
Macri, Pichetto y la versión Cambiemos de la "pluralidad"
César Martín Pucheta
El anuncio de la fórmula Macri – Pichetto fue tan sólo un sacudón más en una campaña electoral marcada por los golpes de efecto. Minuciosamente pensada para correr al acuerdo Fernández – Massa del centro de la escena, el anuncio despertó todo tipo de lecturas que terminan por confluir en el lugar en el que todos los armados del presente parecen arrancar: esquivar la grieta. Al menos desde lo discursivo.
Con la suma del senador al plantel oficialista, el macrismo vende apertura y busca contrarrestar el peso de la decisión histórica de Cristina Fernández de postularse a la vicepresidencia en la formula que encabeza su ex Jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Aunque claro, queda rengo en ese intento.
Pichetto no fue, ni por asomo, un crítico al gobierno de Macri al nivel que lo fue Alberto a la gestión de Cristina, por un lado. Aún peor (para el argumento oficial) el rionegrino fue el garante de todas las leyes que el oficialismo impulsó desde la Cámara Alta del Congreso Nacional. En otros aspectos concretos de la realidad cotidiana de nuestro país, como la lucha contra la inseguridad y la inmigración en la Argentina, han coincidido recientemente en diagnósticos y propuestas.
Más allá de eso, el argumento está centrado en “la apertura” que sería la garantía de “gobernabilidad” para un país que “intenta dejar atrás las divisiones del pasado”. Así lo afirmaron los dos protagonistas de esta historia durante la tarde del martes. “Queremos una democracia con pluralismo” escribió Macri en su cuenta de Twitter. “Hoy se pone en marcha un nuevo proyecto de unidad”, afirmó Pichetto en su conferencia de prensa.
En materia de similitudes, el paralelo con la candidatura de Alberto Fernández se concentra en “el día después” de la elección. De la misma forma en que el ex Jefe de Gabinete despeja los supuestos miedos del establishment ante una eventual vuelta del peronismo al poder, la presencia del senador pone en escena una especie de garante de la gobernabilidad desde la pata política (su manejo legislativo) y desde la pata social (su anclaje peronista que lo acercaría a algunos referentes territoriales referenciados en el justicialismo). La diferencia está en que Fernández es aspirante a la primera magistratura y Pichetto es candidato a vice. Como dice el viejo adagio político nacional; uno conduce y el otro acompaña, en el éxito y en el fracaso.
Es posible que la historia política argentina no recuerde un escenario tan marcado por los golpes de timón como el que anticipa la elección presidencial de este 2019. Nadie asegura que el de Pichetto sea el último. Con el anuncio de Sergio Massa que se dilatará hasta último momento y con el interrogante que aún mantienen las fórmulas que estarán encabezadas por Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey, las noticias y los trascendidos se extenderán hasta el minuto final, que no será necesariamente el miércoles.
Nunca está de más recordar que las listas con los nombres de precandidatos para competir en las PASO de agosto, deberán oficializarse el 22 de junio.


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