Campana de largada para un año electoral entre la crisis y la pandemia

Las proyecciones electorales para las legislativas del 2021 parecen atadas a la suerte del plan de vacunación, la salida de la pandemia y la reactivación económica. Internas y dudas en el inicio de un año electoral clave para el futuro del Gobierno.
Ed 189 © Pito Campos
Ilustración: Daniel "Pito" Campos, para La Nueva Mañana

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Especial para La Nueva Mañana

Mientras el país intenta empezar a dejar atrás la pandemia, el Gobierno del Frente de Todos pondrá a prueba su complejo primer tiempo de gestión en las elecciones legislativas buscando revalidar apoyos y crecer en una representación parlamentaria que le permita avanzar en los planes políticos que se vieron derrumbados por la irrupción del coronavirus a lo largo y lo ancho del planeta.

De la misma forma en que el 2020 político estuvo signado por la gestión de la pandemia, lo que se proyecte a la elección de medio término estará marcado por el estado de situación al momento de la votación. I

nexorablemente, las consecuencias de la crisis sanitaria se posicionan en el futuro inmediato como el principal factor a analizar pensando en las legislativas 2021.

Para Paola Zuban la suerte de la disputa electoral depende de varios factores que todavía no están del todo claros. “El panorama no será el mismo si hay o no PASO, si se aplica un protocolo de vacunación más o menos exitoso, si se da o no la tan auspiciada recuperación económica”, describe en diálogo con La Nueva Mañana.

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Paola Zuban: “Hay que ver cómo se desarrolla la pandemia. Si funciona la vacuna y la economía empieza a mejorar, los resultados para el Gobierno pueden ser muy buenos”

El gobierno y el desafío de fortalecer las mayorías

A la hora de las proyecciones, la Directora de Investigación de la consultora Zuban-Córdoba advierte que el punto de partida del análisis previo debe ubicarse en la elección de medio término del 2017. “Teniendo en cuenta que el contexto actual cambió mucho para Juntos por el Cambio, ya no tiene el aparato del Estado y fue protagonista de una gestión que a nivel nacional no está bien valorada, es difícil que se repitan los resultados del 2017”, cuando había ido a revalidar 90 bancas, y terminó obteniendo 116. Por esa razón, al analizar las chances del oficialismo, entiende que las posibilidades de lograr una victoria que le permita gestionar los dos próximos años con una mayoría en Diputados que acompañe la potencia política que ya se expresa en el Senado son realmente muy promisorias. “Lo que hay que ver –aclara- es cómo se desarrolla la pandemia. Si funciona la vacuna y la economía empieza a mejorar, los resultados para el Gobierno pueden ser muy buenos”.

Para Marina Llaó, la pandemia también sirvió para acercar los diferentes espacios del peronismo y eso se podría analizar a partir de la experiencia riocuartense. “En la victoria de Llamosas primó la unidad por sobre todo lo demás pero no hay que dejar de tener en cuenta que se trató de una elección ejecutiva, que tiene una lógica totalmente distinta a la legislativa, y que Hacemos por Córdoba era la locomotora de ese armado. En el escenario que viene, que se va a nacionalizar, el schiarettismo posiblemente aparezca como furgón de cola y ese es un lugar en donde no parece sentirse demasiado cómodo”, describe.

En la descripción de los escenarios posibles de esa estrategia, Llaó analiza tres posibilidades: una lista de unidad que garantice la diversidad en las expresiones del peronismo mediterráneo; la presentación de una lista del Frente de Todos y una de Hacemos por Córdoba; y un mix que combine un armado de unidad para el Senado con colectoras para la Cámara baja. El problema de esta tercera opción es que Mauricio Macri prohibió las colectoras por decreto, cuestión que se zanjaría con una acción similar de Alberto Fernández. Aunque controvertido, el gesto político representaría una apuesta política fuerte por parte del Presidente. “Para el schiarettismo, cualquiera de los escenarios perseguiría el fin de sostener la presencia de una fuerza provincial en el Congreso nacional, algo que para el espacio siempre fue muy significativo, más allá del peso específico que eso representa en la puja de poder concreta del escenario legislativo”, advierte.  

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Marina Llaó: “Para el schiarettismo, cualquiera de los escenarios perseguiría el fin de sostener la presencia de una fuerza provincial en el Congreso nacional”.

Córdoba, la anti-K

“Córdoba es definidamente antikirchnerista, por lo que no se prevé que la elección de Juntos por el Cambio vaya a ser peor que la anterior”, dice Zuban que también pone en la balanza la posibilidad de una unidad en el espacio panperonista. “Juntos, el Frente de Todos y el peronismo cordobés tiene un piso cercano al 40%, si van separados, el schiarettismo corre un serio riesgo de salir tercero”, afirma tomando como base las presidenciales del 2019.

Con ese panorama, el gobernador debe sumar una preocupación a los elementos que analizará al momento de definir su estrategia. Los últimos números muestran un paulatino pero constante descenso en la consideración de su imagen pública y, con él, arrastra a sus referentes más cercanos. Si bien la percepción positiva es alta, la comparación con el inicio de su último mandato muestra una caída significativa. Vale recordar que el mandatario cordobés llegó a superar el 80% de imagen favorable a finales del 2019.

La imagen del otro gran referente de gestión provincial transita una suerte similar, los márgenes de proyección positiva siguen siendo favorables, aunque la idea de la sucesión natural que se monta sobre una imagen prácticamente indiscutible va perdiendo terreno. “La imagen de Martín Llaryora, que había sufrido una caída de casi 15 puntos en julio, está recuperándose lentamente y eso le da un diferencial positivo muy destacable ya que no le sucede lo mismo al resto de los dirigentes, sobre todo los que ocupan cargos de gestión”, advierte Zuban al respecto.

“Todas las imágenes han caído en su valoración, sobre todo en aquellos dirigentes que han estado más expuestos. Todo se ata a la gestión de la pandemia, pero también la imagen de los opositores se ve deteriorada, incluso la de Mauricio Macri que en Córdoba siempre fue muy fuerte” advierte Zuban.

Los mismos de siempre

Otro de los datos que arroja el escenario preelectoral cordobés tiene que ver con quienes se perfilan como protagonistas de la contienda, que parecen ser los que han disputado las últimas batallas.

“Del lado del oficialismo, la posibilidad de que aparezcan nuevos nombres va a depender mucho de la estrategia. No es lo mismo combinar una lista conjunta con el peronismo cordobés que tener que armar un alineación con nombres propios, en donde puede haber otro nivel de creatividad”, señala Llaó que considera que “en Juntos por el Cambio la apuesta parece mucho más moderada, sabiendo que Córdoba no aparece como un escenario muy complicado si las cosas se mantienen como están. Puede aparecer, como siempre, algún nombre por fuera de la política tradicional, pero creo que el desafío es afianzar liderazgos”, advierte.

Por su parte, Zuban advierte que por el momento “no hay nombres emergentes significativos” y que eso difícilmente suceda ya que “los nombres que no están posicionados hasta ahora difícilmente puedan marcar una gran diferencia en las elecciones”. Allí, la pandemia también representa una dificultad, aunque también la gran cantidad de figuras fuertes con intenciones de competir, sobre todo en Juntos por el Cambio, aparece como un elemento trascendente.

La paridad, una deuda pendiente

Según se analiza desde algunas proyecciones, a partir de los resultados de este 2021, el Congreso podría alcanzar la paridad por la que tanto pelearon las organizaciones de mujeres dentro y fuera del ámbito parlamentario. “Más allá de la ley de paridad, queda mucho camino para recorrer en ese sentido. Se evidencia una gran preponderancia de los hombres en la estructura de los partidos políticos, que son los que tienen la llave para el armado de las listas y terminan cometiendo el error de seguir abriendo las posibilidades a las mujeres que ellos consideran que van a ser funcionales a sus intereses, dejando de lado a mujeres que son muy valiosas”, afirma Zuban.

Llaó entiende, también, que en todos los espacios hay mujeres con posibilidades de sumarse a una lista como protagonistas que, por el momento, no logran posicionarse como referencias electorales. “Hacemos por Córdoba tiene nombres importantes con un perfil más relacionado con la gestión y otros con un peso que no terminan de posicionarse, como el caso de Natalia de la Sota. El Frente de Todos, que tiene una base electoral que se ha ampliado a partir de que se conformó como un partido de gestión, también tiene referencias fuertes desde espacios más anclados en los territorios que podrían formar parte de un armado electoral atractivo, como pueden ser Ilda Bustos o Mirta Iriondo”, estima.

“Juntos por el Cambio, a su vez, tiene nombres con peso propio en el Congreso que podrían apostar a revalidar sus bancas, como Laura Rodríguez Machado, Brenda Austin o Soledad Carrizo”, agrega.

“Muchas veces, los partidos políticos siguen formando parte de una elite, en donde 3 o 4 tienen una lapicera con la que ponen y sacan. Eso perjudica a las mujeres porque, en la mayoría de los casos, no forman parte de esas mesas y quedan aisladas en esas decisiones”, advierte, en ese sentido, Paola Zuban.
  

  

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