Intendentes, rosca de verano y la redefinición del mapa político cordobés

Este es el año preparatorio para las posibilidades electorales del 2023. La oposición busca reagruparse y el peronismo mantenerse unido más allá de las cicatrices de la última elección.
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Ya sobre finales del 2021 hubo una serie de movimientos, algunos de ellos inesperados, que empezaron a reacomodar el clima y a redefinir horizontes. (Ilustración: Daniel "Pito" Campos)

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Especial para La Nueva Mañana

Marcado por el crecimiento de contagios, el cuidado de la temporada de verano y cruzado por las discusiones nacionales, el verano cordobés tendrá un alto grado de politicidad cotidiana que empezará a marcar el pulso del año previo al recambio de gestión del 2023; ese que significará el cierre de un ciclo en el que José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti se repartieron la conducción del Estado cordobés.

Ya sobre finales del 2021 hubo una serie de movimientos, algunos de ellos inesperados, que empezaron a reacomodar el clima y a redefinir horizontes. La ruptura opositora tras a discusión que regularizó las apuestas on line, el regreso de Martín Gill a la intendencia de Villa María y la convocatoria a las elecciones internas del justicialismo provincial son algunos de los elementos que empiezan a jugar fuerte a la hora de apuntalar un horizonte en el que vuelven a cobrar una importancia crucial la política territorial y, en ese contexto, los intendentes, intendentas y referentes locales.

La oposición rota ante una elección clave

El año arrancó de la peor manera posible para la versión cordobesa de Juntos por el Cambio. Luego de la discusión que regularizó las apuestas virtuales en la provincia, el bloque legislativo que lleva ese nombre se terminó rompiendo y ya sufrió las bajas de Patricia De Ferrari Rueda y Daniela Gudiño, que en la interna boina blanca responden al negrismo, abandonaron el bloque por sus diferencias con los cinco legisladores que presentaron la iniciativa que Hacemos por Córdoba aprobó en la última sesión del año.

Aunque todavía no se oficializó, su destino parece ser el bloque radical más puro, que en la Unicameral se nombra como Juntos UCR y que conduce Marcelo Cossar. Parece ser ese un destino inalterable también para Juan Jure y Elisa Caffaratti, las otras bancas de origen radical que reniegan de Orlando Arduh y acusan connivencia con el oficialismo provincial. En la previa a la sesión del pasado 29, la idea del riocuartense era articular un movimiento conjunto que contemplara a los cuatro legisladores que se diferenciaron de la conducción del espacio y se convirtieron en fervientes opositores al proyecto presentado por sus compañeros de bancada. Jure directamente dijo que “Arduh debe estar pensando en sumarse al bloque de Hacemos por Córdoba”. Algo que a todas luces parece descabellado pero que demuestra el estado de desunión y desconfianzas reinante en el espacio opositor que parece haber dejado bien atrás la victoria electoral de noviembre del 2021.

Mientras toda esa discusión avanza, Juntos por el Cambio empieza a mirar el escenario sobre el que mejor parece jugar, el electoral. El horizonte se ubica en el sur de la provincia, puntualmente en la ciudad de Marcos Juárez. Nombrada en el 2014 como “el kilómetro cero de Cambiemos”, la cabecera del departamento con el mismo nombre renovará autoridades en septiembre luego de dos mandatos de Pedro Dellarossa, que no podrá ser reelecto.

Ocho años atrás, Dellarossa fue el primer hombre en ganar una elección a partir de la alianza electoral que nucleó al PRO, al radicalismo y al juecismo. Fue el nacimiento de Cambiemos en un territorio más que hostil para el kirchnerismo, pero también fue el primer golpe para el peronismo provincial. Ambas experiencias del panperonismo “sufrieron” el crecimiento de esa maquinaria electoral que fue creciendo a partir de altibajos nacionales y provinciales.

Tan importante fue aquella victoria que, con el paso de tiempo, el propio espacio intentó en 2019 recuperar la mística emulando el nombre de aquel espacio con el que Dellarossa llegó a la intendencia. Juntos por Marcos Juárez fue el nombre elegido en aquel momento. Hay quienes le atribuyen dicha decisión ni más ni a menos que a Jaime Durán Barba. El concepto a reforzar por entonces era la unidad opositora para vencer al peronismo. De hecho, en julio del año siguiente, la fórmula que integraron Oscar Aguad y Héctor Baldassi se presentó a la elección provincial bajo el nombre Juntos por Córdoba.  Pero los resultados fueron distintos. A nivel nacional, terminó garpando más la idea del “cambio” y quedó Cambiemos. Cuando hubo que “refundar” el espacio sumando nuevos actores en 2019, las ideas se recauchutaron, se unificaron y así llegamos hasta nuestros días.

En los meses subsiguientes, Dellarrossa deberá solidificar el camino para su sucesor. Las elecciones serán en septiembre y los tiempos se suceden a una velocidad inusitada. Actualmente alineado con Horacio Rodríguez Larreta pero con una muy buena relación con Macri, y con Schiaretti, el actual hombre del PRO será uno de los jugadores determinantes de la elección, al punto que todo indica que será el primer candidato a concejal de la boleta que encabezará uno (o una) de los integrantes de su actual Gabinete. De todos modos, con las aguas turbias a nivel provincial, nadie descarta una interna.

Del lado del peronismo, la idea es ampliar el espacio que se rompió en el 2014, permitió la victoria de Dellarossa y se volvió a unir cuatro años más tarde cuando la gestión del entonces macrista se había solidifcado desde la gestión. Peronistas y vecinalistas bucarán ahora fortalecer su alianza para volver al poder de la mano de un hombre que ya conoce del tema. El dos veces intendente Eduardo Avalle parece ser el hombre señalado. No solo por su experiencia y su capacidad para atraer viejos aliados sino porque por estas horas suma un apoyo que empieza a oler a transversalidad peronista en la Córdoba de los justicialismos divididos, el del massismo.

Otro de los que se abre camino propio es el concejal Hernán Passerini, hermano del actual viceintendente de la Capital, que ya manifestó su intención de salir a disputar “más allá del sello partidario”. “Dejé de ser peronista y pasé a ser pluralista”, dijo en una entrevista con una radio local en la que, de paso, elogió a Dellarossa e insinuó que le gustaría que lo acompañe “como primer concejal”.

Intendentes Cordoba
 Elisa Caffaratti; Juan Jure; Martín Gill; Pedro Dellarrossa; Orlando Arduh.

La vuelta de Gill y el rediseño por la puja de poderes en el PJ

En diciembre, Martín Gill volvió a la intendencia de Villa María. El hombre que había decidido no asumir su banca como diputado nacional para continuar su gestión como secretario de Obras Públicas de la Nación se quedó sin los votos del accastelismo en el Concejo Deliberante y se convirtió en el primer “caído” en la disputa entre el peronismo nacional y el PJ provincial.

Más allá del análisis puntual sobre la puja de poder nacional, y el villamariense, su vuelta al ruedo entre los jefes locales reanimó una discusión que desde hace tiempo viene ganando espacio entre los referentes locales alineados con el Frente de Todos: la idea de armar un bloque propio de intendentes que se siente a discutir en la Mesa Provincia-Municipios.

Con el regreso de Gill al municipio ya consumado, una treintena de intendentes firmaron una carta pública “agradeciendo” la gestión del villamariense en la cartera nacional, en lo que se leyó como un gesto de aproximación a movimientos futuros que se definirán a partir de la situación interna del PJ que tendrá sus elecciones internas el próximo 27 de marzo. Gill no puede ser reelecto y su nombre sigue apareciendo como el más fuerte entre los que el oficialismo nacional puede tener en carpeta para disputar el poder provincial en el 2023. Eso dependerá, claro está, de la dinámica del escenario que puede abrirse a partir de las chances de Hacemos por Córdoba en su cruzada para sostener el poder provincial tras 25 años de mandato.

Si la ruptura se concreta, sería la primera vez desde el nacimiento del espacio institucional que reúne a autoridades provinciales y municipales presente un peronismo dividido. Nadie afirma, pero tampoco nadie descarta la posibilidad. Sobre todo teniendo en cuenta que la victoria de la actual conducción partidaria está asegurada. Con ese dato en el bolsillo ya hay dirigentes provinciales que empiezan a ver con buenos ojos la posibilidad de una “amnistía” para los “díscolos” que se descolgaron de los posicionamientos provinciales para linearse con la Casa Rosada. De todos modos, la elección del 2021 parece estar demasiado cerca y hay heridas que no lograrán cicatrizar para el primer trimestre del año. De un lado y del otro.

Por lo pronto, los primeros intentos de división ya fueron desactivados durante el 2021 en el escenario que parecía más proclive para tal decisión: la Legislatura de Córdoba. De todos modos, las diferencias siguen estando a la orden del día. El ejemplo final se presentó durante la última sesión del año, cuando Marina Caserio y Miguel Maldonado, dos de los legisladores identificados con el exsenador albertista Carlos Caserio, votaron en contra de la controvertida ley que regularizó el juego online en tierras mediterráneas.

 

 

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