Muertes en Circunvalación: fue homicidio, no un accidente

Ed Impresa 20/05/2022 Por Miriam Campos
“Ha sido un dolo eventual y no un culposo”, sostiene la querella en el juicio contra Alan Amoedo quien mató e hirió en Circunvalación. Un planteo que busca “acortar la distancia entre la Justicia y la sociedad”.
Amoedo © Miriam Campos copy
Fotos: LNM

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 JUICIO EN CÓRDOBA

“Insistimos en el cambio de la calificación porque es absolutamente razonable, la sociedad sabe que esto no fue un accidente sino un homicidio”, dice a La Nueva Mañana Pablo Fresneda, uno de los abogados de la querella en el juicio por el crimen vial de Circunvalación donde Alan Amoedo, el joven que ahora tiene 28 años, mató a Sol Viñolo y Agustín Burgos, y dejó gravemente herida a Fernanda Guardia, la principal testigo del proceso, quien prestó declaración el miércoles, en la primera audiencia en la Cámara 9 de Tribunales II. “Nunca se me cruzó por la cabeza tener miedo a la muerte”, expresó la joven ante los jueces Roberto Cornejo, Gustavo Rodríguez Fernández y Martín Bertone, al referirse a los momentos previos de la embestida que le torció la vida.

Amoedo, que conducía alcoholizado, con metabolitos de cocaína en sangre y a alta velocidad por la banquina el 17 de mayo de 2021, está acusado de ser el autor responsable de los delitos de homicidio culposo por conducción imprudente y antirreglamentaria de un vehículo con motor, doblemente calificado y lesiones culposas graves por la conducción imprudente y antirreglamentaria de un vehículo con motor calificada, en concurso ideal. Dicha figura prevé en la acusación de Amoedo, una condena entre tres y seis años de prisión. 

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Fernanda Guardia, la principal testigo del proceso. Foto: LNM

En ese marco es que la querella insistió durante la instrucción de la causa que se considerara este hecho como un “homicidio doloso” que establece penas entre 8 y 25 años de prisión. “En Córdoba ya hay precedentes de esto y lógicamente en esta causa por la dimensión de la tragedia, por el daño, por las condiciones del autor, están dadas todas las condiciones objetivas y subjetivas para que se modifique ese temperamento de aplicar delitos culposos a eventos que verdaderamente son, no solo temerarios, sino de una dimensión de un daño extraordinario”, agrega Fresneda.

Para el letrado esta causa habla de una persona que, drogada y alcoholizada, condujo un auto a alta velocidad y lo que generó no califica como accidente: “Cualquier persona con sentido común puede entender que alguien en ese estado puede matar. Acá, al acusado no le importó el resultado de lo que hacía”. 

“El vehículo de Amoedo venía a altísima velocidad y ellos volaron 30 metros aproximadamente. El auto fue tan embestido que quedó como un acordeón”, contó frente al Tribunal Natalia Lescano, la mamá de Sol Viñolo, al recordar el escenario que encontró en el kilómetro 30 de Circunvalación, el día del crimen vial. 

Durante su declaración, Lescano, que también es abogada, fue la primera en pedir a los jueces que tengan en cuenta el dolo a la hora de la sentencia. “Un auto puede convertirse en un arma, ese día varios testigos temieron en la ruta y Sol y Agus pagaron con sus vidas”, dijo la mujer y agregó que el pedido “no tiene que ver con la venganza sino con justicia”. 

“Estamos con mucha expectativa de que este tribunal contemple la posibilidad de cambiar la jurisprudencia”, dice la mamá de Sol y agrega que la ANSV participa del proceso como Amicus Curiae. “Estamos peleando por lo mismo, que se contemple en algunos siniestros el tema del dolo como posibilidad”, expresó a este medio.

El rol social de la sentencia

“Falta que se acorte la distancia entre la Justicia y la sociedad”, retoma Fresneda y agrega que esto no se trata de una cuestión de “derecho abstracto”, sino de ver cuál es el fin de las sentencias ya que las mismas tienen un rol social, de garantía de no repetición, para resolver conflictos, incluso un rol pedagógico, de enseñanza para la sociedad. 

Las tragedias viales son la principal causa de muerte en jóvenes menores de 35 años y desde la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), además de pedir que estas muertes se consideren desde una perspectiva de salud pública, plantean también cuál es el mensaje que da la Justicia a la sociedad al juzgar a alguien que conduce en las condiciones que lo hizo Amoedo el día del choque. “Esto no fue una tragedia, fue un homicidio, no un accidente”, expresó a La Nueva Mañana el directos de la ANSV, Pablo Martínez Carignano, a poco de arribar a Córdoba para la primera audiencia del proceso. 

“Muchos de estos hechos sí son accidentes pero los casos como éste no lo son. Ahí es donde nosotros estamos pidiendo que le den una atención particular”, agrega Fresneda y enfatiza que no es posible que algunos ciudadanos tengan este comportamiento y la Justicia considere que fue una negligencia. “Eso no es una negligencia, acá hubo dolo”, añade. Es decir, que a quien conduce se le representa el resultado pero lo menosprecia. Es por ello que se plantea que la persona obra con dolo eventual. 

Técnicamente el dolo eventual no existe en el código penal, y en ese marco, el delito tendría que ser calificado como homicidio doloso. En general, cuando se habla del dolo eventual, implica que la persona se representó el resultado, es decir, Amoedo sabía que al conducir en esas condiciones podía provocar la muerte de otras personas. 

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 La querella insistió durante la instrucción de la causa que se considerara este hecho como un “homicidio doloso” que establece penas entre 8 y 25 años de prisión. Foto: LNM

“Está muerto; un borracho lo atropelló”

“Mi hijo querido perdió la vida en un crimen vial. No considero esto para nada un accidente”, dijo Marcelo Augusto Burgos, papá de Agustín, al sentarse frente al tribunal como testigo. El hombre llegó esta semana desde San Salvador de Jujuy junto Claudia Patricia Villa, mamá del joven fallecido. Ambos contaron, en distintos momentos, cómo vivieron ese día estando a 1.000 kilómetros de distancia. 

“Vivo en Jujuy y nos enteramos con una llamada, eso fue aproximadamente a las seis de la tarde”, relató Burgos. “Tuti tuvo un accidente. Está muerto. Un borracho lo atropelló”, fueron las palabras que escuchó al enterarse del fallecimiento de su hijo. En esa línea, el hombre puntualizó: “Al momento que alguien decide alcoholizarse y transgredir las reglas ya comete un delito”.

“¿Qué puedo decir de mi hijo? Era una maravilla”, expresó Burgos al ser consultado sobre cómo era y a qué se dedicaba Agustín. “Hacía su tarea ayudando a los demás y nos brindó una nieta hermosa, que ahora tiene ya seis años. Vemos el reflejo de él en ella, aunque es difícil la vida sin él pero pese a todo, tenemos que seguir y acá estamos apuntamos a lograr justicia”.

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