El ritmo de la inflación amenaza la recuperación económica nacional

Política / Economía 26/11/2021 Por Facundo Piai
El crecimiento de la economía registró un alza del 10,9% en los primeros nueve meses de 2021, con mayor actividad en 13 de los 15 sectores relevados por el Indec.
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El signo positivo de la balanza comercial obedece, en gran parte, a un aumento de los precios internacionales de los commodities. Ilustración: Daniel "Pito" Campos.

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Especial para La Nueva Mañana

La semana mostró las dos caras de la economía. Por un lado, el Indec informó que en septiembre la actividad económica supera en casi un 5% a la registrada en mismo mes de 2019. Asimismo, durante los primeros nueve meses del año la economía registró un alza interanual de 10,9% para el organismo de estadística nacional. En consecuencia, sobre esta recuperación “fuerte y sólida” se basa el ministro de Economía para redefinir las proyecciones de crecimiento, colocándolas en torno al 10%. 

Inclusive, la performance de la industria y el comercio acumula 11 meses consecutivos en alza y envalentona a algunos funcionarios a enfatizar que este año se recuperará todo lo perdido durante la pandemia. En el noveno mes del año crecieron interanualmente 13 de los 15 sectores relevados por el Indec, siete de ellos con subas de dos dígitos. Además, las exportaciones superan a las importaciones en USD13 mil millones, tratándose del tercer año consecutivo de superávit comercial. 

El signo positivo de la balanza comercial obedece, en gran parte, a un aumento de los precios internacionales de los commodities. La contracara de esto es un incremento en los precios internos de todas las economías. Así, la inflación se despierta en economías que ya tenían este problema superado; es el caso de Brasil, que acumula subas de 8%, tratándose de la mayor de los últimos 20 años. Las naftas, el transporte y los alimentos lideran las subas en la mayor economía sudamericana.

Frente a la expansión del consumo, no pocos sectores buscan recuperar parte de lo perdido aumentando sus precios en lugar de la producción. 

También en México se dispararon los precios, en donde la inflación reciente fue la más alta en un mes de octubre desde 1998. Los aumentos también preocupan en los Estados Unidos, en donde motorizados por alimentos, autos, combustible y vivienda, marcaron la mayor cifra en 30 años. Si bien no pocos analistas consideran “transitorias” estas presiones inflacionarias, producto de desequilibrios y cuellos de botella circunscriptos a la pandemia, en Argentina es un problema estructural.

Inflación: una persistencia argentina

Aquí los precios internos continúan siendo noticia. Así, a una inflación núcleo (aquella que deja de lado los precios regulados y los estacionales) amesetada en niveles altos se le suman precios mayoristas que muestran una tendencia alcista en los últimos tres meses. A todo esto, los rumores de devaluación que llevan incertidumbre a los diferentes sectores de la economía también contribuyen a la expectativa de inflación. Asimismo, frente a la expansión del consumo, no pocos sectores buscan recuperar parte de lo perdido aumentando sus precios en lugar de la producción. 

En gran medida, aquellas conductas y factores económicos explican la pérdida de poder adquisitivo de los salarios y jubilaciones, al tiempo que disparan el costo de vida. En efecto, estos incrementos por sobre las recomposiciones salariales ponen un techo a las expectativas de recuperación económica del año próximo. Frente a esto, para contrarrestar la dispersión de los precios de la canasta básica, la Secretaría de Comercio Interior mantuvo una semana intensa. La entidad dirigida por Roberto Feletti se reunió con jugadores claves del mercado interno.

Desde Comercio Interior buscan que los productos de consumo masivo con precios congelados lleguen a todos los canales del comercio minorista. Por ello, en una reunión con Maxiconsumo, Micropack, Parodi SRL, Yaguar, Vital, Diarco y Makro, habrían acordado una reducción de los márgenes de ganancia de los mayoristas para que puedan abastecerse los comercios de barrio. Además, comenzaron a tratar “la canasta administrada” con la que irán abandonando el congelamiento de precios actual.

Los almaceneros cordobeses critican a Comercio Interior porque no acceden a Precios Congelados

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Vanesa Ruiz, gerenta del Centro de Almaceneros.

Sin embargo, hasta el momento, los almacenes cordobeses aún no pueden acceder al programa de precios congelados, ni fueron “convocados” al encuentro, dijo a La Nueva Mañana Vanesa Ruiz, gerenta del Centro de Almaceneros. Las listas de precios del programa representan entre un 10% o 15% de los productos de la góndola de las grandes superficies, según una consultora privada. Esto explica que la inflación de los supermercados sea menos que la de un sector fuertemente castigado del comercio como son los almacenes. “Los precios a los que accede el comerciante minorista son más caros que los que salen en el listado de referencia”, enfatizó Ruiz, quien aclaró que desde las elecciones el valor de “los alimentos” tomó “carrera”. 

El nivel de acatamiento del programa varía a lo largo y ancho del territorio nacional, aclaró Víctor Palpacelli, representante de Federación Argentina de Supermercados y Autoservicios (Fasa), quien sí fue convocado por la Secretaría de Comercio. En diálogo con LNM, el titular de la red Almacor remarcó que el acatamiento supera el 70% en algunas provincias, “según el secretario Feletti”. Pero en otras apenas alcanza el 40% y prácticamente “no existe” en canales minoristas del interior. A un mes de su aplicación “hay problemas de implementación”.

Palpacelli informó a este medio que Comercio Interior contempla dos alternativas para implementar cuando el programa concluya, después del 7 de enero; una consiste en ir reduciendo de a poco los artículos abarcados, mientras que la otra consta de “otra canasta similar al programa Super Cerca de 200 artículos aproximadamente”. La novedad de estas nuevas opciones sería la incorporación no de nuevas marcas, sino de productos regionales, “para darle fortaleza a la producción local”. 

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Víctor Palpacelli, representante de Federación Argentina de Supermercados y Autoservicios (Fasa).

Asado, un consumo sensible con repercusión política y electoral

La semana post electoral también trajo tensiones en el precio de la carne y puso en dudas la tregua que el gobierno había logrado con el sector tras las restricciones a las exportaciones. Las alarmas en el tablero del gobierno se encendieron cuando en el Mercado de Liniers aumentaron más de un 20% las categorías de mayor consumo. Las autoridades nacionales ordenaron a los supermercados congelar precios durante el fin de semana e insinuaron que aumentar las retenciones estaba dentro de las posibilidades. Finalmente, las alzas en el mercado mayorista de Liniers cayeron a la mitad de lo que habían aumentado. Muchos sostienen que los aumentos no fueron convalidados por la demanda; otros atribuyen el recorte de las subas a la amenaza de una nueva intervención oficial en el mercado.

Si bien diferentes funcionarios negaron que buscarán separar los precios internos de los internacionales en lo que resta del año, como sí lo sugirió Feletti, se trata de una puja no resuelta que volverá a manifestarse más temprano que tarde. Sobre esto, el presidente de la federación que nuclea a la industria frigorífica, Daniel Urcia, comentó a LNM que la tendencia muestra que el precio de la carne “aumenta, se estaciona y pasa tres, cuatro meses sin subir”. Por tanto, luego de los aumentos de mitad de año, era esperable “una recomposición del precio”.

Estos incrementos por sobre las recomposiciones salariales ponen un techo a las expectativas de recuperación económica del año próximo.

La suba del precio internacional del maíz encareció la estructura de costos del engorde y se traslada a los diferentes eslabones de la cadena, señalan. Al tiempo que, con una inflación elevada, “el reacomodamiento de precios es normal”, explica. Lo llamativo, cuenta el dirigente de la industria frigorífica, es que el aumento “se anticipó al fin de semana de elecciones” y potenció en las vísperas del fin de semana largo. El precio “se pasó de rosca”, señaló Urcia, para luego bajar en los niveles actuales y quedar, finalmente, recompuesto en torno a un 15%.

El referente de la industria frigorífica señala que “la buena noticia”, tras la actualización del precio, es que debería mantenerse “hasta marzo o abril”. El mercado doméstico está abastecido, de igual manera que la “producción de todas las carnes es suficiente” para satisfacer la exportación, “en los volúmenes actuales”. Por tanto, no debería haber sobresaltos. De todos modos, Daniel Urcia entiende que los nuevos hábitos de consumo harán que vaya disminuyendo la ingesta de carne vacuna per cápita. Actualmente se encuentra en torno a 48 kilos y podría ubicarse más cerca de 40 kilos, según el entrevistado.  

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Daniel Urcia, presidente de la federación que nuclea a la industria frigorífica.

Las subas en las carnicerías cordobesas

En los mostradores de Córdoba, los nuevos precios de la carne vienen con diferentes rezagos. El gerente del Mercado Norte, Fabián Latanzzi, dijo a La Nueva Mañana que las 14 carnicerías emplazadas en Oncativo 50 sufrieron diversos aumentos puesto que venden diferentes carnes (vaca, ternera, novillo y novillito). Además, en función de la poca venta, característica del mes de noviembre, algunos trasladaron una parte de las subas, otros eligieron absorber el aumento y recomponerlo en cuento se recupere el consumo. De cualquier manera, señala Latanzzi, la transmisión de precios desde Liniers hasta el Mercado Norte no es inmediata, depende de diferentes factores y seguramente este fin de semana habrá algún movimiento de precios.

 

 

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