Caso Chirino: las prácticas abusivas que mataron el sueño del militar cordobés

Ed Impresa 15/07/2022 Por Miriam Campos
Declararon los dos jóvenes militares maltratados junto a Matías Chirino durante un rito de iniciación en el Ejército. La familia fue aceptada como querellante.
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“Cuando esta lacra dice que hay uno ‘medio muerto’ se debe referir a mi hijo”. Ezequiel Chirino, papá de Matías.

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 FUERZAS ARMADAS

“Acá hay unos borrachos, otro medio muerto, y es un descontrol. No sé cómo va a terminar esto”, dice un oficial en un audio que le envió a la soldado de guardia la noche que el cordobés Matías Chirino murió tirado en un colchón, ahogado en vómito, en una dependencia del Ejército en Paso de los Libres, Corrientes. 

“Cuando esta lacra dice que hay uno ‘medio muerto’ se debe referir a mi hijo”, dice a La Nueva Mañana Ezequiel Chirino, el papá de Matías, que este martes y miércoles presenció las audiencias. El primer día prestaron declaración durante siete horas los otros dos subtenientes que junto al joven oriundo de Holmberg fueron citados un día y medio antes de lo previsto en el predio del Grupo de Artillería de Monte 3, para una “fiesta de bautismo”. Allí fueron sometidos a humillaciones y maltratos por parte de nueve oficiales del Ejército; tras esa “fiesta”, Chirino murió. 

En el Ejército se abrió un sumario y separaron a los involucrados pero el fallecimiento del joven subteniente disparó la denuncia ante el juzgado de Paso de los Libres para investigar lo sucedido. Chirino, que había cumplido 22 años apenas una semana antes, fue asistido por una enfermera que poco pudo hacer. En una de las audiencias, la profesional contó que llegó al lugar luego de que los otros dos “agasajados” alertaran sobre el estado de salud del militar cordobés, y bajo juramento relató que Chirino no tenía signos vitales, que llamó al hospital y que luego recogieron el cuerpo. Con un dolor que no se disipa, el papá del joven señala: “Levantaron a Matías y lo llevaron, siendo que lo deberían haber dejado ahí, si es como dice ella, que ya estaba sin signos vitales”. 

Pedido de cambio de carátula

Poco después de la muerte del joven la familia fue aceptada como querellante en la causa, y a través de los abogados Claudio Orosz, de Córdoba, y su par correntino Neris Fuceneco se presentó un escrito con medidas probatorias para el cambio de calificación legal de la causa a “homicidio por dominio funcional del hecho”. 
Los letrados particulares piden además la detención inmediata de los oficiales y el secuestro de los teléfonos de los involucrados, para ser sometidos a peritaje, y una nueva autopsia al cuerpo del joven. En concreto, hay dudas sobre qué es lo que ingirió Matías: la familia quiere saber si le hicieron consumir algo más que alcohol, e incluso si fue golpeado. 

Sin embargo, hasta el momento, a casi un mes de la muerte el juez no hizo ninguna imputación, algo que quizás, indirectamente, podría haber evitado los abusos de autoridad sobre el cabo Michel Natahel Verón de 26 años, que resultó con graves lesiones en su columna en otro rito de iniciación en Misiones.

“Alcohol y más alcohol” 

“Está acreditado ya en la causa que los tres subtenientes nuevos fueron obligados a comprar bebidas en gran cantidad, cigarrillos y comida. Mientras los presentaban los hacían correr, los ‘manijeaban’, les ordenaron hacer el asado y que comenzaran a beber alcohol con el estómago vacío”, contó a este medio el abogado asesor de la familia, Enrique Novo, tras la audiencia donde prestaron declaración los compañeros de Chirino -claves en la causa- quienes también temieron por sus vidas: “Se declararon víctimas, tuvieron mucho miedo y también señalaron que podrían haber terminado como Matías y tuvieron la suerte de no broncoaspirarse”, indicó el letrado. 

Matías Chirino llegó a Paso de los Libres con su papá, que lo acompañó hasta allá para poder pasar juntos el Día del Padre. No estaba previsto que el joven concurriera al predio durante ese fin de semana, pero fue citado junto a sus otros dos compañeros nuevos. “Estoy cagado de miedo, viejo”, le dijo el joven militar a su padre mientras se cambiaba para salir. 

La noche del “rito de iniciación” los subtenientes fueron obligados a tirarse a la pileta de agua helada. Los forzaron a seguir tomando, sin comida de por medio, y entre los tragos que les preparaban también les daban vino con mucha sal. “Uno de los subtenientes nuevos les dijo que era hipertenso para ver si frenaban, pero no pararon, se burlaban e incluso le decían ‘mirá el hipertenso’; luego, cada vez que se referían a él lo llamaban así”, cuenta Novo sobre el relato de los jóvenes militares que, para ser protegidos, tuvieron que ser trasladados a una dependencia del Ejército en otra provincia. “Eso permitió que declaren bien, que cuenten la realidad de esa noche tanto en el sumario militar, que posiblemente terminará con la destitución de estos militares, como en la audiencia ante el fiscal federal Fabián Martínez”, agrega.  

“Cuando terminaron de hacer el asado a ellos tres no los dejaron comer nada, solo tomar alcohol y más alcohol. Después un oficial superior les trajo un plato de fideo muy feos, los obligaron a comerlo con las manos y mientras ingerían les hacían tomar whisky. Ellos fueron perdieron la conciencia uno seguido del otro, hasta que uno de ellos terminó con una broncoaspiración y murió”, dice Novo y agrega: “Eso es lo que está probado en la causa, está probado que hubo nueve oficiales, que por acción u omisión con su conducta terminaron llevando a la muerte a Matías”. 

Abuso de autoridad

El abuso dentro del Ejército excede a las “fiestas de bienvenida”. “Sentar en eso significaría querer tapar el sol con las manos”, dice Novo. En Argentina una referencia insoslayable sobre el abuso de autoridad en el Ejército es el caso Carrasco, que devino en la extinción del Servicio Militar Obligatorio. En Córdoba, es recordado el caso de Víctor Piccón, que en el Liceo Militar en el año 90, con 13 años, terminó cuadripléjico porque lo obligaron a hacer movimientos vivos (severos ejercicios físicos) en un tiempo escaso tras haber ingerido alimentos. 

“En realidad es algo más profundo. A mi modo de ver, es esta asignación de mando frente a otro donde se asumen dueños de la persona y de las decisiones de los inferiores de manera innecesaria. Cuando ese mando es atribuido a una persona con buen uso de razón, en realidad es administrado correctamente, pero cuando cae en manos de personas que abusan de él, puede haber destinos trágicos” dice el letrado, y agrega que la mamá del cabo Verón, que quedó en grave estado en Misiones, dijo que el joven tenía miedo de ir a esa fiesta de bienvenida. “Ahí es donde decimos que algo tiene que cambiar. Y ese cambio tiene que venir desde la política, de los legisladores, de los Gobiernos, que en este momento están ausentes. Estamos hablando de un Ejército de la democracia, y los representantes del pueblo están mirando para otro lado”, añade el abogado. 

Novo indica también que en el Ejército “se naturaliza todo” y ven estas muertes como “algo accidental”, agrega también que la prohibición del alcohol no es solución, porque la problemática dentro de las Fuerzas Armadas radica en la resistencia a desterrar ciertas prácticas. “Dicen que no pueden cambiar su historia, pero en realidad lo que hay que cambiar de la historia es la parte mala, no la parte buena. Cómo se va a forjar el espíritu militar torturando a una persona o haciéndole hacer fondo blanco hasta caer inconsciente ¿Así generan el espíritu, con esa idea arcaica?”, cierra.

 

 

LNM - Edición Impresa 267

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