Tras el contagio, uno de cada seis pacientes sufre “covid persistente”

Ed Impresa 31/12/2021 Por Miriam Campos
El efecto inflamatorio y la respuesta inmunológica que produce el coronavirus genera que el 17% de las personas que atraviesan la infección, sean asintomáticas o con cuadros graves, tengan secuelas y efectos que persisten por meses.
Cola Hispopado © Javier Sassi
A nivel global, aún se continúa investigando sobre las afecciones tan variadas y persistentes que produce el Covid-19 para un grupo de pacientes que superaron la enfermedad. (Foto: gentileza Javier Sassi)

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PANDEMIA

Hay personas que después de tener coronavirus solo pueden comer determinados alimentos porque los otros les generan aversión, no soportan determinados olores cuando antes no tenían ningún problema con ellos, o no toleran determinadas comidas, por ejemplo. “Todo esto tiene que ver con la cuestión inflamatoria y respuesta inmunológica que produce el Covid-19 como ninguna otra enfermedad, nunca lo habíamos visto”, dice a La Nueva Mañana, Miguel Díaz, director del Hospital Rawson y agrega: “Son trastornos sensoriales tanto en el olfato o en el gusto pero también hay otras consultas post covid como el decaimiento, la fatiga, y otros síntomas más graves como situaciones relacionada con la depresión o patologías como la falta de fuerza, entre otras”.

Estas secuelas -explica Díaz- se relacionan con una respuesta inmunológica que tiene el organismo frente a la infección, no es por la presencia directa del virus sino por todo el fenómeno inflamatorio inmunológico que el mismo produce. 

A nivel global, aún se continúa investigando sobre estas afecciones tan variadas, que según reportó un estudio del University College de Londres, en el Reino Unido, uno de cada seis contagiados padece lo que se conoce como ‘Long Covid’ o ‘covid persistente’. Dicha información preliminar del estudio Convalescence, basado en datos de 1,2 millones de registros de salud en todo el Reino Unido, reportó también que las mujeres tienen un 50% más de probabilidad de tener covid persistente que los hombres. Dicho riesgo aumenta con la edad, está asociado con una peor salud física y mental prepandémica y con diagnóstico previo de asma. 

“Es importante dividir lo que es covid inmediato y lo que se denomina “Long Covid” que hoy se considera a partir de los tres meses y no se sabe hasta ahora hasta cuándo puede durar, aunque se estima que puede mantenerse entre 6 y 12 meses posterior al diagnóstico de infección”, aclara el director del Rawson y explica que en relación a Córdoba, en el nosocomio se hizo el seguimiento de casos post covid a más de 300 pacientes.

“No tenemos hasta ahora pacientes en control con secuelas graves, felizmente la mayoría se han ido recuperando y las personas que han hecho cuadros de enfermedad crítica, (la expresión más grave del Covid-19), que han estado en terapia intensiva y han recibido la respiración mecánica asistida, desarrollan o han desarrollado una afección de los nervios fundamentalmente que hace que tengan una debilidad persistente”, indica Díaz y puntualiza que eso amerita una intervención más prolongada con un equipo interdisciplinario que incluye fisioterapeuta, fonoaudiólogo, entre otros.

En la provincia hay un protocolo elaborado por la comisión clínica del Ministerio de Salud que evalúa la parte cardiovascular, respiratoria, neuromuscular, la parte de salud mental; es decir, es un protocolo completo, algunos hospitales lo están utilizando pero al ser la pandemia una cuestión “tan dinámica sobre todo en hospitales públicos, estos meses se hizo difícil implementarlo permanentemente porque amerita estos controles periódicos”, y el hospital Rawson, como ahora, cada vez que surge una ola, concentra el personal en la atención de pacientes.  

Larga recuperación y daños

“Después de mucho tiempo, más de seis meses, recién pude guardar el termómetro”, cuenta a La Nueva Mañana Christelle Bevilacqua, que tiene 34 años y se contagió de coronavirus durante la segunda ola en abril de este año. El único síntoma que tuvo desde el principio fue fiebre alta, tras un falso negativo, estuvo aislada siete días con 38° hasta que volvieron a hisoparla y recién, con carga viral más fuerte, dio positivo así que pasó otros 10 días más aislada. 

A los 20 días, cuando debían darle el alta, el COE no lo autorizó porque seguía con fiebre y al ser un síntoma de coronavirus, tuvo que permanecer aislada. A los pocos días, le hicieron varios estudios para ver cómo estaban sus órganos y dieron “perfectos”, pero la fiebre seguía. 

“Fueron muchas semanas así, trabajaba con fiebre, como hago home office al principio sentía el cansancio, el dolor de espalda y la fiebre me tiraba. Estuve así hasta que en el Sanatorio Allende me derivaron a un infectólogo, y él me dijo que había casos raros, me habló del ‘covid persistente’, y que había personas que llegaban hasta seis meses teniendo fiebre u otros síntomas, a la mayoría le pasaba con el gusto o el olfato. Eso era lo más común pero en mi caso el covid persistente se manifestó con la fiebre”, cuenta y agrega: “En un momento me desesperé porque la fiebre ahora también es una cuestión de estigma”.

Casi dos meses después le dieron el alta pero seguía teniendo fiebre: “Seguí con mi vida normal pero si quería salir al supermercado o a tomar un café, como en todos lados tomaban la temperatura, tenía miedo de que no me dejaran pasar. ¿Cómo le explicás todo esto al del supermercado? No, tenés fiebre, no entrás y punto”. Christelle estuvo con fiebre intermitente durante todo el invierno y la primavera, era como si se le “hubiera roto el termómetro corporal”. Recién en noviembre, casi siete meses después de transitar la enfermedad, dejó de tener fiebre.

En esa línea, Axel Tomas, doctor, profesor en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) e investigador del Centro de Enfermedades Tropicales, que siguió de cerca la avanzada de las variantes de coronavirus en el país, indicó a este medio que estas versiones de ‘Long’ o Post Covid son justamente los síntomas persistentes durante meses. 

“El virus puede dañar los pulmones, el corazón, el cerebro y aumentar riesgos para la salud a largo plazo, porque entre otras cosas tiene algo que se llama ‘neurotropismo’, es decir que puede afectar el sistema nervioso central, y genera un fenómeno inflamatorio grande, es muy importante. Y eso tiene después repercusión porque es un daño que queda, e incluso hay persistencia del virus a más largo plazo”, explica el especialista y agrega que esta situación puede dejar secuelas neurológicas en un porcentaje significativo donde hay un espectro muy variado, muy amplio de síntomas. 

“Lo del sistema nervioso central tiene que ver muchas veces con trastornos en la memoria, en la concentración, en algunos trastornos como el humor, trastornos depresivos, ansiedad, pérdida de la memoria, otras manifestaciones y afectaciones como en el oído, el nervio auditivo”, describe.

Sobre la situación, Tomas también indica que “resulta llamativo” que muchos pacientes jóvenes que transitaron el coronavirus de forma leve con muy pocos síntomas, y que aparentemente quedan sin sintomatología, al someterse a estudios específicos pueden encontrarse lesiones.

“Todavía queda por determinar cuál es el porcentaje de estos casos con enfermedades leves que tienen un daño permanente, aunque muchos de ellos no hagan manifestaciones clínicas porque este virus, que ya lleva unas 52 mutaciones respecto al originario de Wuhan, no es algo tan simple de llevar”, cierra el investigador.  

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