El empleo industrial acumula 21 meses de crecimiento consecutivo

Ed Impresa 20/05/2022 Por Facundo Piai
Un relevamiento de la cartera que dirige Moroni indica que el trabajo se recupera en forma sostenida con la creación de más de 30 mil puestos en un año.
Ed 259 © Pito Campos
La industria manufacturera s, es la rama productiva que más empleo formal genera dentro del sector privado. Ilustración: Daniel "PIto" Campos

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Especial para La Nueva Mañana

Los últimos informes oficiales sobre el mercado laboral dan cuenta de que la industria manufacturera, destacada por generar empleo de calidad, continúa recuperando puestos laborales. Con un salario promedio superior a los 100 mil pesos y con más de un millón de personas ocupadas, se trata de la rama productiva que más empleo formal genera dentro del sector privado.  De acuerdo a relevamientos del Ministerio que dirige Claudio Moroni, la industria creó más de 30 mil puestos de trabajo en el último año, siendo así uno de los sectores más destacados.

Luego del cierre de más de 2.600 empresas industriales durante la gestión de Cambiemos, con 167 mil empleos destruidos en el sector, el trabajo registrado se recupera. Lejos de los 1,27 millones de empleos industriales registrados en marzo del 2013 (récord de empleo fabril), hoy las fábricas registran más trabajadores que en el 2019, superando también a los cómputos del último trimestre del 2018. Así, con un incremento mensual del 0,2% de su oferta de trabajo en febrero, el sector acumula 21 meses de crecimiento consecutivo del empleo.

Quiénes lideran la demanda de trabajo

Este crecimiento fue generalizado al interior del sector industrial, puesto que todas las actividades comprendidas incorporaron nuevos trabajadores, de acuerdo al Ministerio de Trabajo de la Nación. Se destaca la industria metalmecánica, pero también la confección de muebles tuvo un buen desempeño en materia de empleo, al igual que la fabricación de alimentos, la confección de textiles y la industria automotriz, entre otras manufacturas. Este sector junto a la construcción y los rubros que comprenden las actividades inmobiliarias y empresariales lideran la oferta total de empleo registrado, que en Córdoba creció 4,7% en los últimos 12 meses.

La inflación quema los “brotes verdes”

No obstante, la escalada descontrolada de los precios opaca la paulatina recuperación del empleo al arruinar el poder adquisitivo de los asalariados registrados. La recuperación del poder de compra de los ingresos es una de las promesas del gobierno y uno de los principales desafíos que tiene por delante frente a una inflación, que ya acumula 23% solo durante el primer cuatrimestre. De acuerdo a registros oficiales, el salario formal promedio perdió alrededor del 17% de su capacidad de compra en los últimos cuatro años. 

El numero resulta de contrastar el registro RIPTE (Remuneración Imponible de Trabajadores Estables), elaborado en base a los aportes previsionales de los trabajadores en relación de dependencia, con la inflación de cada año. Así, vemos que en 2018 el RIPTE aumentó el 30,6% frente a una inflación interanual del 47,6%; asimismo en el 2019 también los salarios promedio perdieron en torno a dos dígitos. En el año de la pandemia la caída del salario se desaceleró, perdiendo alrededor de un punto porcentual respecto a la inflación y el año pasado recuperó cerca de dos puntos.

Una inflación de dos dígitos sostenida en el tiempo, sumado a que en la última década la economía pasó del estancamiento a la recesión, hizo que muchos asalariados queden por debajo de la línea de pobreza. Aproximadamente el 15% de los trabajadores registrados estarían perdiendo la batalla por evitar la pobreza de acuerdo a diferentes consultoras privadas. A todo esto, los trabajadores no registrados, la mayoría de los monotributistas y todas las categorías que conforman la informalidad laboral son los más afectados por la suba de precios y, en particular, de alimentos.

industria © NA

Dos diagnósticos sobre un mismo problema tensionan la alianza gobernante

El nivel de actividad presupone un correlato en la generación de puestos de trabajo formales, “en blanco”, y también en el poder de compra. Un informe publicado reciente por la cartera que dirige Matías Kulfas muestra que, desde los noventa a esta parte, en los períodos en que la actividad se resintió también perdió el salario real. Asimismo, cuando la actividad económica se expandió también se recuperó el salario real. Así, luego de la crisis de fines de los noventa, la actividad económica tuvo una expansión del 73% con un salario registrado que creció en sintonía. 

El informe del Centro de Estudios Para la Producción sostiene que esa recuperación de los años dorados del kirchnerismo se montó sobre un tipo de cambio competitivo, superávit fiscal y comercial, estímulo a la producción y “aumento del gasto público orientado al sistema de seguridad social”. En consecuencia, aumentó el PBI industrial per cápita, se redujo la pobreza y el desempleo. Sin embargo, estos últimos indicadores socioeconómicos no pudieron retomar a los valores previos a la crisis de finales de los noventa (1998-2002). 

Actualmente, una parte de la alianza gobernante entiende que el abandono de los “superávits gemelos”, tan celebrados por Néstor Kirchner, explicó el estancamiento económico. Es decir, en los desequilibrios macroeconómicos se explica la incertidumbre económica y sus consecuencias indeseables. El equipo económico, con Martín Guzmán y Matías Kulfas a la cabeza, señala al déficit fiscal y al atraso del tipo de cambio como la base del problema durante la última gestión de CFK. En efecto, el aumento de la demanda de dólares (“baratos”) producto de las “inconsistencias macroeconómicas” terminaron en devaluación que le puso stop al ciclo de expansión. 

Reducción paulatina del déficit y la emisión, el camino

En declaraciones radiales el ministro de Economía criticó el déficit fiscal que se intensificó durante la última gestión de la actual vicepresidenta. Para el ministro, en una economía bimonetaria donde los dólares son escasos, el déficit fiscal genera incertidumbre que se manifiesta en mayor inflación. De acuerdo a su esquema, corrigiendo los desequilibrios macroeconómicos, la inflación tendría a estabilizarse y la actividad económica a robustecerse, mientras se recompone el salario real. Para Guzmán esta economía solo puede sustentarse en una reducción paulatina del déficit y la emisión, para “tranquilizar” los precios. Mientras tanto, mediante microdevaluaciones evita atraso cambiario que repercutiría en los saldos exportables.

Así, la consistencia de la macroeconomía genera las condiciones para la inversión y la generación de nuevos puestos de trabajo. El equipo económico busca emular el modelo del primer kirchnerismo (el de Néstor Kirchner). Por otro lado, la actual presidenta del Senado y los defensores del modelo CFK tienen un diagnóstico diferente del problema y otra solución. Ellos entienden que la recuperación de los salarios es condición para que la demanda se encienda y aumente la actividad económica. Por tanto, bregan porque los ingresos ganen a la inflación, desatendiendo las variables macroeconómicas. Si la gestión aumenta el poder adquisitivo de manera consolidada, se expande la actividad, aumenta el empleo y se reduce la pobreza, enfatizan. 

Crecer para distribuir o distribuir para crecer, esta es la cuestión. A la par, conforme se acerca el año electoral, la dirigencia política de la alianza gobernante se pregunta ¿pueden resolverse los problemas macroeconómicos sin perder competitividad electoral?

 

 

LNM - Edición Impresa 259

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