Chile: la política joven y el empuje hacia “una nueva idea de país”

Sociedad 23/07/2021 Por Miriam Campos
Tras dos años de convulsión social y política, este 2021 el país trasandino elegirá nuevo presidente y en las Primarias de esta semana, los votos recayeron en los líderes más jóvenes.
Chile © Gentileza
"Las figuras nuevas tenían visibilidad pero lo que no tenían era legitimidad y esa legitimidad se las da el estallido en 2019, que hizo una especie de 'reseteo' y generó un vacío cuyo espacio tuvo que ser ocupado por algo". Foto: NA

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“Es importante resaltar varios aspectos de los últimos acontecimientos. Es muy probable que el próximo presidente de Chile tenga 35 años y sea de la región de Magallanes, en una sociedad que tiene una edad promedio mucho más alta que la sociedad argentina. Eso por un lado, y por otro, algo que no había sucedido en todo el siglo 20 en Chile, que es la deslocalización del eje político de Santiago”, dice Sebastián Cortez Oviedo desde Córdoba, tras los resultados de las Primarias presidenciales en el país trasandino que marcó el camino hacia noviembre renovando el tablero de líderes partidarios, ya que en los dos bloques que se presentaron, tanto de Derecha como de Izquierda, los políticos más votados tienen menos de 45 años.

Cortez Oviedo es Doctor por la Universidad Nacional de Córdoba (*), tiene formación en antropología social y su línea de investigación aborda la mediatización urbana. Es decir, la relación de la tecnología con la ciudad y la apropiación social de los espacios públicos urbanos y digitales. En ese marco, y como si fuera casi una muestra de estudio, le tocó estar en Santiago de Chile durante el estallido social de 2019, ese que empezó con los estudiantes secundarios en protesta contra el aumento del boleto, un catalizador del descontento en las calles del país y que provocó  una Convención Constituyente -presidida por Elisa Loncon, académica, política, lingüista y mujer mapuche-, que reformará la Constitución de 1980, hecha durante la dictadura de Augusto Pinochet. 

Desde Córdoba junto a sus pares chilenos, Cortez Oviedo participa de un proyecto de formación política llamado #politicadmente que se difunde a través de las redes sociales. “Mi relación con la política es ad-hoc, los procesos políticos me interpelan, no solo desde la mirada académica sino también desde la vivencia personal”, dice el investigador y agrega: “Las problemáticas de Chile, en general, son las mismas que las de aquí, con la diferencia que, en algunos aspectos, quizás acá tenemos algunos caminos más transitados y otros no”.

Este domingo 18 de julio, los candidatos presidenciales de la coalición oficialista Chile Vamos, Sebastián Sichel de 43 años -que fue ministro de Desarrollo Social del presidente Sebastián Piñera-, y de la oposición de izquierda Apruebo Dignidad, Gabriel Boric, de 35 -surgido como referente en 2006 durante la Revolución Pingüina y diputado desde 2018- ganaron las primarias simultáneas.

Boric cosechó alrededor del 60,43% de los votos, mientras que Sichel logró reunir cerca del 49,08% de los sufragios. Ninguno de ellos era favorito en las encuestas, lo que demostró, según especialistas, un nuevo error de los estudios electorales que se realizan en Chile. 

 SEbastian cortez © gentileza Instituto de Comunicación e Imagen de Chile
Sebastián Cortez Oviedo (Foto: gentileza Instituto de Comunicación e Imagen de Chile)

Estos resultados que marcan las presidenciales, ¿representan el fin de un ciclo político?

- Es importante aclarar que estas Primarias fueron en la que más votaron los ciudadanos, pero al no ser obligatorias como acá en Argentina, allá tuvo una participación de solo del 21%, para Chile fue una gran cifra pero es necesario preguntarse: ¿se puede hablar de representación democrática cuando te vota el 21%? Es un punto a tener en cuenta. Dicho esto, está claro que viene otra forma de hacer política, que no sé si es nueva pero sí, es otra forma. Es una política que no depende directamente de los partidos tradicionales sino de las asociaciones ad-hoc que se construyen frente a la coyuntura sociales de este momento. Apruebo Dignidad, por ejemplo, la mayoría, no viene de partidos tradicionales sino que es el rejunte de dirigentes sociales que justamente no estaban participando de los partidos políticos como la UDI, la Democracia Cristiana, la misma Concertación. El partido Comunista en sí. Jadue que era el candidato opuesto (y perdió en la interna con Boric), es del partido comunista que es el partido de Camila Vallejos también. Ahí hay un fracaso de las estructuras previas a lo que le llamo el terremoto del 18 de octubre de 2019. Yo digo que eso fue un terremoto que tuvo como 15 réplicas y lo que que quedó en pie fue solo lo nuevo.

¿Las protestas sociales visibilizaron nuevos líderes?

- Creo que las figuras nuevas tenían visibilidad pero lo que no tenían era legitimidad y esa legitimidad se las da el estallido, que hizo una especie de “reseteo” y generó un vacío cuyo espacio tuvo que ser ocupado por algo. Las estructuras preexistentes, que eran los partidos políticos, implosionaron.


Se puede hablar de un hundimiento de la derecha chilena?

- La Derecha para mí nunca queda derrotada porque tiene demasiados recursos y demasiados intereses como para quedarse atrás. Mientras pensamos que están derrotados, ellos se reproducen, se rearticulan y se transforman. En Chile son demasiado los intereses para que esto cambie como si nada. Seguramente ya están operando a otro nivel y seguramente lo vamos a ver de acá en adelante, de lo que queda hasta noviembre. 

¿Qué puntos destacan de estos dos últimos años?

- Creo que en primera instancia, es rescatar el acercamiento al debate que ayudó a politizar la sociedad chilena. Por ejemplo, en la mayoría de los programas de televisión nunca se hablaba de política y a partir del estallido, era casi el único tema. Algo distinto a Argentina, donde casi todo está cruzado por la política. Eso es muy importante allá, poder instalar la política como una discusión central del día a día, de la cotidianidad. Creo que eso va a ayudar a esta construcción ciudadana para que en las elecciones no se tenga solo un 21% de participación sino, al menos un 50%.

¿Cuáles son los eventos a seguir en Chile?

- Creo que es importante no perder de vista los programas, hacia dónde se quiere ir. Es importante discutir una idea de país en dos instancias: en la Constituyente y en la elección presidencial que se viene porque de la Constituyente saldrá algo que va a gobernar las próximas décadas, va a gobernar los sentidos de este país. Y el presidente electo que vendrá, gobernará con esa Constitución pero lo hará solo cinco años. Es un momento para repensar una idea de país y es lo que decanta entre toda esta catarsis que pasó desde el 2019 a esta parte.

Hay una profunda necesidad de repensar una idea de país porque la última vez que se repensó fue el 11 de septiembre de 1973, cuando Pinochet derrocó a Allende. Así de clarito es porque lo que vino luego con la democracia, no fue un nuevo país, fue un país un poco más libre en término de garantías constitucionales pero en términos de estructura económica, jamás se modificó. La última vez que se repensó chile fue hace casi 50 años atrás.

¿Qué queda con este proceso social y político?

-Va más allá de elecciones, de cargos, de representatividades y de performatividades en las redes, lo que queda es una participación, es un acrecentamiento de la conciencia ciudadana en Chile, que ha sido totalmente adormecida en 50 años. Hay un proceso de décadas poder cambiar algo. La sociedad chilena sigue siendo neoliberal porque es una cuestión cultural, no es una cuestión económica como se cree. Es un error de concepto pensar que el neoliberalismo es un modelo económico, no, es un modelo cultural primeramente y eso tiene una verificación en lo económico, en las relaciones sociales, pero sobre todo es un modelo cultural. Y los procesos culturales no cambian por las elecciones, no hay que ser ingenuos, eso va a llevar mucho tiempo porque son procesos de sedimentación, son capas que se van dejando y marcan un cambio.

(*) Becario Posdoctoral CONICET-UNC. Miembro investigador INVIHAB-IDH CONICET Universidad Nacional de Córdoba; Investigador Asociado Núcleo IA+SIC (ICEI) Universidad de Chile; Equipo I-Polis Instituto Gino Germani Universidad de Buenos Aires.

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