Un nuevo arzobispo; una nueva oportunidad

Especiales - Opinión 19/12/2021 Por Grupo Sacerdotal Enrique Angelelli (*)
"Entre Uds. quien quiera ser el primero, se haga como el último y el servidor de todos…”.
nuevo arzobispo

Damos la bienvenida al nuevo arzobispo de Córdoba y entendemos que se abre una oportunidad inmensa para renovar la fidelidad al Evangelio y a los pobres de la Tierra.

Una oportunidad de renovación “en el Espíritu” que sopla dónde y cómo quiere. 

Por eso nos animamos a expresar algunas de las características que consideramos importantes, para un “pastor”, en la comunidad de los creyentes y de todos en esta Córdoba conflictiva y maravillosa.

Deseamos un arzobispo despojado, sin títulos, sin honores, sin privilegios, sin pompas… de una sola túnica, un solo par de sandalias…

Un arzobispo inclusivo, sobre todo con los “sin justicia”, con los diferentes, con los empobrecidos, con las mujeres, con los diversos, con los “descartables”…

Un arzobispo encarnado, en el dolor de los olvidados, en la desesperanza de los explotados, en las ambigüedades del conflicto social, en las tensiones políticas…

Un arzobispo embarrado en los aprietos populares, en las luchas ambientales, en las trincheras laborales, en el reclamo de los pueblos originarios…

Un arzobispo sudado caminando cada barrio, cada villa miseria, cada asentamiento, cada cárcel…

Un arzobispo corajudo ante las tentaciones del poder económico, político, religioso que no tema alzar la voz y desentonar el coro de los que oprimen, al estilo del Cura Gaucho Brochero …

Un obispo profeta capaz de denunciar de manera contundente los abusos del poder frente a los sectores populares y anunciar el Reino de liberación jesuánico…

Un arzobispo martirial, al estilo de Enrique Angelelli, como Jesús de Nazareth, dando la vida si fuera necesario nutrido del camino fecundo de los caídos de la tierra latinoamericana…

Un arzobispo libre, de todas las ataduras, de todos los fundamentalismos,  incluso las eclesiásticas, obediente al Espíritu de Jesús y al clamor de empobrecidos, predilectos en el Reino de Dios…

Un arzobispo empático, sensible a todas las sensibilidades modernas, las ecológicas, la de los derechos sociales, la de género, las de la diversidad sexual, la de las mujeres, la de los jóvenes, la de los originarios…

Un arzobispo pueblo, con “olor a oveja” o mejor, que sea  y se sienta también una oveja entre pares que reconoce un único Pastor, el Jesús de las bienaventuranzas…

Un arzobispo democrático, que integra, que consulta, que se cuestiona, que escucha, que dialoga, que no impone, que respeta, que pide perdón, que no se impone, que convence, que agradece…

Bienvenido hermano Ángel Rossi.

(*) Grupo Sacerdotal Enrique Angelelli
Ateneo Angelelli
Comunidades Cristianas
Red Nacional de Fe y Política

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