"Loku" Cuello aún no se fue y ya lo extrañan en Alta Córdoba

Deportes - Actualidad deportiva 21/06/2022 Por Gustavo Scarpetta
El alero de Instituto, figura en la final de la Liga Nacional de Básquetbol y en el primer título de club, emigrará a Brasil y ya se siente la nostalgia. Quedó en la historia.
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Martín Cuello obedece las órdenes recibidas por Lucas Victoriano. “El que reciba, encara al aro”, dijo el tucumano que busca ser campeón como DT. El tablero marca Quimsa 84 - Instituto 83.  Faltan  segundos y hay silencio en el estadio santiagueño. Los corazones están detenidos al igual que el reloj.  La naranja busca las manos de aquellos que le prestan los mejores cuidados. Va a las manos de Cuello y este encara ante la marca de Terry. La pelota sale lanzada hacia el aire y el árbitro que está muy cerca no duda: es falta... 

Hay quejas, pero "Loku" se para sobre la línea de los libres. Los hinchas de Quimsa gritan. El ecocardiógrafo de los hinchas de la Gloria presentes o los que siguen por televisión, muestran una montaña de pulsaciones. Por suerte la eco de Cuello parece una meseta tranquila. Camina, respira. 

Los memoriosos recuerdan que la última vez que Loku Cuello erró dos libres seguidos fue en un partido en 2003, entre Ramos Mejìa Lawn Tenis -donde él jugaba- y  Defensores de Hurlingham  u otro rival de la zona. El protagonista de nuestra historia tenía 10 años y destacaba en el mini básquet.  

Había metido todos los triples esa noche. En el segundo partido ya se había sacado otro 10: metió los 10 libres que intentó, además de cerrar sus números con 30 puntos.   

Pero esta vez era la final. La Liga tan soñada estaba en sus manos. Parece recordar a Victoriano cuando en una de las últimas prácticas le dice “flexiona Loku” y el Loku flexiona y emboca el primero. Hay suplementario dicen los periodistas. En la cabeza de Martin Cuello no estaba el plan de jugar cinco minutos más.  

Vuela la naranja al aire, con esa perfección del tiro que desde el inicio sale perfecto, directo, sin distracciones. Una bala directo al corazón de Quimsa. Un corcho que vuela alto en el champagne que abren los hinchas gloriosos. 

Quedan segundos pero para la memoria colectiva quedará que el partido finalizó cuando Loku Cuello lanzó esos libres. A donde nacen los sueños del que emboca y duermen los deseos de los perdedores. 

Los jugadores son un ramo de festejos, gritan y se sacan todos los nervios y ansiedades.  

Esos jugadores que en esa votación íntima gestionada por el DT escogieron que si había una última pelota, esa fuera para el Loku.  

Levantan la Copa. Le dan a Cuello el premio al MVP (Most Valuable player).  Sus cercanos saben que significa “muy valiosa persona”. Así cómo llegó de manera humilde al club, agradece y sonríe al presidente que le entrega su premio personal.   

Loku seguirá su carrera en Brasil y quedó para siempre en la historia de Instituto. En la memoria colectiva por dos simples. Por haberse metido a los hinchas en el bolsillo. Los mismos hinchas que ya lo comenzaron a extrañar. 

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