La inflación de los alimentos galopa al ritmo de la devaluación anticipada por Milei

Los comestibles que arrastraban fuertes alzas en lo que va del año, aumentaron más del 45% desde el balotaje. ¿A qué se enfrenta el nuevo gobierno? ¿Qué propone?

Economía 09/12/2023 Facundo Piai
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Ilustración: Daniel "Pito" Campos

Probablemente, la inflación de tres dígitos sea la marca indeleble con que se recuerde a la administración que dejará de ser gobierno el 10 de diciembre. Justa o injustamente, así será recordado pese a que la alta inflación es un problema que la economía acarrea desde hace más de una década. Pero, en un contexto de precios desbocados, lo que más ruido hace es el aumento de los alimentos por arriba de las subas generales. Posiblemente, una de las principales explicaciones del malestar social expresado en el revés electoral del gobierno saliente. 

Al mes de octubre, los comestibles acumularon un incremento que supera en 14% a las alzas generales, siendo la categoría que más subió. Si bien la sequía y diferentes tipos de cambio a medida de las exportaciones agropecuarias alimentaron los incrementos, en el último tramo del año la expectativa política metió la cola. Luego del triunfo libertario con su propuesta de dolarización y desregular precios, las subas no hicieron otra cosa que acentuarse.

Canasta compras supermercados Telam
Al día siguiente de las elecciones, las principales empresas alimenticias líderes anunciaron incrementos que rondaban el 45%.

La incertidumbre que genera un gobierno inexperto con propuestas extrañas impactó en precios: por ejemplo, el aceite de girasol aumentó 43% en noviembre y 38% de ese aumento se dio en las semanas posteriores al balotaje.

La dieta popular, la que más subió tras el triunfo libertario

Un informe del departamento de estadística del Centro de Almaceneros confirma que los principales productos de la canasta básica crecieron en promedio un 40% sólo en el mes de noviembre. El reporte especifica que el grueso de los aumentos se dio tras el triunfo libertario. La incertidumbre que genera un gobierno inexperto con propuestas extrañas impactó en precios. Por ejemplo, el aceite de girasol aumentó 43% en noviembre y 38% de ese aumento se dio en las semanas posteriores al balotaje; mientras que los fideos que subieron 54% en el mes lo hicieron después del 19 de noviembre.

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“Al día siguiente de las elecciones, las principales empresas alimenticias líderes anunciaron incrementos que rondaban el 45%”, señaló a La Nueva Mañana la gerenta del Centro de Almaceneros. Vanesa Ruiz enfatizó, además, que estas subas tienen un componente exclusivamente especulativo e “irresponsable” de parte de la industria, porque no hay justificativo económico concreto. Las alzas fueron similares a las que se dieron tras la última devaluación, pero sin movimientos en el precio del dólar oficial y con los tipos de cambio paralelos planchados o a la baja.

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Vanesa Ruiz, gerenta del Centro de Almaceneros Córdoba. Foto: Archivo

Las subas desmedidas esmerilan el efecto en el bolsillo de la devolución del IVA

Estas subas virulentas potenciadas por la inminencia de un gobierno que promete dolarizar la economía sin dólares (lo que significa hacerlo a un tipo de cambio elevado) se comieron el aliciente que significaba para el ingreso la devolución del IVA. Este mecanismo, más otras políticas que impactaban en el ingreso de la población, fue un estímulo para las ventas del comercio minorista que es muy diverso. Con casos en que el volumen de ventas se mantiene y otros en que baja respecto al año pasado.

Pero caída de productos vendidos no significa necesariamente que los ingresos del comercio estén en rojo. De hecho, la dispersión de precios y el nivel de actividad existente, más una baja tasa de desocupación, hace que haya comercios satisfechos con sus cuentas, aun vendiendo menos volumen.  Por caso, pese a la alta inflación, ningún reporte sectorial advierte reducción de comercios por cierres. Si bien hay alguna baja de persiana, pero también hubo en el año nuevas aperturas. Sin embargo, todo indicaría que, de entrar en fase recesiva, no solo el comercio tendrá cierres.

Al día siguiente de las elecciones, las principales empresas alimenticias líderes anunciaron incrementos que rondaban el 45%”, señaló a La Nueva Mañana la gerenta del Centro de Almaceneros, Vanesa Ruiz.

Los desafíos del nuevo gobierno

El nuevo gobierno asume en medio de una tormenta con precios al alza. El presidente electo ya lo anticipó, sabe que convivirá con subas corrosivas durante al menos su primer año de mandato. Podría bajar recién en el segundo semestre del 2025, según estimó quien el 10 de diciembre portará oficialmente la banda y el bastón. Una diferencia con el ex presidente Macri, quien antes de asumir había dicho con total desparpajo que “eliminar la inflación” sería “la cosa más simple”.

El gobierno entrante deberá lidiar con la actualización del tipo de cambio oficial producto de las pocas reservas y la alta demanda por cobertura, importación y pago de compromisos. Precisamente, porque Sergio Massa logró terminar su administración en el Palacio de Hacienda defendiendo el valor del dólar en torno a $380, contrariamente a lo que se especulaba. Más allá de la incógnita sobre cuánto subirá el dólar o cómo reaccionará una administración amateur frente al anuncio de medidas antipáticas, se da por descontado que tendrá efecto en precios. Siempre lo ha tenido. De hecho, la última suba del dólar oficial (de 30%) hizo que la inflación pasara de 6 puntos en julio a 12,4% y 12,7% de subas en agosto y septiembre, respectivamente.

¿Dólar a $650?

Un importante funcionario del gobierno entrante deslizó que llevarían el dólar a $650, lo que significaría una devaluación en torno a 70%. De darse un salto en la divisa norteamericana de esta magnitud, mayor o, incluso, menor, será combustible para una inflación que ya viene batiendo récords. Hasta octubre -última medición oficial de Indec- las subas acumulaban 120% en el año, pero en noviembre y diciembre los incrementos arreciaron con un gobierno en retirada, frente a la asunción de otro que promete desregulaciones y dolarización. Con lo cual, no se descarta que el año cierre con una inflación en torno a 180% o hasta superior a los 200 puntos porcentuales.

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Un importante funcionario del gobierno entrante deslizó que llevarían el dólar a $650. Foto: Archivo

¿Habrá plan de estabilización?

Aún no conocemos el plan de estabilización que buscarán aplicar los libertarios. Las dudas son múltiples. El presidente electo reconoció que los precios irán al alza en los próximos meses ¿cuánto tardarán en comerse la competitividad externa de la devaluación que llevarán adelante? Dijeron que habrá “sinceramiento de precios” ¿habrá también una actualización del precio del salario, hoy atrasado? Y por último ¿se abandonó definitivamente la idea de cambiar la moneda nacional por la emitida por otro país?

Todo indica que pasamos de un escenario de demanda caliente (con adelanto de gastos y consumo de cobertura), con nivel de actividad económica -en parte motorizada por salarios bajos- y alta inflación, a uno diferente, en donde los salarios continuarán atrasados, los precios en alza y el nivel de actividad deprimido.

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