Ecopiscinas: la experiencia de un biólogo que valoriza la biodiversidad

Javier Poblete construyó en su vivienda de Argüello una pileta natural, con filtros ecológicos que logran el mantenimiento del agua sin el uso de químicos como el cloro.

Suplementos: Economía Circular19/08/2022Marcos J. VillaloboMarcos J. Villalobo
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Suple R3 - Cabezal Nota
 

El Biólogo Javier Poblete tiene 32 años, es cordobés, y vive en Argüello. Se recibió en el 2016 y se define como un amante de la naturaleza. En su casa tiene un patio grande y durante la pandemia aprovechó para transformarlo completamente, a fin de utilizar sus espacios verdes. 

Javier quería convertir su propiedad en un refugio para la biodiversidad, sembrar alimentos orgánicos y construir un invernadero. Por su parte, su madre Daniela deseaba que la propiedad contara con una pileta, pero buscaba evitar el uso de químicos, especialmente del cloro. Para cumplir el sueño de su mamá y al mismo tiempo alcanzar sus propios objetivos, Poblete comenzó a diseñar una piscina natural. Puso manos a la obra y construyó lo que llaman “ecopiletas”, también conocidas como “biopiscinas”.

Una de las particularidades que tiene es sin dudas su sistema de filtrado, porque evita los productos químicos y busca las soluciones naturales. Por ende, requieren un uso responsable, ya que su mantenimiento consiste en controlar el equilibrio, y para tal fin, el cuidado en la limpieza es fundamental, explicó Poblete. 

La ventaja de este tipo de piscinas es que puede considerarse “autosostenible”: sin presencia de productos químicos y con una estética peculiar, con un filtrado natural.

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 Javier Poblete: "Como en las piscinas naturales el agua no contiene cloro, genera un ecosistema acuático natural".

“La principal diferencia con las otras piletas es que no utiliza químicos. Se diseñan con filtros físicos y biológicos. Por un lado, distintas plantas combinan los filtros físicos con bacterias. Al no tener químicos la pileta, contiene agua fresca y sana”, aseguró el biólogo en diálogo con La Nueva Mañana.

Las piscinas naturales están divididas en dos sectores: una parte se centra en la depuración del agua, y la otra es solamente para el baño y la recreación. “En la parte de depuración se colocan sustratos de filtración, que suelen ser plantas o grava. Debido a una bomba hidráulica, el agua circula entre ambos sectores, de forma que las impurezas que se crean en la zona de baño pasan por el filtrado y se depositan en los sustratos, convirtiéndose en el alimento para las plantas”, explicó. 

“Como el agua no contiene cloro, genera un ecosistema acuático natural. Hay que mantener el equilibro. Se trata de una pileta de agua cristalina, para lo cual se deben tener en cuenta ciertas consideraciones. Por ejemplo, los filtros tienen que funcionar correctamente, lavarse con frecuencia, las plantas deben cumplir las funciones biológicas de filtrado para las cuales fueron instaladas”, dijo Poblete a LNM. Entre otras cosas, el biólogo señaló que existe la opción de agregar peces que controlen los insectos que puedan proliferar en el agua.

Un proyecto madre-hijo

“Me gustan las plantas, Y como quería un espacio natural, que estuviese armonía con el paisaje y el jardín del patio, colocamos una cascada dentro de la pileta que al mismo tiempo tiene una función de decoración y genera además un sonido agradable”, detalló el biólogo cordobés, mientras su voz adquiere un tono sereno. Luego sonríe al recordar el pedido de su madre, la de una pileta si químicos. “Fue un proyecto madre-hijo”, precisó Javier ya que el mismo permitió acercarlo más con su mamá Daniela. 

La ecopiscina de Javier tiene 9 metros de largo por 4 metros de ancho, de los cuales un 30% de su dimensión se centra en el sistema de filtrado a través de plantas. El otro 70  por ciento, es agua para nadar. Además, cuenta con un cantero de un metro de ancho por 9 metros de largo, y con un solárium de 3 metros por dos, con agua y una muy baja profundidad. 

Cabe destacar que Poblete trabaja en Arrumaco como asesor en proyectos de construcción que buscan “enverdecer” el hogar, generar espacios verdes, sostenibles, y  jardines, huertas, invernaderos, lagunas o biopiscinas. Ante la consulta sobre cuál es la principal ventaja de una pileta ecológica, responde sin dudar: “El agua fresca”. 

“Hay gente que es sensible al cloro, entonces con este tipo de piscinas no están expuestos a los químicos. Además, se genera un ambiente acuático hermoso, atrae seres vivos, aves, libélulas, mariposas...”
En cuanto a su mantenimiento, el biólogo señala que conlleva “casi la mitad de lo que requiere una pileta convencional”. Al respecto, indicó que cuando la zona de filtrado tiene ya plantas adultas, se la considera una piscina “madurada”, y es por eso que el sector de nado requiere un cepillado cada dos semanas y necesita de un limpia-fondo, como cualquier otra.

¿Y en invierno?

“Este es un producto al que le veo mucho futuro. Es muy novedoso. A pesar del clima que tenemos en Córdoba, alejado del tropical, su mantenimiento y sustentabilidad es posible. En verano, su funcionamiento tiene un equilibrio perfecto; pero en invierno es un poco más complicado”, explicó a La Nueva Mañana Julián Porta, de Casa Viva. Dicha empresa tuvo tiempo atrás un proyecto de comercialización de este tipo de ecopiletas. 

A propósito del invierno, Poblete coincidió que es difícil su mantenimiento en la estación fría, pero explicó: “Hay que tener paciencia y dedicación para cuidarla. Es un gran desafío mantener las plantas en invierno, pero las mismas se adaptan. Tener en una casa una biopiscina es totalmente posible”, resaltó.

  

 

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