Alejandro “Topo” Rodríguez: el bonaerense más cordobesista del Congreso

El presidente del Interbloque Federal en la Cámara de Diputados es uno de los hombres claves para impulsar los proyectos motorizados por los legisladores schiarettistas.
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Rodríguez es un tandilense de 56 años con larga trayectoria en el peronismo bonaerense. (Foto: Parlamentario)

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Desde hace ya tiempo, una de las patas centrales de la proyección nacional del modelo cordobesista se encuentra en el Congreso de la Nación. Allí, los diputados y la senadora de Hacemos por Córdoba, que en el Congreso ocupan sus bancas desde el sello Córdoba Federal, impulsan una serie de proyectos que buscan nacionalizar algunas de las medidas centrales del sello peronista mediterráneo y avanzar con discusiones que cruzan transversalmente la “idea de país” que se defiende desde el schiarettismo.

Con Alejandra Vigo funcionando como una unidad aislada en el Senado, los diputados Carlos Gutiérrez, Ignacio García Aresca y la diputada Natalia de la Sota integran el Interbloque Federal en la Cámara baja. Allí, comparten espacio con algunos pesos pesados del ámbito parlamentario, con quienes empujan una construcción conjunta que lleva como principal slogan el escape de la grieta expresada en los extremos por el Frente de Todos y Juntos por el Cambio. Desde el socialismo santafesino se suman Mónica Fein y Enrique Estévez; mientras que desde el peronista Identidad Bonaerense hacen su aporte Florencio Randazzo, Graciela Camaño y, el titular del interbloque, Alejandro “Topo” Rodríguez.

Rodríguez es un tandilense de 56 años y una larga trayectoria en el peronismo bonaerense. Un hombre ligado al agro que llegó a ocupar cargos centrales en la estructura de la Provincia de Buenos Aires. Durante las gestiones de Daniel Scioli fue subsecretario de Gobierno, subsecretario de Coordinación Gubernamental y ministro de Asuntos Agrarios; mientras que cuando el macrismo le arrebató el gobierno al PJ, se refugió en La Matanza, donde fue jefe de Gabinete entre el 2015 y el 2019, durante la gestión de la actual segunda de Axel Kicillof, Verónica Magario.

En la previa a esa seguidilla de cargos ejecutivos, Rodríguez había formado parte de los equipos que acompañaron a Roberto Lavagna como candidato a la Presidencia en el año 2007, cuando el compañero de la fórmula que se ubicó en tercer lugar detrás de Cristina Fernández de Kirchner y Elisa Carrió, fue el radical Gerardo Morales. A la luz de la historia de la política argentina, todo parece recobrar un sentido histórico particular, pero lo cierto es que la segunda aventura presidencialista de Lavagna lo impulsó a pegar el salto y convertirse en diputado desde la boleta de Consenso Federal, dos años atrás.

El interbloque federal presidido por Alejandro Rodríguez en reunión con el gobernador Juan Schiaretti.

Ante la paridad legislativa que se expresa en la Cámara de Diputados, Rodríguez le abre a Schiaretti y a su bloque un abanico de posibilidades que surgen a partir de su “capacidad de diálogo” y su buena relación con el peronismo bonaerense histórico, uno de los espacios con mayor representación en el Congreso, hoy disperso entre ambos extremos de la grieta.

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El interbloque federal presidido por Alejandro Rodríguez en reunión con el gobernador Juan Schiaretti.

En ese “empate de debilidades”, el Interbloque Federal es en la actualidad una pieza clave en cada una de las discusiones, como quedó demostrado esta semana donde el voto del interbloque permitió a la oposición firmar el dictamen de mayoría que busca establecer el sistema de boleta única en los procesos electorales del país. El plenario de comisiones del martes terminó con un dictamen a favor con 58 firmas, uno en rechazo con 57 y el ejemplo cordobés siendo uno de los argumentos más repetidos de la discusión.

Un día antes de esa discusión, Rodríguez estampó su firma en el proyecto impulsado por Sergio Massa para generar alivio fiscal a trabajadores autónomos y adelantar la actualización de las escalas del  monotributo. De esa manera, esquiva las críticas de sus viejos compañeros, y pendula en apoyos a proyectos opositores y oficialistas fomentando la idea de una tercera vía por la que el diputado empieza a transitar la última parte de su mandato en la Cámara Baja y a pensarse como parte de un armado nacional “por fuera de la grieta”. Ahí, él también lo quiere a Schiaretti jugando fuerte, como el círculo rojo que lo recibe al mandatario provincial con brazos abiertos en conferencias y ágapes, y como buena parte del sector productivo del centro del país para quienes Schiaretti no es sólo un escape de la grieta sino una alternativa a los candidatos criados al calor del centralismo porteño.  

Autopercibido como un “lavagnista puro”, Rodríguez habría de tener buenos recuerdos de Córdoba y Schiaretti. En 2007, las tierras mediterráneas fueron las únicos que le dieron el triunfo a la fórmula Lavagna-Morales, justamente en el mismo año en que Schiaretti fue elegido gobernador por primera vez. Datos, al pasar.
“El Topo” piensa igual que el gobernador de Córdoba. Ambos se expresan públicamente en la misma dirección, aunque ninguno se atreve a ponerle apellidos a la conducción a ese armado que cuenta con fuertes referencias más allá de la figura del cordobés. “No somos indiferentes a lo que pasa en otras materias en la coyuntura política, pero tenemos especial compromiso con el futuro del país. Necesitamos un debate de más calidad, federalismo productivo con equilibrio fiscal y justicia social”, dijo la última vez que estuvo en Córdoba y fue recibido, junto a casi toda la bancada federal en la Casa de Gobierno.

Como jefe del interbloque es el encargado de abrir el juego a los proyectos que Vigo presenta en el Senado, el intento por crear un boleto federal para el transporte de pasajeros es el caso más reciente. Está a favor de hacer fluir los recursos hacia las provincias y en contra de las retenciones. Es el menos mediático de todos sus compañeros de bancada y el que menos cruces públicos ha tenido con los peronistas que ya no piensan como él. Conduce el tercer interbloque de la Cámara de Diputados y habla abiertamente de pensar el país hacia adelante. Ese país al que Schiaretti le quiere mostrar el Modelo de Gestión Córdoba y que desde el Congreso busca abrirse paso a partir de la discusión legislativa.

 

 

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