
Muñoz Machado: "El éxito del CILE es sentarnos a hablar de nuestra lengua"

Como titular de una de las entidades promotoras del CILE, Santiago Muñoz Machado consideró que el idioma español no puede cerrar los ojos ante los avances tecnológicos ni renunciar a que se regule la lengua para perfeccionar la comunicación entre quienes la usan. A continuación, la entrevista que concedió a La Nueva Mañana en medio del ajetreo de las intensas jornadas de deliberaciones que tuvieron lugar en nuestra ciudad.
- ¿Qué reflexión le merece este movimiento que se generó en la ciudad de Córdoba con motivo de la realización del Congreso de la Lengua?
- Me parece maravilloso. Me parece que la organización del Congreso en Córdoba ha conseguido algo tan importante como que el Congreso entre en el pueblo y que sea una actividad que el pueblo ha asumido como propia. No solo el pueblo de Córdoba, sino tanta gente más atraída por un Congreso que ha estado organizado magníficamente. De modo que es mucha satisfacción que uno siente. Mucha satisfacción y agradecimiento a los organizadores por su esfuerzo.
- Como autoridad de la Real Academia, ¿qué resultado dejaron los debates abiertos ante cada ponencia expuesta en este Congreso?
- Estos debates enriquecen. Todos los debates enriquecen porque plantean problemas. Algunos de los cuales los tenemos presentes y otros no, que resultan de la propia deliberación del Congreso. Siempre el hecho mismo de debatir y reunirse es en sí mismo un enriquecimiento. El éxito consiste en hablar. Pero más allá, el hecho que se pongan sobre la mesa cuestiones nuevas nos hace que la vitalidad de la lengua se demuestre también a través de la preocupación que tenemos todos por cualquier problema que se pueda suscitar.
- Uno de los temas recurrentes en conversaciones con participantes en el Congreso fue el de las nuevas tecnologías. ¿Está en condiciones el español de asumir el desafío de adaptarse a estos cambios vertiginosos que afronta nuestra sociedad?
- Desde luego sí. Tenemos que tener presente que las nuevas tecnologías suponen una gran revolución, como dijo el presidente de una gran multinacional aquí. Estamos viviendo una revolución de grandes dimensiones y por lo tanto sería una locura cerrar los ojos ante esta situación. Pero el español seguirá siendo el español, con las nuevas y viejas tecnologías. La lengua en general evoluciona muy lentamente, pero a veces se producen saltos cuando hay revoluciones políticas, sociales o tecnológicas. Estamos en el caso de una revolución tecnológica, la mayor de toda la historia de la Humanidad. Por tanto, habrá que estar presente en todo esto para ver cómo incide todo esto en la comunicación, en la forma de escribir. También en nuestros propios instrumentos como Academia. De tener nuestros diccionarios y obras en base digital es muy importante y nos está exigiendo un esfuerzo grande. Y también tenemos que cuidar de las “lenguas de las máquinas”. Alguien ha dicho que a la Academia le importa más la lengua de las máquinas que la de los humanos, pero es una tontería. Nos importa la lengua de los humanos. Pero eso no quiere decir que no atendamos el fenómeno tan grande como que haya 700 millones de máquinas hablando español y que no tratemos de regularlo para que nos podamos entender con ellas también.
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