Los gobernadores ganan protagonismo en la discusión política nacional

Entre las reuniones públicas y privadas, los jefes provinciales empiezan a ocupar un rol central en las discusiones que giran alrededor de la política nacional. El papel de Schiaretti.
2 Capitanich Kicillof y Melalla durabte los anuncios del lunes
Los jefes políticos provinciales empiezan a ocupar un papel protagónico a la hora de buscar posibles salidas. Foto: NA

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 EN MEDIO DE LA CRISIS

Por enésima vez en medio de una crisis nacional, los jefes políticos provinciales empiezan a ocupar un papel protagónico a la hora de buscar posibles salidas. Reuniones dentro y fuera de agenda, juegos de seducción y apuestas personales forman parte de un combo que entrega fotos diarias y de las que se explican algunas de las jugadas más importantes de las que se van dando a conocer, diariamente, desde el Gobierno nacional.  Incluso la reciente división del bloque del Frente de Todos en el Senado de la Nación, tuvo a los gobernadores como parte de las conversaciones. 

El lunes, un grupo de peronistas encolumnados con el oficialismo nacional ya se habían reunido el lunes en la previa de los anuncios con los que Alberto Fernández y Martín Guzmán. Jorge Capitanich (Chaco), Raúl Jalil (Catamarca), Ricardo Quintela (La Rioja), Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Axel Kicillof (Buenos Aires) fueron los cinco mandatarios que se juntaron para manifestar su apoyo al Presidente y ofrecer una serie de “herramientas” para trabajar en conjunto la salida de la crisis. 

alberto guzman © NA
(Foto: NA)

Apenas unas semanas antes, un encuentro había reunido en el mismo escenario, las oficinas del Consejo Federal de Inversiones (CFI, también al tucumano Osvaldo Jaldo, Omar Perotti (Santa Fe), Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Sergio Ziliotto (La Pampa), Gildo Insfrán (Formosa), Mariano Arcioni (Chubut), Gustavo Bordet (Entre Ríos) y Alicia Kirchner (Santa Cruz). En aquel momento, la reunión había tenido un carácter más “federal” pero no por eso menos “político”. El motivo del cónclave del 30 de marzo había resultado en un documento en el que se ponía de manifiesto una posición de apoyo en torno al diferendo entre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Gobierno nacional respecto a la coparticipación que reclama la gestión de Rodríguez Larreta. 

En el universo gobernadorista hay una preocupación creciente que se mueve en dos direcciones, la de económica y la social. Respecto a la primera, las administraciones provinciales analizan y ofrecen al equipo de Alberto Fernández diferentes hojas de ruta para poder dar batalla contra la inflación sin que esa descalabre las cuentas públicas provinciales. En esa sentido, el pedido por la un reparto más equitativo de fondos específicos y subsidios no deja de ser un reclamo general histórico que por estas horas se repite en todos los cruces entre los gobernadores.  La segunda va atada a la no resolución de la anterior pero con un plus particular para las provincias, ya que deben ser quienes administren las respuestas para “hacer frente” a los inconvenientes que pueden llegar a surgir a partir de las movilizaciones callejeras. En otras palabras, las provincias manejan a la policía. 

El rol de Schiaretti

Hace un par de semanas, el gobernador de Córdoba fue ungido como presidente pro tempore de la Región Centro. El espacio, encuentra a Schiaretti con dos de sus colegas más cercanos, aunque ninguno de los dos se identifica en un 100% con su postura. Omar Perotti, el preferido del cordobés a la hora de pensar estrategias conjuntas, ya no cuenta entre los hombres del Frente de Todos. Sin romper del todo con el Presidente, todavía mantiene un buen diálogo aunque no escatima críticas abiertas cuando necesita manifestar algún descontento. Sobre todo en lo que respecta a la política relacionada con el universo agroexportador. Con Gustavo Bordet, la relación es más lejana, aunque en el fondo el entrerriano sostiene algunos acuerdos con la mirada “federal” que proponen sus pares. 

schiaretti Perotti © Na
(Foto: NA)

De cara al 2023, todos miran otra vez a Schiaretti. Nadie sabe decir a ciencia cierta si lo observan por su demostrada capacidad de gestión o, por ser el único mandatario no alineado del país, por su “disponibilidad” a la hora de pensar armados alternativos a la grieta de las que todos dicen querer salir a la vez que se encargan de profundizarla. Repasar el nombre y el perfil político de quienes participaron del asado que reunió al gobernador de Córdoba con otros ocho referentes nacionales, bastará para acordar con la afirmación. 

En esa comida, de la que nunca se conoció ninguna foto, también estuvo Gerardo Morales. El jujeño fue el mandatario que inauguró el desfile de jefes provinciales que llegaron al Centro Cívico cordobés con la excusa primera de firmar convenios de trabajo conjunto y aprovecharon para tener reuniones privadas con Schiaretti. Aquella vez, Morales dijo que había invitado a Schiaretti para que se sumara a Juntos por el Cambio. El gran alboroto que despertó aquel mano a mano, y que se profundizó con la posterior reunión con Facundo Manes, será uno de los temas con lo que fustigarán al jujeño este fin de semana, cuando participe de la cumbre del radicalismo cordobés que tendrá lugar en Villa Giardino. 

“Schiaretti nunca dice una cosa y hace otra. Lo que piensa, lo manifiesta”. Con esas palabras, Jorge Capitanich transparentó que habían conversado con su par cordobés respecto a la situación general del país y que, en ese marco, ambos se habían comprometido para trabajar en pos del fortalecimiento de la democracia. A la visita del chaqueño, otro que todos miran a partir de su capacidad de ampliar diálogos entre el universo del peronismo dividido, le siguió a comienzos de esta semana el encuentro la de la rionegrina Arabela Carreras, una de las únicas dos jefas provinciales en funciones ejecutivas. A diferencia de la otra, Alicia Kirchner, Carreras tiene una relación fluctuante con el oficialismo y más bien distante con el kirchnerismo, al que enfrento en las elecciones de su provincia. “La resolución de las crisis cíclicas de nuestro país solo va a ser definitiva si tenemos esa mirada federal e integradora”, dijo Schiaretti cuando terminó la reunión en la que se firmaron convenios relacionados con la actividad turística. “Pudimos conversar con Juan de la importancia de unir lazos entre las provincias del interior para contribuir al federalismo que tanto necesita nuestro país para su despegue, su crecimiento y la salida de la crisis”, dijo la visitante al finalizar la reunión. 

Antiporteñismo de exportación

El discurso del federalismo se impone, en última instancia, en el listado de todos los pedidos y reclamos hacia la administración nacional. Lo hacen los opositores pero también está en el listado permanente de los oficialistas a los que la esperanza de que la llegada de Juan Manzur al gabinete traiga aparejada una apertura hacia las provincias se les fue esfumando con el paso de los días. En términos específicos, hoy hay menos ministros “del interior” que al comienzo del mandato de Alberto Fernández, al que los más críticos del interior lo definen como “un porteño”. 

En medio de las preocupaciones por la creciente crisis económica, social y política, también se mete la discusión del armado de cara al 2023. Mientras se ofrecen soluciones y se exigen gestos más contundentes, el universo de los gobernadores imagina un escenario en el que la discusión podría replicarse en términos electorales, mientras Juntos por el Cambio busca definirse entre porteños y bonaerenses, los gobernadores peronistas empiezan a analizar una estrategia de máxima: sentar a uno propio en el Sillón de Rivadavia.

 

 

LNM - Edición Impresa 255

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