Sistema tributario argentino: quiénes y cuánto pagan

Ed Impresa 31/12/2021 Por Facundo Piai
Sobre el cierre del 2021 el Gobierno logró modificar la alícuota de algunos gravámenes progresivos y abre la puerta a actualizar otros durante el 2022. Algunos critican la presión impositiva por hacer inviable a la economía, mientras que otros señalan lo regresivo de la estructura tributaria.
Senado © NA
En la estructura impositiva de los países desarrollados tiene una mayor importancia relativa la participación de impuestos a la riqueza (como el impuesto a la herencia o Bienes Personales). (Foto: NA)

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Especial para La Nueva Mañana

Tras el revés parlamentario que significó el rechazo del presupuesto 2022, que haría perder a las provincias $180 mil millones, según Sergio Massa, el Gobierno implementa cambios tributarios. Por un lado, logró aumentar la alícuota de Bienes Personales con el argumento de generar los recursos para no acrecentar el déficit fiscal. Por otro lado, en Casa Rosada se celebró un pacto fiscal con las provincias que abre las puertas a gravar la transmisión gratuita de bienes.  Un acuerdo opuesto al del 2017 que buscaba que los gobernadores bajen los impuestos. Desde nación enfatizan que el consenso fiscal del gobierno anterior desfinanció las arcas provinciales y es la causa del endeudamiento de las provincias, limitado por el nuevo acuerdo. 

Así, el Impuesto a la herencia y a los patrimonios enciende la discusión política y económica en el cierre del 2021.  El alcalde de la ciudad de Buenos Aires fue el único en no adherir al nuevo pacto, diferenciándose de los gobernadores radicales que sí apoyaron. Horacio Rodríguez Larreta justificó su rechazo en el compromiso con su electorado de no generar nuevos aumentos impositivos. No obstante, desde la oposición porteña rebatieron al alcalde al señalar que en la CABA incorporaron una alícuota de 1,2% en los resúmenes de las tarjetas de crédito, entre otros. Por su parte, miembros de Cambiemos Mendoza advirtieron al gobernador radical Rodolfo Suarez que de sumarse al pacto fiscal bajarán el “empleo” y las “inversiones”.

Asimismo, el diputado López Murphy señaló que los impuestos “sustentan una enorme pérdida de productividad”. El ex ministro de economía del gobierno de la Alianza agregó, en declaraciones radiales, que “Argentina se está volviendo muy informal” por esta “enorme carga tributaria”. En sintonía con lo antedicho, diferentes cámaras empresarias utilizan el mismo adjetivo para definir a la eventual corrección impositiva: “insostenible”. Valiéndose de estimaciones del Banco Mundial sobre el sistema impositivo argentino, no pocos dirigentes empresarios señalan que “con estos impuestos” la actividad es “inviable”.

Presión fiscal

Según informes internacionales, Argentina tiene una presión impositiva total comparable con la de muchos países desarrollados con PBI per cápita y prestaciones muy superiores: caso Canadá, Japón, Estados Unidos, entre otros. El modelo que elabora Doing Business del Banco Mundial para definir la carga impositiva sobre la actividad productiva arroja que la Argentina tiene mayor presión fiscal que cualquier otra economía. Según la entidad, los impuestos que recaen sobre las empresas representan en promedio un 106,3% de sus ganancias netas. 

Lo anterior significa, siempre según las estimaciones del modelo Doing Business, que si una pyme cumple con sus obligaciones impositivas tiene que cerrar la persiana. Pero no todos dan por válido los cálculos del Banco Mundial. No son pocos los economistas y especialistas en finanzas públicas, en particular, que descartan ese modelo por presentar limitaciones metodológicas y empíricas. Ocurre que la institución define una empresa en abstracto, ubicua, a la cual somete a la carga tributaria para constatar el efecto. Por tanto, al tratarse de un modelo alejado de la realidad, las conclusiones son objetadas. 

Francia y Dinamarca, a la cabeza de la lista

Si consideramos los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en lo que respecta a recaudación en relación al PBI, vemos que Francia y Dinamarca están a la cabeza al recaudar entre el 45 y 50% del producto. El promedio de presión fiscal de los 38 países miembros de la OCDE, en su mayoría potencias, es de 33,8%. Mientras que, por su parte, Argentina recauda el 28,6% de su producto, según estimaciones de la OCDE. Lo cual significa cinco puntos porcentuales por arriba del promedio de la región. 
Sin embargo, especialistas en finanzas públicas disienten con las estimaciones con que esta organización determina la presión tributaria, puesto que no tiene en cuenta los recursos que el fisco “devuelve” (subsidios) o reasigna y que, por tanto, correspondería que lo sustraigan del total de tributos recaudados. Además, parte de la recaudación de AFIP es direccionada a las provincias en concepto de la coparticipación; en virtud de nuestro sistema federal de impuesto y por nuestras características territoriales y políticas. De modo tal que el cálculo de la OCDE si bien es útil para realizar comparaciones, no contempla las particularidades de los diferentes sistemas tributarios nacionales. En consecuencia, realiza comparaciones sobre sistemas que no son del todo homogéneos. Por tanto, desagregando subsidios y los impuestos que van a las arcas provinciales, la presión tributaria sería algo menor a la señalada por la OCDE. 

¿Quién paga los impuestos en la Argentina?

Más allá de la magnitud de los impuestos, la pregunta que es menester responder para comprender el estado de situación del sistema impositivo es ¿quién paga los gravámenes en la Argentina? De acuerdo a la recaudación de AFIP del año pasado, casi el 30% de los impuestos corresponden al IVA. El porcentaje se estira al 40% si contabilizamos todos los impuestos aplicados a los bienes y servicios. Esto significa que la estructura fiscal está apuntalada sobre impuestos al consumo que no distinguen la capacidad contributiva de a quién se le aplica. En el mismo sentido, en Córdoba, “el 82% de la recaudación de 2020 estuvo conformada por lo derivado de IVA, Ganancias, Ingresos Brutos y Sellos”, según especifica el informe sobre la recaudación 2020.

La comparación con los países desarrollados

Contrariamente, en la estructura impositiva de los países desarrollados tiene una mayor importancia relativa la participación de impuestos a la riqueza (como el impuesto a la herencia o Bienes Personales). Por caso, en los Estados Unidos el impuesto sobre los ingresos aplicado sobre personas físicas representa el 12% del PBI, cuando en la Argentina ese gravamen es sólo del 2% del producto. Lo mismo ocurre con los impuestos a la propiedad, en la Argentina es del 1,6 por ciento del PBI, mientras que en el país que preside Joe Biden representa el doble. 
En lo que respecta a la recaudación sobre las rentas y ganancias, la estructura tributaria argentina también queda muy relegada en relación a las potencias y algunas economías de la región. Así, del total de la recaudación, aproximadamente el 20% corresponde a ganancias (entre corporaciones y personas físicas). Cuando en la estructura impositiva de EEUU estos tributos representan el 47,7% de la recaudación, un 64,9% Dinamarca y en Chile el 34%, de acuerdo a relevamientos de la OCDE. Además, no podemos dejar de mencionar que, en el sistema impositivo argentino dentro de las rentas, el 80% de esta recaudación lo explica el impuesto a las ganancias. Es decir, un tributo que cae sobre profesionales, autónomos y demás contribuyentes de ingresos medios.

En efecto, por no estar gravado el decil más rico, la presión sobre los pequeños comercio y contribuyentes golpeados por la crisis se hace notar. Además, por ser el sistema tributario regresivo y depender las arcas del fisco del nivel de consumo, cuando se afecta el nivel de actividad repercute en el fisco y, por tanto, también en el déficit. Frente a los problemas que presenta la estructura impositiva, muchos proponen la quita de impuestos para que se encienda la oferta. Sin embargo, esta presunta relación directa tiene escasa comprobación empírica. 

  

  

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