La economía llega a la jornada electoral con claroscuros

Política / Economía 12/11/2021 Por Facundo Piai
Inflación, empleo, actividad industrial, tensiones cambiarias; las claves económicas de una semana de alto contenido político. Los indicadores oficiales publicados esta semana.
Fabrica © NA
El empleo asalariado privado formal acumula diez meses consecutivos de mejora, pero la suba de precios tensiona la recomposición de la demanda. (Foto: NA)

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Especial para La Nueva Mañana

Los indicadores oficiales publicados esta semana dan cuenta que la industria continúa marchando hacia una recuperación robusta. Los relevamientos de septiembre arrojan números positivos en catorce de los dieciséis sectores industriales analizados. Se trata de un panorama alentador al ser el rubro fabril de los más castigados por las reiteradas contracciones económicas. Tanto es así que en tres años recesivos la caída de la actividad industrial fue de: 5% en el 2018, en el 2019 6,4% y la merma fue de 7,6 por ciento el año pasado. Mientras que en los primeros nueve meses de este año la producción manufacturera acumula una expansión de 18,7% respecto al mismo periodo del 2020. 

En el informe de Indec se destaca la performance del complejo automotriz que a septiembre ya supera en 65% al nivel de actividad del 2019. También, con una expansión superior al 30% se ubican: el sector textil y de vestimenta, la industria pesada, la producción de maquinarias, entre otras. Al tratarse de actividades que agregan valor y generan riqueza, su aporte al conjunto de la economía es clave. Por lo antedicho, la industria manufacturera es junto al comercio la rama de actividad del sector privado que más trabajo registrado genera. Así las cosas, la recuperación de la producción fabril tracciona la oferta de empleo. Según estadísticas del Ministerio de Trabajo, el rubro industrial recuperó los puestos perdidos durante la pandemia. Los últimos registros dan cuenta que a agosto los trabajadores industriales superan en 1,9% a los empleados que el sector tenía antes de la pandemia.

Asimismo, el empleo asalariado privado formal acumula diez meses consecutivos de mejora. Además, las expectativas empresarias de contratación de personal para lo que resta del año “continúan siendo positivas”, señala el último informe técnico de Trabajo. Sin embargo, al ser dispar la recuperación, con sectores que aun no recompusieron todo lo perdido durante la pandemia, la recomposición del empleo es asimétrica. Los nuevos asalariados se incorporan a cuentagotas y la oferta laboral de los sectores con performance por arriba del 2019, inclusive, no llega a cubrir la totalidad de los puestos de trabajo perdidos. Por caso, a agosto (último registro oficial) el rubro gastronómico tiene un 27% menos de asalariados que antes de la pandemia. Por lo tanto, a este ritmo se lleva recuperado el 60% de los 188 mil empleos perdidos durante el 2020.

La suba de precios tensiona la recomposición de la demanda

A esto último hay que sumarle una inflación que podría terminar el año con subas cercanas a 50% según diferentes consultoras. En este sentido, la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo Económico (FIDE) no descarta que los salarios concluyan el año acompasando a la inflación o inclusive por debajo. El informe de la FIDE, que mide para octubre subas de precios más leves que las de septiembre, remarca que tanto el salario mínimo como los programas sociales para el cuantioso número de informales quedarían arriba de los precios. Que los salarios le ganen a la inflación es clave para que la recuperación económica se consolide traccionada por la demanda. 

En cuanto al consumo masivo, las ventas de alimentos, bebidas, productos de higiene y limpieza experimentaron en septiembre una suba del 2%. Se trata de la mejor performance después del boom de abril del año pasado por el aprovisionamiento de víveres para enfrentar la pandemia. Así, las ventas de consumo masivo acumulan tres meses con números positivos, de acuerdo a la consultora Scentia. Sin embargo, las compras de artículos de primera necesidad acumulan en los primeros nueve meses del año una merma en relación al mismo periodo pero del año pasado. Desde el Gobierno nacional confían en que se acelerará a fin de año con el estímulo que significa el aguinaldo en el bolsillo. Al tiempo que descartan una devaluación en el horizonte próximo que comprometa la performance económica de los últimos meses del año, como sostienen algunas consultoras y opositores políticos.

La contracción monetaria y la liquidez del Central contradicen los malos augurios

Frente a una brecha cambiaria que genera expectativas de dólar atrasado, el ministro de Economía recordó ante empresarios que el año pasado llegó a ser del 150%, muchos presagiaban que habría “un enorme salto devaluatorio. No sucedió”. El equipo económico confía en que las reservas líquidas del Central alcanzan para capear el aumento de la dolarización de las carteras típico de los años electorales hasta que ingresen los dólares frescos de la cosecha. Además, la máxima autoridad monetaria lleva acumuladas compras en el mercado de cambios por más de 6 mil millones de dólares. Se trata del máximo valor para los primeros diez meses del año desde el 2012. Asimismo, el último informe monetario del Banco Central desmiente las afirmaciones de que el plan post PASO del Gobierno descontroló las cuentas. Contrariamente, la base monetaria creció interanualmente un 29%, muy por debajo de la inflación del período.

Desde el Gobierno se entusiasman con los indicadores de inversión y descartan cualquier cisne negro que arremeta contra la recuperación económica. Según relevamientos del Centro de Estudios Económicos de Orlando Ferreres, la inversión bruta acumula en los primeros nueve meses un crecimiento de 26,2% interanual. Se trata de una recuperación de la inversión inclusive en comparación con los recesivos 2019 y 2018. Sobre estas variables se basó el ministro de Economía Martín Guzmán para remarcar en una reunión en Chubut frente a empresarios que la “recuperación” económica es “sólida”. Al tiempo que estimó que el PBI recuperará gran parte de lo perdido durante la pandemia al crecer un 9%.

En síntesis, la inflación continúa elevada explicada en gran parte por los precios internacionales en alza, la recomposición de los márgenes de ganancia de las empresas y por la inercia; el poder adquisitivo del salario brega por mantenerse a flote tras varios años de deterioro real; mientras el trabajo registrado se recompone a cuenta gotas. Por otro lado, las tendencias económicas más auspiciosas dicen que  la industria, caracterizada por generar trabajo de calidad, acumula once meses de alza y se ubica un 6% arriba del mismo periodo del 2019; la construcción crece en relación a la pre pandemia; la recaudación tributaria evoluciona favorablemente de la mano de impuestos asociados al nivel de actividad económica. Estas tendencias valora el gobierno para estimar que el crecimiento económico estará tres puntos arriba del estimado en el Presupuesto 2021.

 

 

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