metan, porque deben, que se metan acompañando, reconociendo en esas luchas, defendiendo sus vidas y libertad.

Julio 2022

Adhiere Red Nacional de Fe y Política.

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