Crimen vial: en la segunda audiencia, seis relatos contra Amoedo

Cinco de los testigos aportaron información que complica al acusado. Además declaró Dalmira Haje, amiga de Sol Viñolo y quien conocía a Amoedo.
Alan Amoedo, cada vez mas comprometido - Miriam Campos LNM
Alan Amoedo, único acusado del juicio, cada vez más complicado con los testimonios. Fotos: Miriam Campos - LNM

“Ya te va a agarrar el tuerto”, pensó  el paramédico Angel Chappi en referencia a la Policía Caminera cuando vio un automóvil gris pasando a alta velocidad por Circunvalación, a poco que él tomara ese mismo recorrido el 17 de mayo de 2021. “Soy paramédico y he andando a 170 km/h, sé lo que es andar a alta velocidad”, explica el hombre ante el Tribunal en la segunda audiencia del juicio contra Alan Amoedo por las muertes de Sol Viñolo y Agustín Burgos, y las lesiones gravísimas a Fernanda Guardia. 

Cuando Chappi llegó a Circunvalación y acceso de la ruta 20, observó que los vehículos se tiraban a  la orilla y empezaban a abrirse hacia la izquierda. Allí alcanzó a ver el accidente. “Me detuve por cuestión de criterio”, indica el paramédico que se trasladaba en su automóvil y relata todo lo que vio en ese escenario del kilómetro 30. 

El testimonio de Chappi fue una ilustración del desastre. En un relato lúcido ubicó con referencias y detalles dónde quedó el cuerpo de cada víctima y la disposición de los tres vehículos tras el impacto. En ese momento, contó cómo fue atando cabos -tras hablar con las personas en el lugar y con Fernanda Guardia que estaba consciente- para entender lo que había pasado. 

Angel Chappi, el paramédico que asistió a los jóvenes atropellados por Amoedo.

Fue él quien metió la mano abajo del vehículo de Amoedo para saber si había algún cuerpo porque no podían encontrar al conductor y pensaron que había sido aplastado. “Nos faltaba un tercer conductor y no podíamos encontrarlo”, contó el paramédico y agregó que luego una persona les dijo: “No busquen, está arriba”, en referencia a la lomada donde fue juntándose la gente que se detenía a ver lo que pasaba. 

Chappi habló con lo medios tras su declaración y contó que cuando él vió a Amoedo en el lugar “estaba parado, con las manos en los bolsillos” y aportó además, que cuando estuvo cerca del acusado, notó que presentaba una halitosis alcohólica (fuerte olor a alcohol) que “se podía determinar a una distancia de un metro”. 

Distintas perspectivas, mismas complicaciones para Amoedo

Tras el testimonio del paramédico, también brindó su relato en la sala, Carlos Bogado Sánchez, quien el día del crimen vial transitaba por la mano contraria al recorrido de Amoedo. Contó lo que pudo ver “de soslayo” mientras se trasladaba en su vehículo: “Todo fue en unos segundos”, dijo y relató la situación desde otro punto a cómo se desplazaba el acusado. A diferencia de Fátima Nieva, otra de las testigos, que iba también por la ruta en la misma dirección que Amoedo.

La mujer relató que el auto donde se trasladaba con su novio, fue sobrepasado a alta velocidad por otro de color gris que “venía haciendo zigzag, intentando pasar, sin distancia con los otros vehículos”. 

Nieva contó que no llegaron a ver el impacto pero sí escucharon el ruido de la colisión y vieron la imagen momentos después: “Mi novio me agarra, y ahí vimos la polvareda”. La mujer contó que le costaba creer que Amoedo, estuviera sin lesiones, teniendo en cuenta que había dos personas muertas, y una grave. “Era totalmente ilógico”, dijo Nieva y ratificó que en el lugar tropezó con algunas botellas de cerveza y “en la zanja”, cerca de donde había quedado el auto de Amoedo “había más de una”. 

Fernanda y el papá de Agustín Foto Miriam Campos
Fernanda Guardia, sobreviviente del siniestro, es abrazada por los padres de Agustín Burgos.

A su turno, el testimonio del cabo primero José Luis Montaño, el primer policía en llegar al lugar tras el aviso al 107, también complicó la situación de Amoedo. El efectivo ratificó su declaración a poco del choque donde dio cuenta que el acusado “observaba el accidente” y permanecía “como un espectador más”. 

Montaño que está en la fuerza hace 12 años, precisó que había trabajado ya en otros hechos de “accidentes de tránsito” y aportó que es común hacer el test de alcoholemia con la llamada “pipeta”. La prueba que le hicieron al acusado ese día, arrojó que tenía 2.07 mg de alcohol en sangre.  El efectivo contó también que al acercarse a Amoedo para detenerlo tras confirmar que era el conductor del VW Vento color gris, le preguntó cómo había sido el accidente y éste le respondió que “se le había cruzado un auto”.

El quinto testigo fue sumado a último momento por la querella, se trata de Daniel Morlans, uno de los primeros en llamar al servicio de emergencia a las 16.01 y registrar con fotografías las patentes de los autos. Fue la persona que estando en el lugar del hecho, buscó en internet información sobre los vehículos y dio con el nombre de Alan Amoedo. La búsqueda que hizo en su teléfono, sentado en su auto, luego de casi descompensarse mientras ayudaba a las víctimas, lo llevó hasta las historias que Amoedo había compartido tiempo antes del choque en sus redes sociales, alcoholizándose en el vehículo.

“Llegué a mi auto ya temblando. No estaba en condiciones de manejar”, dijo Morlans sobre ese día y agrega: “Me puse a revisar las patentes. Ahí buscando encontré la información e hice capturas de los estados. Yo pensé que era el chico que estaba muerto. Me fui y a la noche me enteré quién era quién”. El hombre hizo capturas de esas ‘stories’ y las guardó en su celular, sin saber que en ese choque, la víctima sobreviviente era la hija de su amigo. Sobre el relato de Morlans y el aporte que hizo, la fiscalía pidió que el contenido sobre el hecho en el teléfono del testigo, sea incorporado como prueba nueva. 

La última testigo del ‘día dos’

Cerca de las 14, Dalmira Haje fue la última en declarar este jueves. La joven no estuvo en el lugar del choque hace un año, pero en la ronda de testigos previo a la audiencia de declaraciones de los peritos, fue citada por la querella para hablar frente al tribunal. Allí contó que era amiga de Sol Viñolo desde la infancia y que también conocía a Alan Amoedo, el acusado. Que ambos formaban parte del mismo grupo de amigos con el que salían de fiesta tiempo atrás.
 
La mujer relató cómo lo había conocido y aportó un dato central que echa por tierra lo que el acusado sostuvo el primer día durante su declaración cuando expresó que había consumido cocaína por “única vez” en su vida solo “cuatro días antes” del crimen vial. Tras la declaración de la joven, que dio datos sobre la noche previa al choque, la defensa consideró necesario el llamado de otro testigo - a lo que suscribió el tribunal-, que está previsto que sea incluido en la siguiente audiencia. 
 
A Alan lo tenía en redes pero lo eliminé el día que murió Sol”, expresó la joven y al ser consultada por qué se había referido a la muerte de Sol como un homicidio, respondió: “Para mí es un crimen porque esta persona manejó alcoholizada, rápido por la banquina y mató”.

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