Economía: más asalariados, pero con menos capacidad de consumo

El nivel de desempleo que tiene el país en la actualidad es el más bajo en los últimos 20 años, pero la suba acelerada de precios golpea con fuerza los bolsillos de los trabajadores.

Ed Impresa 31/03/2023 Facundo Piai
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Hay poco más de 13 millones de personas registradas bajo las diferentes modalidades de trabajo. Foto: NA

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Especial para La Nueva Mañana

Una inflación anual de 95% y un crecimiento económico de 5,2%, como ocurrió el año pasado, son variables que dejan atónito a cualquier analista. La expansión económica sería incompatible con niveles de subas de precios tan insoportables, de acuerdo a las teorías económicas en danza. Pero la Argentina tiene un sinfín de particularidades que llevan al fracaso a los presupuestos económicos conocidos. Así como tenemos inflación con crecimiento, también aumento de asalariados y disminución del consumo masivo, o caída de la demanda de alimentos y niveles de turismo récord. Comportamiento de variables en apariencia inaudito.  

Por caso, antes de partir rumbo a Washington en busca de dólares para fortalecer las alicaídas reservas, el ministro de Economía, Sergio Massa, sostuvo que el crecimiento de la actividad industrial llevó al desempleo “al segundo nivel más bajo en los últimos 20 años”. Según reportes oficiales, la actividad industrial acumula dos años de crecimiento sostenido y acumula un bimestre positivo, en comparación con el comienzo del año pasado. En efecto, la oferta de empleo lleva 29 meses expandiéndose.  

La canasta alimentaria, indomable

Sin embargo, estas cifras de ocupación y nivel de actividad no logran una incidencia positiva en el porcentaje de pobreza que se mantienen aún elevado. Incluso, con las subas de precios de enero y febrero, los datos de pobreza del segundo semestre publicados ayer quedaron atrás. Es de suponer que con una inflación acumulada de 13%, superior a la recomposición salarial en el mismo período, los números de pobreza hayan empeorado un poco respecto a la última publicación de Indec. 

Ocurre que la inflación de los alimentos supera a la suba promedio de todos los precios de la economía. Así, desde que el gobierno asumió en diciembre del 2019 hasta hoy, la canasta alimentaria, umbral clave para medir pobreza e indigencia, se encareció 416%; cuando la inflación acumulada de los últimos tres años fue de 369%. Asimismo, el salario promedio, hoy en derredor de $80.000, tuvo una recomposición menor al encarecimiento de la canasta alimentaria durante el periodo en cuestión. 

Una primera consecuencia se advierte en los comercios de cercanía en donde el desplome de ventas durante el primer bimestre alerta al sector. Los números en rojo de almacenes y pequeños autoservicios se explican por el deterioro de la capacidad de consumo de los ingresos que condiciona al consumidor a hacer sus compras en grandes cadenas adheridas a los diferentes programas de precios. En consecuencia, por las brechas de precios y el desplazamiento de clientes, el consumo en los supermercados aún se mantiene con números positivos. Aunque diferentes consultoras que analizan el comportamiento del consumo masivo coinciden en que el estancamiento económico repercutirá también en las ventas de los supermercados, próximamente.

La alta inflación y el estancamiento amenazan el consumo

Para que eso no ocurra, la inflación debería menguar para que el consumo traccione y, además, la actividad industrial tendría que consolidar su recuperación. Este último sector además de caracterizarse por tener sueldos que superan al promedio de la remuneración media de otras actividades, también se destaca por generar empleo indirecto. Por ejemplo, según un reporte del Ministerio de Producción, la actividad que más dinamiza en este sentido es el refinamiento y la producción de petróleo, que generaría 5 puestos indirectos por cada empleo que se genera en el sector. En el informe también se destaca la industria alimentaria, la generación de energía, el complejo automotriz, entre otras.  

El principal lastre que tiene hoy la actividad productiva tiene que ver con la sequía que afecta al principal complejo exportador del país, restando turgencia a la actividad económica. La merma del campo también contrae la actividad de sectores encargados de agregar valor a las materias primas como la producción de biodiesel o la industria molinera, entre otras. No obstante, según declaraciones del ministro de Economía Sergio Massa, la industria creció en febrero y el nivel de producción del primer bimestre sería “el más alto en 5 años”. 

Jubilados, subocupados, monotributistas y trabajadores en negro, principales víctimas de la suba de precios
En este marco expansivo, hay poco más de 13 millones de personas registradas bajo las diferentes modalidades de trabajo; ya sean asalariados del sector publico y privado, como así también cuentapropistas, entre otras categorías. Esto no significa que el mercado laboral esté robusto ya que reportes oficiales dan cuenta que aproximadamente 1,5 millones trabajan menos de ocho horas diarias a la semana. Además, el monotributismo, que engloba a unos 2,9 millones de personas, no se caracteriza por ser empleo de alta calidad; más bien se trata de empleo de subsistencia. Estamos hablando de sectores sin capacidad de ahorro, con el consumo deprimido y propensos a endeudarse para cubrir sus gastos.

En la vereda de enfrente, con poco más de 3,4 millones de trabajadores “en negro” que esperan ser absorbidos por el mercado formal, el empleo registrado del sector privado lleva dos años y medio de expansión. Desde el punto más crítico de la pandemia hasta diciembre del 2022, se incorporaron 481 mil personas al empleo formal. Si bien desde el gobierno enfatizan que se trata de la fase expansiva más importante de la última década, cierto es que gran parte obedece a recuperación del empleo perdido durante el shock que significó la pandemia. Ya que desde marzo hasta agosto del año 2020 (por pandemia) se perdieron 211,4 mil puestos de trabajo.

No obstante, sólo durante el año pasado, de la mano del comercio, la construcción, la industria y el rubro hotelero, el sector privado empleó a 263 mil personas. La expansión de la oferta de trabajo no solo fue exclusividad de estos cuatro, ya que 12 de 14 sectores económicos ampliaron su plantilla de trabajadores. De este modo, los puestos de trabajo registrados explicados por el sector privado llegan a poco más de 6 millones. Con este número, el gobierno supera en 290.600 a los asalariados contratados por empresas que había cuando asumió en diciembre de 2019.

El empleo privado se acerca a los mejores niveles de Cambiemos

Corriendo del análisis los empleos registrados asociados a trabajos temporarios con contratos cortos, adentrándonos en la oferta de trabajos permanentes del sector privado, se está solamente a 6 mil puestos de trabajo del mejor momento de la gestión anterior, antes de la corrida cambiaria del 2018. El gobierno apunta a superar ese número para revalidar su gestión enfatizando que pese al triple shock de la economía (pandemia, guerra, enfriamiento de la economía mundial con tasas de interés altas, más la sequía) recompusieron el mercado laboral. 

Teniendo en cuenta que las empresas generaron durante el año pasado un promedio de 22 mil empleos cada mes; siendo julio el mes de mayor dinamismo con 34,1 mil empleos y agosto el de menor generación de trabajo privado con 8,7 mil; es de esperar que ya estemos en números superiores, sólo falta que lo corroboren los reportes del Ministerio de Trabajo en sus próximas publicaciones.  De no ocurrir una devaluación recesiva que además lleve la inflación a niveles más insostenibles, es probable que se mantengan niveles de empleo privado superiores al pico de la administración anterior.

Ni bombas económicas ni crisis, una frágil estabilidad 

Además de la demanda oscilante, los viajes y los números del turismo terminan por componer la extraña relación entre ingresos y consumo a la que asistimos. A una temporada de verano récord en donde vacacionaron en todo el país cerca de 34 millones de turistas, sobrevino movimientos masivos durante el fin de semana largo del carnaval (números que no se veían desde el 2011). A continuación, se esperan movimientos más mesurados para este fin de semana, pero también un repunte para Semana Santa (Bariloche ya tiene 85% de reservas). No se trata de números compatibles con la agónica crisis económica que describen los opositores al gobierno nacional. 

Quizás éste sea el motivo que deja al líder del Pro sin su “segundo tiempo”. Más de un analista político conjetura que el ex presidente Macri esperaba una situación económica un poco más conflictiva que alimentara un clamor que lo buscara como salvador. No exenta de graves problemas y con un nivel de reservas que hace peligrar el tipo de cambio actual (y con ello, cualquier atisbo de estabilidad) la realidad económica no pareciera será ser aquella. 

 

Edición Impresa Nro.: 303

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