Femicidio de Basaldúa: declaró Mario Mainardi, el testigo más esperado

En los Tribunales de Cruz del Eje y a pesar de la conformidad de las partes, fue rechazado el careo entre Mainardi y Daniel Basaldúa. Cómo sigue el juicio.
reclamo papás Cecilia Basaldúa by gentileza Daniel Basaldúa
Femicidio de Cecilia Basaldúa: la cuarta jornada del juicio que se sustancia en Cruz del Eje fue la más extendida. Foto: los padres de la joven asesinada (gentileza)

El cuarto día de audiencias, celebrado este jueves, comenzó a las 14 y se prolongó hasta pasadas las 22. Los testimonios se refirieron a los últimos días de Cecilia Basaldúa en Capilla del Monte.

El foco estuvo puesto en la declaración de Mario Mainardi, dueño de la casa donde se alojaba la joven al momento de su desaparición, y principal sospechoso para la familia.

Otros testigos que comparecieron: Wenceslao Falcon, “Negro Niga”, dueño del “rancho”, donde se refugió Cecilia antes de trasladarse a la vivienda de Mainardi; y Viviana “La Rasta” Juárez, quien contacta a Cecilia con Falcon y Mainardi. El final de la audiencia fue para el informe del Gabinete de Análisis de Comportamiento de la Policía Judicial.  

Estuvo presente en la sala la cuestionada fiscal de instrucción de la causa, Paula Kelm. Un número importante de policías custodió el edificio donde se llevó adelante la cuarta audiencia.

El testimonio del “Negro Niga” Falcón 

Wenceslao Falcón, “Negro Niga”, albañil, de 56 años, vive en el Río Quilpo. Es el propietario del “rancho”, la casa de piedra donde estuvo Cecilia.

Falcón afirmó ante el jurado no recordar a Lucas Bustos (el acusado por la Fiscalía), aunque sí a su familia, qjue conoce desde hace más de 20 años. También dijo que no conoció a Cecilia y haberse enterado de lo que sucedía por los medios.

Su vínculo con Viviana Juárez, declaró, es desde hace más o menos 15 años. Según sus dichos, "ella va y viene de Rosario a San Marcos" y lo visitaba en su casa y en un barcito. A Mainardi lo conoció a través de Viviana.

El testigo declaró que Viviana Juárez se comunicó con él para pedirle el “rancho” para Cecilia. Diez días más tarde, lo llamó nuevamente y le contó que había desaparecido. Según el testigo, el resto de la información la escuchó por radio, no sabe cuánto tiempo estuvo Cecilia en la propiedad, ni cuándo lo dejó. 

“Negro Niga” agregó que Rey vive solo (Rey, cuyo nombre es Ricardo Raymundo Heredia, fue el casero desde que él se fue a vivir a San Marcos Sierras) y nunca habló con él sobre el tema Cecilia. “Desde que pasó lo de Cecilia no fui más para el 'rancho'. No sé si Rey sigue ahí”.

Declara Viviana Juárez, “La Rasta” 

El segundo testimonio fue el de Viviana Juárez, conocida en Capilla del Monte como “la Rasta”. La mujer aseguró que no conoce a Bustos. Y sobre Cecilia, afirmó que la conoció el 20 de marzo de 2020 en el balneario de Capilla del Monte. Expresó que en esa oportunidad le dio agua y le dejó cargar el celular en su casa (sin dejarla entrar).

Continuó relatando que le dejó su número y le dijo que “si no conseguía dónde estar que le avise”. Cecilia se comunicó al otro día y Viviana le pidió a “Niga” que le permita quedarse en el rancho. Viviana Juárez señaló que le contó a Mainardi sobre Cecilia y él le dijo “decile que venga para acá”.

La testigo vio a Cecilia todos los días, porque se encontraba con Mainardi. Un día antes de que Cecilia “desaparezca” -luego se rectifica y dice “antes de que se vaya”- dijo que comieron un “asadito”. Estaban Mainardi, José Mesa y Cecilia. Ella dijo que se fue temprano de esa juntada y que Cecilia se quedó conversando con José. 

Juárez sostuvo que el domingo 5 de abril no vio bien a Cecilia, “decía cosas raras” y estaba “con cara de culo”. Refirió que Cecilia le dijo “no dormí bien anoche” y Mainardi agregó “no sé qué le pasa, está como brotada”. Declaró haberla escuchado antes hablar de “brujos oscuros”.

Seguidamente, en su declaración recordó cuando se despidió de Cecilia con un beso y que el comportamiento de Cecilia era el normal: no la vio brotada.

La testigo declaró que fue ella quien dijo a Mainardi de avisar a la policía, pero en ese momento Mainardi prendió el celular y dio aviso a la familia.

El testimonio más esperado 

El testimonio que todos aguardaban en la cuarta jornada fue el de Mario Mainardi, dueño de la casa donde se alojaba Cecilia al momento de su desaparición, y principal sospechoso para el entorno de la joven asesinada.

En su declaración ante el jurado popular, Mainardi se mostró como una persona preocupada por la joven. Sin embargo, construyó simultáneamente un relato cuestionando la forma de vida de Cecilia, sus creencias y a su familia. En un punto, convirtió a la víctima en sospechosa, en responsable de lo sucedido.

Tras su relato, sigue sin explicación por qué dejó sin protección a alguien por quien se preocupaba y que según sus dichos se encontraba en un estado de vulnerabilidad (el “brote”). Mainardi, además, borró las conversaciones de su celular, evidencia importante para aclarar su situación.

Mainardi dio su testimonio durante alrededor de 40 minutos, sin interrupciones ni repreguntas. Pudo explayarse con tranquilidad en su versión de los hechos.

El testigo declaró que vive en Rosario, donde trabaja de remisero. Negó rotundamente conocer a alguna persona de la fuerza policial y dijo que conoció a Cecilia aproximadamente el 24 o 25 de marzo de 2020, a través de su amiga -desde hace 25 o 30 años- Viviana Juárez, a quien siempre llamó Vivi.

Según sus dichos, Juárez le comentó a Mainardi que se había encontrado con Cecilia Basaldúa, que no tenía dónde alojarse y que la policía la corría de todos lados.

Cecilia en la vivienda de Mainardi

Mainardi declaró que se comunicó con Cecilia y le escribió ofreciéndole su casa, donde se presentó una mañana, le mostró su pasaporte y le contó que hacía cinco años que viajaba.

El principal sospechoso de parte de la familia, declaró que le dijo “podés usar este lugar si querés, podés usar el baño, cargar el celu”. En su testimonio indicó que después tuvieron intercambios de mensajes, mayormente iniciados por el interés de él. Ella no tenía buena señal, y por eso le contestaba cuando podía.

De acuerdo a sus declaraciones, Cecilia llegó una tarde alrededor de las 17 a cargar la computadora donde escribía, y entonces le habría comentado que sentía miedo porque Rey la había asustado apareciendo de noche con un machete.

Mainardi declaró que ese día también Viviana Juárez estuvo en la casa. La visita se prolongó, y él le ofreció a Cecilia quedarse a pasar la noche. Ella se acostó en un colchon, antes se bañó.

Al día siguiente Cecilia volvió al “rancho”, no lo encontró a Rey, juntó todas sus cosas y regresó a su casa.

“Fue una convivencia de 10 días, charlábamos mucho, estábamos en cuarentena, no veíamos a nadie”, sostuvo. De acuerdo a su relato, la joven escribía en cuadernos y en su computadora, y le comentaba a él lo que escribía, sus viajes. “Tenía sus creencias, qué sé yo”, agregó.

El relato de Mainardi se enfocó después en el sábado anterior a la desaparición de Cecilia. Dijo: “Prendimos un fuego, hicimos churrascos”. Agregó que estaban presentes José Mesa, Viviana Juárez, él y Cecilia.

“Viviana se fue, yo me fui a dormir una siesta. José y Cecilia se quedaron hablando”, continuó.

Después de la siesta Mainardi explicó que se despertó y José se fue. “Hablamos, ella enchufó su compu, me fui a dormir, me levanté 3, 4 de la mañana, ella estaba despierta escribiendo”.

“A la mañana -dijo Mainardi- ella estaba parada en la puerta mirando el cerro. Su cara no era la de todos los días”. Según su relato, Cecilia dijo cosas que le resultaron extrañas. En ese contexto, volvió Viviana Juárez, que vio a Cecilia y le preguntó qué le pasaba.

El testigo intercaló la explicación sobre los que se consideran los últimos momentos de Cecilia en su casa, con la información de que esa misma mañana recibió la noticia de que su pareja estaba embarazada.

Y volviendo al relato sobre Cecilia, dijo que intentó calmarla. “Yo me quería ir a lo de Tatiana (su pareja) por lo del atraso, no quería que Cecilia se quede adentro de la casa. Le cuento, le digo que le dejo abierto atrás (lavadero), que arme su carpa, que yo me tenía que ir.”

El testigo aseguró que Cecilia armó su bolso mientras él estaba en las escalinatas de la casa. Luego ella tomó el palo que usaba como defensa y dijo que se iba. Dejó la computadora y otras cosas. “Encaró para la calle y no la vi nunca más”, relató ante el jurado.

Continuó su declaración afirmando que había quedado “anonadado”, que esperó un rato y que Cecilia no volvió. Cerró su casa y se fue a la casa de su pareja, Tatiana.

“En una oportunidad le dije (a Viviana) que Ceci me dejaba la cabeza estallada”.

Tras dos noches en la casa de Tatiana (sin que ella supiera de Cecilia), le contó que “que quería saber dónde estaba Cecilia”.

Ante la pregunta sobre por qué hasta ese momento no le había contado a su pareja sobre la joven, aclaró que mantenían “una relación volátil”, que desde el 24 de marzo no se hablaban y que recién retomaron el diálogo cuando lo llama “para contarme lo del atraso”. 

La “melódica” 

El testigo continuó su relato: cuando decidió "volver a lo de Tatiana", llevó la melódica de Cecilia (que fue hallada durante el allanamiento). La explicación de Mainardi es que quiso dársela al hijo de Tatiana.

Contó que la joven artesana tenía la intención de darle la melódica a un niño, y eso a él “lo movilizó”. A continuación aclaró que le dijo al niño que se la prestaba y que había que devolverla. “No puedo asegurar cuándo vio Tatiana la melódica”, dijo en la audiencia.

Mainardi declaró que después de todo lo ocurrido volvió a su casa y se acostó a dormir, esperando a que Cecilia volviera. A las 21.30 de ese mismo día, armó la mochila y volvió a lo de su pareja.

Los “problemas” con la policía

Mainardi sostuvo que como estaba al tanto de que Cecilia tenía problemas con la policía, quería comunicarse con la familia, para lo que utilizó el celular de la joven. Llamó al padre, que no le respondió; llamó a otro número que resultó ser una prima de Cecilia.

El hombre dijo que le cuenta la historia, que la joven había desaparecido. Cuando logró comunicarse con el padre, le narró más o menos todo lo que pasó. “Le di mis datos, mi teléfono, mi dirección. Nadie me contactaba. Me llamó el hermano, hablamos bien. Le dije que iba a hacer la denuncia por desaparición. El hermano estaba de acuerdo, pero a la hora ya tenía un patrullero en la puerta”.

El testigo dijo que después de esas llamadas, lo hablaron dos policías. Con ellos va en el móvil policial a la comisaría, a la vivienda de Viviana para identificar el domicilio y luego a su casa, donde busca las cosas de Cecilia.

“Llevé la compu y el celu porque ellos me dijeron que lleve eso. Al otro día con orden judicial vinieron y se llevaron todo”. Aseguró que le dijo a la policía que había llevado la melódica a lo de Tatiana, y que por eso realizaron el allanamiento n la casa de su pareja.

“Se quedaron con las cosas de Ceci. A la mañana me allanaron la casa, incluso me sacaron sangre. Yo todo el tiempo conviví con policías, todo el tiempo. Siempre hablando con más de seis policías a la vez. A todo esto, al otro día la mamá de Cecilia publicó una nota en el diario La Nación que leyó mi hija”, agregó.

El encuentro con la familia de Cecilia

“La primera vez que veo a la familia de Cecilia yo estaba enojado”, afirmó, y relató brevemente la conversación que había tenido con la mamá y el papá de la joven artesana. Sostuvo que la madre le contó que estaba afligida y continuó que con Daniel Basaldúa la conversación fue tensa. 

Al finalizar su declaración, las partes realizaron preguntas. Entre otras cosas, respondió que no encendió la computadora, pero que sí manipuló el celular. Dijo no poder asegurar si leyó mensajes de WhatsApp.

Ante la pregunta de cómo estaba vestida Cecilia ese día, contestó “borcegos rojos, con algo violeta arriba, calza negra y un pañuelo”. 

Declaró también que el día de la desaparición de la mujer él quería ir a ver cómo estaba Tatiana, y que por eso le pidió “que se vaya buscando un lugar porque no quiero estar así con nadie”. Afirmó que le dejó la puerta de atrás (de su casa) abierta, y que le dijo “armá la carpa ahí”.

Consultado sobre cómo era un día normal con Cecilia, dijo que escribía, que charlaban un montón, que ella se iba todos los días tipo mediodía a buscar señal para hablar con un hombre que supone era de México. Agregó que hablaban de su familia, de un novio de Chile, que se separó… tomaban mate.

Careo denegado por el Tribunal

En ese momento la abogada de la querella solicitó un careo entre Daniel Basaldúa y Mario Mainardi, buscando conocer más sobre las condiciones en las que se fue la joven de la casa del testigo.

A pesar de que tanto la fiscalía como la defensa y la co-querella estaban de acuerdo, el Tribunal negó el careo.

Luego de la negativa y ante la pregunta de la abogada de Lucas Bustos sobre su relación con Cecilia, el juez desestimó en forma violenta la consulta de la abogada y, sin mediar consulta a las partes por si tenían más preguntas, le pidió a Mainardi que se retire y dio por concluido el interrogatorio.

Fuente: Mesa de organizaciones feministas, sociales y de derechos humanos que acompañan a la familia Basaldúa.

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