Seguridad vial: aseguran que “sin controles, ninguna ley sirve”

Ed Impresa 20/05/2022 Por Aldana Varas
Así lo manifestaron Horacio Botta Bernaus, especialista en seguridad y educación vial, y el concejal Juan Pablo Quinteros en diálogo con La Nueva Mañana.
Juan Pablo Quinteros - Horacio Botta Bernaus
Juan Pablo Quinteros, concejal de Encuentro Vecinal y Horacio Botta Bernaus. Fotos: gentileza.

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Especial para La Nueva Mañana

En Argentina, en uno de cada cuatro siniestros viales se detecta alcohol en sangre en los conductores. Por más mínima que sea la cantidad consumida, la ingesta de alcohol o drogas aumenta las posibilidades de siniestros viales. La sustancia introducida al cuerpo lo afecta, altera el sistema nervioso central y lo vuelve torpe, lento y poco reactivo al cuerpo. Es por esto que resulta imposible en este tipo de situaciones no pensar en un riesgo al momento de manejar un vehículo. 

Horacio Botta Bernaus, abogado especializado en seguridad y educación vial y derecho del tránsito, en diálogo con La Nueva Mañana explicó que “lo que realmente hace que sea efectiva una medida es la sensación de control, que es lo que no hay. Cambiar (el límite) de 0,4 (gramos de alcohol en sangre) a 0 no soluciona el problema. El problema es que pareciera que la seguridad vial son números, alcoholemia cero, penas de 8 a 25 años a los que matan, velocidad 30. La seguridad vial es trabajar sobre la formación y no sólo en los resultados que son accidentes”, asegura Botta Bernaus.

“En todo accidente de tránsito hay infracción”, dijo el especialista y fundamentó que “pareciera que la única solución es la aplicación de penas y sanciones. Sin embargo, el foco también debería estar puesto en la educación vial. “¿Quién no puede estar de acuerdo con alcoholemia cero?, ¿en bajar las velocidades si a mayor velocidad las consecuencias son geométricamente más graves…? No sólo hay que discutir los números. ¿Mandar a una persona a la cárcel 25 años va a evitar los próximos accidentes? Se pretende que a través de la pena la gente maneje mejor”, argumentó Bernaus.

Código Alcohol Cero en las rutas cordobesas

En 2014, la Legislatura de la Provincia de Córdoba aprobó la Ley N° 10181, denominada como Ley de Alcohol Cero, que establece como cero la graduación alcohólica en sangre para los conductores, modificando la anterior normativa que fijaba el 0,4 g/l. Córdoba fue pionera en aplicar esta ley a nivel nacional. A partir de su implementación, los siniestros viales causados por conductores alcoholizados se redujeron. Sin embargo, muchos de los accidentes de tránsito en los últimos tiempos podrían haberse prevenido con mayor presencia de controles

“Sin controles ninguna ley sirve”

En la provincia, los controles de alcoholemia y las sanciones representan una instancia de prevención ya que las personas no toman para “zafar” del control. Sin embargo, en la ciudad existe un gris ya que no rige esta norma para la capital. En la Capital cordobesa continúa vigente una ordenanza que permite circular con 0,4 gramos por litro de sangre, a diferencia de lo que se exige en las rutas provinciales. En muchos casos, conductores que quieren evitar controles en rutas provinciales, optan por circular por calles internas de la ciudad. Esto refleja la grieta y la falta de coordinación entre la Provincia y el municipio. Por otra parte, la falta de control para inspeccionar que realmente los conductores cumplan con el límite hace que circulen libremente sin ningún tipo de restricción.

En febrero de 2020, todos los bloques a excepción la Izquierda, presentaron en el Concejo Deliberante de la ciudad de Córdoba un proyecto de alcoholemia cero para conducir, solicitando modificar las ordenanzas 10.216 (detección de alcohol en conductores) y la 12.468 (Código de convivencia). Esto sucedió seis años después de la implementación de Alcohol Cero para las rutas provinciales. Con la pandemia, el proyecto no se trató y perdió estado parlamentario. Juan Pablo Quinteros, concejal de Encuentro Vecinal, dos días después presenta un proyecto similar pero que no sólo personaliza el alcohol si no que incorpora otras sustancias.

“Más que alcoholemia, hablo de narcolemia. Porque agrego sustancias legales o ilegales”, dijo Quinteros a La Nueva Mañana. Ninguno de los proyectos fueron tratados. “Los trataremos en las próximas semanas. Los vamos a discutir, traeremos a especialistas, y también a los gastronómicos”, anticipó el concejal. “En 2013, cuando De la Sota impulsó la alcoholemia cero, los bares y restaurantes de Carlos Paz, Alta Gracia, Villa Allende decían que se iban a fundir porque sus clientes iban de Córdoba. No pasó nada. Se redujeron los accidentes vinculados. El problema acá es de controles, no de legislación”, relató Quinteros y agregó que “sin controles, la legislación no sirve”. En caso de aprobarse, se tendrá que circular con alcohol cero al volante en toda la provincia, sin excepciones ni grises. 

¿Y a nivel nacional?

El proyecto de ley de alcohol cero al volante fue presentado en el Congreso en abril de 2021 e impulsado y elaborado por la Agencia Nacional de Vialidad Nacional, el Ministerio de Salud, la Secretaría de Políticas Integral sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar), el ex ministro de Transporte Mario Meoni y asociaciones de familiares víctimas de tránsito. La misma establece que las personas que hayan bebido, no conduzcan. Para ser tratado en recinto requiere del dictamen de mayoría de la Comisión de Transporte. La aprobación del proyecto modificaría la Ley Nacional de Tránsito que establece un límite de 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre. Esta ley promueve de cierta manera la especulación de los conductores. La demanda social para que sea ley nacional es muy fuerte. Según estudios, 8 de cada 10 personas están de acuerdo en no consumir alcohol para circular. Uruguay aprobó la ley de Alcohol Cero en 2014.

“No fue tragedia, fue un crimen”

El 17 de mayo de 2021, Soledad Viñolo y Fernanda Guardia amanecieron en Río Ceballos. Viajaban hacia Córdoba en un Suzuki Fun, hasta que el auto se averió y se apartaron hacia la banquina en Circunvalación. Sin saber resolver el inconveniente técnico, solicitaron la ayuda de su amigo Agustín Burgos, que tardó aproximadamente una hora en llegar a donde estaban sus amigas. Mientras aguardaban la grúa de auxilio, Alan Alejandro Amoedo los embistió con su Volkswagen Vento. Amoedo circulaba de manera imprudente, a toda velocidad sobre la banquina, bajo efectos de alcohol y cocaína, según fue evidenciado por los exámenes realizado por la Policía Caminera. Soledad Viñolo (29) y Agustín Burgos (31) murieron; Fernanda Guardia (34) sobrevivió con graves heridas.

Esta semana inició el juicio oral y público contra Amoedo, que está imputado por homicidio culposo por la conducción imprudente y antirreglamentaria de un vehículo con motor, doblemente calificado (dos resultados); y lesiones culposas graves por la conducción imprudente y antirreglamentaria de un vehículo con motor calificadas, en concurso ideal. Los familiares de las víctimas piden el cambio de carátula a doble homicidio doloso y lesiones graves dolosas y la ANSV solicita que sea considerada como homicidio vial. “No fue una tragedia, fue un crimen”, reclaman.

 

 

LNM - Edición Impresa 259

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