El Gobierno busca acuerdos con el “campo”, una “bandera” de la oposición

El debate por las limitaciones a la exportación de carne vacuna abrió un nuevo panorama político. Los acercamientos con un sector afín a la oposición. El juego de Schiaretti.
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El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, durante la conferencia de prensa posterior a la reunión que mantuvo con gobernadores y los representantes de la mesa de enlace. (Foto: NA)

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En el plan de relanzamiento que el Gobierno nacional encaró luego de la derrota en las primarias del 12 de septiembre hay algunas tendencias que dan cuenta de una estrategia de acercamiento con sectores con los que políticamente se habían alejado a partir de una serie de decisiones que se fueron sucediendo a lo largo de los primeros dos años de gestión. Uno de esos acercamientos se puso de manifiesto el pasado martes y tuvo como protagonista al nuevo ministro de Agricultura de la Nación, Julián Domínguez. 

Haciéndose eco de un pedido que iba ganando espacios entre los mandatarios del centro del país, Domínguez reunió a la Mesa de Enlace con cinco gobernadores de la región productiva mediterránea  y acordó una serie de medidas con la Mesa de Enlace que, en parte, sirvieron para lanzar una señal que rápidamente fue observada con atención por los sectores opositores. Axel Kicillof (Buenos Aires), Sergio Ziliotto (La Pampa), Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Omar Perotti (Santa Fe) y Gustavo Bordet (Entre Ríos) tuvieron su foto con los líderes agropecuarios, con quienes firmaron una serie de acuerdos que tuvieron, como anuncio más significativo, el levantamiento de las limitaciones para la exportación de carne que regía en el país desde finales del mes de mayo. 

A partir del próximo lunes, se reabrirán los permisos de exportación hacia China de carne de vacas que ya no poseen capacidad reproductiva y que en su mayoría no se consumen en el mercado local. Además, los responsables gubernamentales se comprometieron a conformar una mesa de trabajo técnica antes de fin de año para analizar la progresión y evaluar medidas respecto a las necesidades del sector y avanzar con políticas relacionadas con las facilidades financieras para la producción y la exportación. 

Así, ante la presencia del Jefe de Gabinete Juan Manzur y el ministro del Interior, Wado De Pedro, “pusieron el gancho” el presidente de la Sociedad Rural, Nicolás Pino; de Federación Agraria, Carlos Achetoni; de Confederaciones Rurales, Jorge Chemes; y de Coninagro, Elbio Laucirica. La foto fue observada y analizada al detalle por los sectores opositores de Juntos por el Cambio, siempre cercanos a la pata política de las patronales agrarias y por el gobernador Juan Schiaretti, que no fue invitado a la reunión. De todas formas –aseguran- no hubiese ido. 

La disputa por la bandera del “campo”

Apenas una semana antes de la reunión de la Mesa de Enlace con las autoridades nacionales, Schiaretti los recibió en Córdoba y se embanderó en los reclamos del sector que repitió a viva voz con un mensaje que tuvo como destinatario directo al Gobierno del Frente de Todos, al que no dudó de encolumnar entre las administraciones “kirchneristas”. Fue algo así como el puntapié previo al inicio de la campaña electoral de cara a noviembre, en la que el discurso de Hacemos por Córdoba se endurecerá y buscará disputar voto a voto la referencia opositora a la lista de Juntos por el Cambio que lleva a Luis Juez como primer candidato al Senado y a Rodrigo De Loredo como primer aspirante a la Cámara baja. 

Apenas un rato después del acuerdo firmado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el ministro de Agricultura de la Provincia, Sergio Busso, dejó oficializada la inconformidad cordobesa. Recordó que el gobernador se había manifestado en dirección de la eliminación total de las restricciones y volvió a pedir la aplicación de una política acorde a ese pedido. 

“Nos parece poco pero algo es algo”

Ese es, en cierta medida, el pedido del sector. “Nos parece poco pero algo es algo, uno no puede tener todo de entrada”, dijo a La Nueva Mañana el titular de la pata cordobesa de la Federación Agraria, Agustín Pizzichini. “Para nosotros hubiese sido mejor que se abriera todo, esperamos que esto sea un comienzo”, señaló el productor que adelantó que los representantes provinciales de la Mesa de Enlace podrían reunirse con el Gobierno cordobés la semana que viene y, a razón de la expectativa generada, reconoció las diferencias con la administración nacional. 

“El trato con la Provincia es muy bueno. No nos regalan nada, pero nos tratan bien. Schiaretti no te regala nada, sí le sabe sacar agua a las piedras, pero nos escucha. Y eso es lo que uno pretende que se replique en Buenos Aires, nada más”, dice Pizzichini, que alberga esperanzas respecto a la etapa que se abre de la mano de Julián Dominguez, aunque lanza una advertencia. “El ministro tiene cintura, hay que ver si después puede hacer todo lo que dice. La reunión del martes fue linda pero después se dicen cosas que no se condicen con lo conversado. Eso hace que se pierdan expectativas. Hay un buen diálogo, lo conocemos, pero después la política es la que manda”, reconoce.

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Pizzichini: “La reunión del martes fue linda. Hay un buen diálogo, lo conocemos (al ministro Domínguez), pero después la política es la que manda”.

La batalla de fondo, el precio de la carne

Según los cálculos que se hacen desde los sectores más cercanos al Frente de Todos, el remanente de animales que quedarían habilitados para enviarse a China serían alrededor 140 mil cabezas (y unas ​50.000 toneladas ya resguardadas en las cámaras de los frigoríficos). Detrás de eso, el debate en torno al precio de la carne en el mercado interno es la razón primaria que el Gobierno nacional expresa para justificar la medida que empezará a revertirse este lunes. 

Según Pedro Peretti, “el precio se mantuvo con una leve tendencia a la baja”. El chacarero militante del Manifiesto Argentino y del Movimiento Arraigo y ex titular de la Federación Agraria asegura que el principal problema es “el gran negociado de subfacturación que escondía el mercado que se abría hacia China”. Esta semana lo aseguró en una entrevista a Radio Nacional Córdoba en la que también aseguró que es “la acción de los monopolios la que hace subir el precio de la carne y de todos los alimentos del país”. 

El argumento central que llega desde el lado de los representantes de la Mesa de Enlace tiene que ver la capacidad que producción cárnica y los efectos que, sobre ello, tienen las medidas que se mantuvieron durante los últimos meses. “El Gobierno dice que los precios se han mantenido, pero nosotros entendemos que no porque vemos lo que se ha perdido de producir, y eso se va poner de manifiesto para adelante”, explica Pizzichini que asegura que las políticas gubernamentales “ponen el zapato para que no se exporte; eso significa que hay plata que no ingresó y repercute en la cantidad de producción”. No hay plata para reinvertir y la producción no se repone; eso pega de lleno en los precios”, afirma ante la consulta de La Nueva Mañana.

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Peretti asegura que el principal problema es “el gran negociado de subfacturación que escondía el mercado que se abría hacia China”. 

“Hay que entender que un ternero se cría en tres años, no como la soja o el maíz”

Actualmente, en el país hay unos 53,5 millones cabezas de ganado, que por el consumo per cápita y la exportación termina representando un número desfavorable para una buena evolución del sector. Por eso se necesita aumentar el volumen de la producción, algo que también se impone en la agenda que el Gobierno nacional. 

En ese plan que se propone conjuntamente, Pizzichini adelanta su posición. “No es solamente la vaca de conserva la que se puede exportar, hay mucho stock; sino que se podría destinar al exterior porque no se comercializa acá”. “Los cortes como el asado o el matambre se pueden vender acá a precio más accesible, pero no todo es China cuando se piensa hacia afuera.  Hay otros mercados que se pueden perder si no se tiene una política de coordinación para que esos mercados sigan creciendo. Hay que entender que un ternero se cría en 3 años, no es como la soja o el maíz, cuyo proceso puede durar apenas unos meses.  La carne es un proceso más lento y, por decirlo de algún modo, más caro. El productor necesita previsibilidad”, afirma. 

A partir de los anuncios, el Gobierno entiende que se abre una puerta de acuerdos con el sector agropecuario que puede llegar a construir los puentes necesarios para encontrar una salida conjunta que, detrás de todo el artificio político, abarate los costos para la mesa de los argentinos y argentinas. También hay un convencimiento en torno a una serie de iniciativas que “refuerzan las políticas que cuidan el empleo y la producción”. En esa dirección imagina el futuro Juan Manzur, uno de los impulsores de la nueva etapa de diálogo con el sector de la mano de Domínguez y el impulso y el visto bueno de Alberto Fernández y CFK. 

En el medio, Schiaretti ya expone su resistencia a las medidas anunciadas y vuelve a la carga por “el cese total del cepo a la exportación de carne” y el “fin de las retenciones para las economías regionales”. Va a ser una batalla en el que la economía será el plafón pero que tendrá a la política y a la campaña como elementos determinantes. 

 

 

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