Joaquín Paredes: elevación a juicio con imputaciones cuestionadas

La Cámara del Crimen de Villa Dolores elevó a juicio la causa por el crimen del joven, con Mikael Mercedes López como único imputado.
Joaquin Paredes Marcha
Sobre los otros cuatro policías imputados en la causa, pesan acusaciones menores. Foto: Gentileza

Este miércoles, la Cámara del Crimen de Villa Dolores elevó a juicio la causa por el crimen del joven Joaquín Paredes, con Mikael Mercedes López como único imputado por el homicidio. Sobre los otros cuatro policías imputados en la causa, pesan acusaciones menores.

El joven Joaquín Paredes, con 15 años, fue asesinado por la espalda por efectivos de la Policía el 25 de octubre de 2020 en la localidad de Paso Viejo, en el noroeste de la provincia. Otros dos jóvenes también fueron baleados en esa misma intervención.

En la elevación a juicio, López está acusado de ser el autor de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y coautor de lesiones graves agresión, agravada por el uso de arma de fuego en concurso real y coautor de disparo de arma de fuego calificada por la condición especial del autor.

Iván Alexis Luján está imputado como coautor de lesiones graves por el uso de arma de fuego y coautor de disparo de arma de fuego calificada por la condición especial del autor; Enzo Ricardo Alvarado, por omisión de los deberes de funcionario público y disparo de arma de fuego; José Luis Gómez, como coautor de disparo de arma de fuego en dos hechos; y Ronald Fernández Aliendro, por omisiones de deberes de funcionario público y disparo de arma de fuego calificada.

Ivana Reynoso, que forma parte de la comunidad “Justicia por Joaquín Paredes”, consultada por La Nueva Mañana, analizó que la elevación a juicio, de esta manera, hace lugar al pedido de los abogados defensores de "minimizar la carátula". 

"Bochornosa y obscena la decisión, totalmente descontextualizada. Los hechos no cambian y las conversaciones telefónicas que demuestran el accionar colectivo de este homicidio seguirán estando y serán demostradas en el juicio. No solo agotan nuestros cuerpos, sino que crean un escenario estremecedor al hacer convivir homicidas con sobrevivientes en un pueblo tan pequeño como el nuestro", agregó Reynoso.

Finalmente, subrayando que "pelearla desde el interior del interior es tan difícil como soportar la ausencia de Joaquín", Ivana Reynoso sentenció que "en esta Cámara hay un juez que es ex policía y nos confirma lo que venimos denunciando sobre el Poder Judicial que avala la herencia dictatorial".

Y concluyó: "La policía seguirá matando pibes y sonriendo después de hacerlo. mientras existan jueces que minimicen imputaciones y excarcelen homicidas". 

Por su parte, el abogado Claudio Orosz realizó el siguiente análisis, desde una perspectiva política: "Con las omisiones probatorias que hay, se ve una decisión política de la Agencia Córdoba Justicia para que el año electoral no comience con un juicio escandaloso que demuestra el terrible problema que ha sido la violencia institucional durante todo el gobierno del cordobesismo".

Un crimen en pandemia

Joaquín Paredes murió en la madrugada del 25 de octubre de 2020, pocos minutos después de llegar a una reunión donde se festejaba un cumpleaños. Había estado en la casa de “B”, el chico de 14 años que después recibió un plomo cerca del corazón. Pasadas las 4 de la madrugada, cruzaron la plaza junto a otros amigos y llegaron al lugar del festejo, un descampado que está atrás del dispensario.

Un rato antes, el efectivo Enzo Ricardo Alvarado había ido tres veces a la fiesta pero nunca pidió que culminara sino fue para advertirles que no hicieran lío, que bajaran la música, nada más. “Era obvio que la fiesta tenía la aquiescencia de uno de los dos policías del pueblo para que se siguiera realizando”, explicó la querella en su momento. Sin embargo, al rato, tres móviles policiales, dos por una cuadra, otro por otra cuadra, encerraron a los chicos por el descampado y sacaron una escopeta y los empezaron a amenazar para que culminara la reunión.

Los primeros disparos fueron con la escopeta, con postas que no tenían plomo, pero ante el reclamo de los jóvenes que “no tenían derecho a tratarlos como perros ni a dispararles como lo estaban haciendo”-como explicó el abogado de la querella-, los policías sacaron las armas de fuego. Allí, en el descampado empezaron a disparar al bulto de jóvenes, allí hirieron a “B”, que aún necesita de fisioterapia, allí también lesionaron a otro joven de 18 años, y allí mataron a Joaquín.

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