Reciclar en Córdoba: “bolsas mágicas” para la basura propia

“Cyclear” es un proyecto de un grupo de cordobeses que empezó su propia clasificación de residuos y busca darles un destino fuera del basural aunque algunos no tengan valor comercial. Ingenio y concientización en una provincia que solo recicla el 3% de sus desechos.
Cyclear © Gentileza00004
"Estamos en un mundo donde hay que salir a crear cosas porque es la única forma de transformar estos residuos tan diferentes que llegan desde las casas", cuenta Gonzalo, uno de los socios fundadores de la empresa. Fotos: gentileza Cyclear.

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Entre enero y julio de este año, en Córdoba capital se retiraron 75.129 toneladas de residuos acumulados en basurales, grandes y pequeños. La Dirección de Higiene Urbana de la Municipalidad indicó que marzo fue el mes de mayor cantidad de toneladas de basura retirada: unas 15.122. El resto de los meses los números de los residuos, solo en basurales, rondaron alrededor de esa cifra y nunca bajaron de las 10.000 toneladas. El municipio realiza algunas tareas de procesamiento y recuperación de materiales pero solo de algunos, y en la práctica, la concientización y la separación de residuos producidos en las viviendas es muy poca. En toda la provincia, solo se recupera entre el 2 y 3% del total de los desechos.

En ese ecosistema que intenta sostener el reciclaje en la ciudad, que también involucra a empresas y cooperativas, ONGs, organizaciones sociales y barriales, incluso grupos familiares en condiciones de vulnerabilidad, está también la historia de Cyclear, una empresa creada por dos amigos, que luego se asociaron con otros dos, y desde hace cuatro años, iniciaron su propia clasificación de residuos que hoy suma 43 materiales a los que intentan darle un destino fuera del basural. 

“Economía circular y de triple impacto”, dice sobre el proyecto de Gonzalo, que tiene 29 años, y trabajaba con huertas agroecológicas en viviendas cuando su amiga Claudia, que se interesa en la movilidad sustentable, le planteó una inquietud: cuánto de los desechos producidos en las viviendas realmente se reciclan y qué se puede hacer con los que no tienen un valor en el mercado. 

“Arrancamos en nuestras casas, Claudia en la suya y yo en la mía, fuimos recibiendo materiales que voluntarios amigos nos daban, siempre en condición limpia y seca, y empezamos a armar una clasificación y ver qué podíamos hacer con eso que se desecha en las casas”, dice Gonzalo. 

Así fue creciendo la idea y el trabajo que luego sumó dos socios más, Martín y Lucio, y con el tiempo 15 empleados. Cyclear ahora se dedica a “separar minuciosamente” todos los desechos secos y limpios, que recibe en lo que llaman “bolsas mágicas” que pueden conseguirse por $150 en distintos puntos de la ciudad para rellenarlas de residuos secos y devolverlas en el mismo lugar para que sigan la cadena de reciclaje.

Cyclear © Gentileza00002
 "A cada material se le pueden dar hasta 50 tipos de destinos finales diferentes. Es cuestión de crearlos", indica Gonzalo sobre el reciclaje que impulsan desde Cyclear. 

Bolsas mágicas

El trabajo que hace la empresa tiene mucha difusión en redes sociales y en el boca en boca, y entre los “cycleadores”, como les dicen a los usuarios que reciclan con ellos,  el 80% tiene entre 20 y 35 años. El cambio de actitud sobre el medio ambiente tiene acá también un motor generacional.  Las “bolsas mágicas” tienen un código QR y una vez que el usuario la registra virtualmente, pueden ‘traquearse’ y esto permite también acceder a información de cómo ir separando y preparando los desechos que se generan diariamente. 

“Cuando entregas la bolsa con tus desechos que luego recogemos con un sistema que tenemos, ahí podes comprar otra “bolsa mágica” - o varias- de la misma manera y con eso uno ya puede ir teniendo un habito sustentable”, explica el joven y agrega que si a esa dinámica se le suma un sistema de compost para los desechos orgánicos, “en el día de mañana uno se da cuenta que prácticamente esta generando nada de basura”.

“Cuando llegan a la empresa, nosotros abrimos bolsa por bolsa y hacemos la clasificación de 43 materiales que hoy incluso son más, casi 50”, dice. Cada material tiene un destino final consciente, un destino de reciclaje, de reutilización o de donación y de los seis materiales que normalmente se reciclan (cartón, papel, vidrio, algunos plásticos, aluminio y también otros metales) esos se compactan, se enfardan, se les hace ciertos procesos  de clasificación, y después hay otra clasificación y en algunos casos hasta tienen una tercera clasificación. 

“Esto sucede porque, por ejemplo, uno puede pensar que todas las botellas de plástico son iguales, es decir, son del mismo plástico, pero nosotros como recicladores para poder darles un destino final consciente, tenemos que clasificarlos en siete tipo de materiales. Se le saca la tapita y si es transparente es un material, si es verde es otro, si es azul, si es negro, marrón, cada color se separa. En un mismo material ya hay siete clasificaciones, es un trabajo súper minucioso, de hormiga”, explica Gonzalo y agrega: “Nosotros agarramos hasta juguetes, y ahí empezamos a sacar tornillo por tornillo, cable por cable, si lo tiene, el empaque por otro lado y así: cada material tiene un destino final”.

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Es un trabajo súper minucioso, de hormiga”, explica Gonzalo y agrega: “Nosotros agarramos hasta juguetes, y ahí empezamos a sacar tornillo por tornillo, cable por cable, si lo tiene, el empaque por otro lado y así: cada material tiene un destino final”.

El principio y el futuro

“En los primeros dos años de Cyclear nosotros investigamos todo lo que pasaba con los residuos, visitamos todas las cooperativas, empezamos a hacer estudios y llegamos a esta conclusión: en Córdoba solo separamos seis materiales que son los que tienen valor pero qué pasa con los otros tipos de plásticos, por ejemplo, porque no se trata solo del plástico de una botella. Hay unos 30 plásticos diferentes, y la pregunta es qué pasa con esos otros 29 plásticos restantes”, dice Gonzalo y agrega: “Esos se entierran, porque no hay valor, no hay transformación, no hay un trabajo de diseño y estudio que esté pensando en transformarlo y es ahí donde nosotros metimos la cabeza 100% y empezamos a trabajar”.

¿Qué hacen ustedes con los materiales que no tienen valor en el mercado?

-Hay que salir a crearles un nuevo proceso productivo que le llamamos nosotros, y es en eso que estamos hoy, sumando algunas máquinas, sumando tecnologías, innovaciones de diseño para transformar aquellos plásticos que no tienen valor en ningún lado. A cada material se le pueden dar hasta 50 tipos de destinos finales diferentes. Es cuestión de crearlos, nosotros somos creativos de por sí, porque no nos queda otra. Estamos en un mundo donde hay que salir a crear cosas porque es la única forma de transformar estos residuos tan diferentes que llegan desde las casas. Por ejemplo: seguramente como todos tenemos un par de medias en la casa que ya no sirven porque tienen un par de huecos y las queremos tirar, pero ¿qué hacemos con ellas?, esas medias no las recibe nadie, ya es material posconsumo domiciliario y hay que empezar a generarle nuevos productos, hay que meterlo como relleno, hay que meterlo, capaz, en concreto. 

Qué tan determinante es reciclar pensando en lo del triple impacto?

-El triple impacto es un concepto de nueva empresa donde no solo se busca el fin económico, se le suma además el impacto ambiental y el impacto social. En lo que fue Cyclear, primero nace por el impacto ambiental, es nuestro primer propósito y el motor de nuestra empresa, nosotros sabemos lo que estamos haciendo y por qué lo queremos hacer, que es cuidar el medioambiente. Concientizar a las personas, dejar de enterrar tantos residuos y darle valor a esos residuos.  Nuestra idea desde el impacto social es poder generar un espacio de trabajo de calidad, rentable y en eso darle una vuelta a lo que es el concepto original del reciclaje porque normalmente se lo vincula con basura con olor, con cosas feas, hay que jerarquizar este trabajo. Nosotros queremos cambiar esa situación, generar trabajo en condiciones físicas de higiene y seguridad y eso prevalecemos día a día para los empleados que trabajan acá.

¿Cuál es el objetivo de Cyclear más allá del reciclaje diario?

-El objetivo con la empresa es crecer mucho, es transformar e innovar en cada uno de los materiales. También es armar redes de economía colaborativa y economías circulares, ya sea en la ciudad de Córdoba, porque los cuatro socios que trabajamos en esto somos de acá, somos súper cordobeses y amamos la ciudad por eso es la pasión que le ponemos a esto. Y después la idea es ir expandiéndose a lo que es territorio provincial y después nacional, internacional.

¿Cómo sería esto?

-Lo que queremos hacer hoy con Cyclear es formar una especie de prototipo para que el día de mañana se forme, tanto como modelo de negocio como modelo de economía circular y de triple impacto, para que pueda replicarse. Queremos crecer, es imposible y es inviable en la materia de residuos que una sola empresa, en una sola estructura, acopie todo y transforme todos los materiales porque realmente hay mucha, mucha, basura y en eso hay que trabajar en forma conjunta y colectiva.

 Para más información: Cyclear

  

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