Desmonte de nativas pone en riesgo una cantera de uso deportivo y recreativo

Sociedad 08/10/2021 Por Adrián Camerano
La ex Cantera del Cerro en Alta Gracia es elegida por deportistas para practicar escalada. Con pala mecánica, la Municipalidad extrajo áridos y destruyó especies nativas.
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La fuerza de la naturaleza y las acciones de los escaladores fueron reconvirtiendo a la cantera en un espacio verde de uso deportivo y recreativo. (Fotos: Adrián Camerano)

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ALTA GRACIA

El video dura un minuto exacto y es concluyente. Los protagonistas principales son una pala mecánica, una zaranda y un camión volcador ploteado con la leyenda “Municipalidad de Alta Gracia”. El escenario, la vieja Cantera del Cerro de la ciudad del Tajamar, reconvertida por vecinos y deportistas de todo el país en muro de escalada. Los afectados, vecinos y deportistas, un área natural invadida y especies nativas arrasadas por el accionar municipal.

“Acá vivía un molle”, “acá vivía una tusca”, “acá vivía un espinillo”, “acá vivía un tala”, rezan los tutores. Solo esos palos espigados han quedado como testigos mudos, suerte de cruces de cementerio en los restos de un espacio verde recuperado en base a constancia y esfuerzo. 

Los ejemplares nativos plantados en la cantera habían sido donados en marzo por el Centro Ecología y Recursos Naturales Renovables (Cernar) de la UNC, en el marco del 45º aniversario del golpe de Estado genocida y bajo la consigna “Plantamos Memoria, cosechamos derechos”. 

Los escaladores del grupo Koru hicieron propia esa lucha, pero algo salió mal: plantaron Memoria, cosecharon atropello.

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“Siento a este predio como propio”

En el ambiente de la escalada, a Esteban Pote lo conocen todos, o casi todos. Este hombre de 39 años nacido en Buenos Aires y criado en Alta Gracia dejó atrás una infancia difícil, emigró al sur y vivió muchos años en Ushuaia. Allí, en la única ciudad trasandina de la República Argentina, trabajó en refugios de montaña, se curtió en el invierno fueguino y “a los 16 años empezó a escalar paredes de piedra, y su pasión por la escalada”, cuenta su amiga Lourdes Solla. “Desde Ushuaia, por Google Maps, en 2011 vio la roca de la cantera, pidió a los chicos de acá que fueran a ver si tenía potencial y cuando se lo confirmaron se vino y comenzó a armar los primeros descuelgues… hoy la cantera cuenta con más de 60 vías”, destaca.

Con maneras sencillas, Pote se limita a decir que el espacio de escalada tiene cinco grandes sectores, que las vías son más de 60, y que las equiparon con tesón y paciencia él y otros entusiastas. “Cuando hay roca suelta se barretea para que caiga y no sea un peligro para nadie, y si llega a ser necesaria para la vía, se pega”, ilustra parte del proceso. 

Pote señala el vasto predio a La Nueva Mañana, destaca que lo siente “como propio” y que “acá hay metido mucho tiempo y esfuerzo”. “Si es necesario, me vengo con la carpa a cuidar”, avisa.

Función social o valor de mercado

Aunque el lugar lleva años abandonado por los Estados nacional y municipal, lo que ocurrió a partir del sábado 25 de septiembre fue menos descuido que despropósito. Con una bobcat, una pala y un camión oficial, trabajadores municipales avanzaron en la extracción de áridos sobre el sector en el que se habían plantado los árboles por la Memoria. Con el argumento de que si no lo extraen de ese lugar debe adquirirlo a un privado, la Municipalidad busca allí piedra 0.20 para obra pública. “Es justo en el pie de vía. Ahí plantamos los árboles, para que los chicos tengan sombra, las familias puedan disfrutar del lugar y tomar unos mates lejos de la pared, que es riesgosa porque puede haber algún desprendimiento”, señala Pote. 

En los días inmediatamente posteriores al 25 las incursiones municipales continuaron, pese al reclamo por los árboles arrasados. “Nosotros el jueves 30 llegamos y vimos una camioneta, con un hombre de traje que les daba indicaciones a los trabajadores, y después vino una mujer, se bajó y habló con ellos. Enseguida se fueron todos”, señaló Pablo Campos, un escalador santafesino enamorado del lugar: más o menos cada quince días carga el equipo y desanda los 400 kilómetros que median entre su casa y la cantera, para escalar en ese festival de paredes.  
Pote completa asegurando que “lo que dice el intendente Marcos Torres es que si no extraen los áridos los tienen que comprar, pero no entiendo la ecuación económica”. Se refiere a la cantidad de árido disponible en ese sector, que no parece significativa, y menos comparada en términos económicos con el costo social que implica el desguace de un predio deportivo, que carece de valor de mercado.  

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Sitio deportivo, de interés cultural y de uso público

La Cantera del Cerro se inscribe en el trazado del viejo ferrocarril que en el siglo XX transportaba la producción minera de Alta Gracia. Tras haber sido explotado por décadas, el predio propiedad del Estado nacional fue abandonado, y se convirtió en un gran basural a cielo abierto. Aunque nunca se aplicó una política de remediación, la fuerza de la naturaleza primero y las acciones de los escaladores luego fueron reconvirtiendo a la cantera en un espacio verde de uso deportivo y recreativo.

Caro Rescala, también del grupo Koru, lleva años presentando notas y realizando gestiones frente a distintas oficinas, pidiendo el resguardo de la zona, hablando con funcionarios de distinto orden y defendiendo al predio estatal como lo que es: un sitio de uso público con interés deportivo, natural y cultural.

Mientras muestra a La Nueva Mañana cada rincón de la cantera, Rescala identifica los microbasurales que aún perduran, recuerda que tiempo atrás empleados municipales fueron sorprendidos descargando residuos como si nada y es escéptica del accionar municipal. “Ellos tenían un compromiso de cuidar el lugar y no lo cumplieron. Si ahora se comprometen nuevamente, ¿quién asegura que van a cumplir?”, se pregunta.

Deporte, naturaleza, vida

El autor del video es “Bocha” Ceballos, quien viene de hacer un documental sobre highline, una disciplina que consiste en caminar en altura –a veces, 50 metros o más-, en equilibrio sobre una cinta o slackline de unos pocos centímetros de ancho. “Produzco contenidos para impulsar estos deportes, que son los que más conciencia tienen del valor de la naturaleza”, señala.

Para Ceballos, “el accionar municipal fue incalificable”. “Es la segunda vez que pasa; ya les explicamos que ahí hay árboles nativos y que no se puede meter una topadora. Entendemos que necesiten material, pero la persona de Ambiente debería haber evaluado dónde poner la máquina, aún dentro del predio de la cantera. Pusieron la pala donde más le gustó al maquinista y donde más cómodo les quedó, y han pasado por arriba árboles grandes y recién plantados”, concluye.

Una reunión desarrollada el miércoles 6 puso blanco sobre negro al tema, y la Municipalidad se habría comprometido a reparar el daño, aunque la extracción continuaría. Mientras las raíces al sol de los nativos devastados por la pala eximen de más palabras, desde el Gobierno local optaron por el silencio: no hubo explicaciones públicas pese a las reiteradas consultas de este medio a la oficina de prensa municipal. 

Bocha Ceballos
“Bocha” Ceballos: “Ya explicamos a la municipalidad que ahí hay árboles nativos y que no se puede meter una topadora. Han pasado por arriba árboles grandes y recién plantados”.

Apoyos

Con sendas notas dirigidas a la  Municipalidad de Alta Gracia, el Club Andino Villa Carlos Paz y el Centro de Actividades de Montaña de Capilla del Monte manifestaron su apoyo a los escaladores y el pedido para que se respete el espacio natural.

Apoyo a escaladores (Carlos Paz) (PDF)

Apoyo a escaladores (Capilla del Monte) (PDF)

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