Las PASO del domingo, una elección distinta que define algo más que candidaturas

Serán los primeros comicios nacionales en pandemia. Los riesgos en torno a la participación en el contexto de una campaña apática y, según señalan, “alejada de la gente”.
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Un total de 23 boletas estarán a la espera de los electores y electoras cordobesas el próximo domingo en el cuarto. oscuro

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Un total de 23 boletas estarán a la espera de los electores y electoras cordobesas el próximo domingo en el cuarto oscuro en una elección atípica por el contexto pandémico y extremadamente particular por los escenarios que pueden abrirse a partir de los resultados que dejarán sentadas las bases para un escenario político que trascenderá a la elección de noviembre. 

Casi 3 millones de ciudadanos cordobeses estarán habilitados para asistir a los centros de votación en todo el territorio. En números específicos, son 2.984.631 personas las que podrán sufragar en 8.874 mesas distribuidas en 1.462 establecimientos repartidas en toda la provincia. De ese total, el porcentaje mayor, casi el 40% se concentra en la Capital. Esa división política explica, en gran medida la superpoblación de actos partidarios que tuvieron lugar la última semana en el centro cordobés, gobernado después de casi 40 años por el peronismo. 

Las internas

Más allá de que todas las listas deben superar el piso mínimo que supone la ley electoral para poder participar de las elecciones generales (1,5%) hay un puñado de fuerzas que deberán definir también la conformación de esas listas que dirimirán su chance de formar parte del Congreso nacional el próximo 14 de noviembre. Internas “posta”, en Córdoba, hay tres. 

La más importante se juega hacia adentro de Juntos por el Cambio. El estallido interno debido a la falta de acuerdos generales en la coalición y en el seno de cada uno de los partidos que la integran derivó en un escenario que puso sobre la mesa la parte más árida de la campaña en nuestra provincia, con acusaciones cruzadas, movimientos sorpresivos, enojos y declaraciones altisonantes. Luis Juez y Rodrigo De Loredo encabezan los tramos para las boletas de senadores y diputados (respectivamente) que deberán jugar su suerte en la contienda con los espacio referenciados en Mario Negri y Gustavo Santos, Griselda Baldata y Dante Rossi; y Javier Bee Sellares y Laura Sesma. 

Tampoco fue tiempo de acuerdos en el Frente de Izquierda Unidad, que debutará con primarias provinciales a partir de su última incorporación nacional, el MST. Esta última lista que se sumó al armado en la elección del 2019, apostará por las candidaturas de Luciana Echevarría a la Cámara Alta y Raúl Gómez con aspirante al Senado. La otra fuerza que disputa en soledad es el Partido Obrero que lleva como pre candidatos a Emanuel Berardo (Senado) y Soledad Díaz García. Las dos ex legisladoras Laura Vilches y Liliana Olivero son las cabezas de la alianza interna que tejieron la Izquierda Socialista y el MST y que lleva el nombre de Fortalecer la Izquierda. 

La otra interna es la más grande y la más llamativa de la elección. La conforman cinco fuerzas políticas que se inscriben en las filas del partido Unión Popular Federal, un sello de origen peronista que nuclea armados libertarios, progresistas y sindicales con algunas figuras de particular renombre en Córdoba. Allí está el ex intendente Daniel Giacomino, por ejemplo, que aspira a ser candidato a senador por el espacio que lleva al locutor Armando Osores como pre candidato a diputado. También está el secretario general del sindicato de remiseros, Víctor Taborda, que buscará ser aspirante a la Cámara Baja por la fuerza cuya lista de pre candidatos a senadores encabeza Eduardo Giaimo.  

Bajo el ala de la Unión Popular Federal también se abriga la alianza entre el Libertarios y NOS (Agustín Spacessi y Jorge Scala); un armado que proviene de una rama disidente de la CTA que no se sintió representado con las listas del Frente de Todos (La listas del pueblo, de Rodolfo Ferrazano y Ariel Luque); otro armado peronista desencantado con Schiaretti (Esencia Peronista Salud, que encabezan el médico Julio César “el Chato” Pérez y a Miguel Martínez); y una sexta lista encabezada por Marcos Quevedo y César Ariel Rodríguez. 
Sí, de seis listas que forman parte de esa interna ninguna está encabezada por mujeres. 

Votando © NA

La campaña y el futuro

“Vivimos una de las campañas más atípicas de las que se tienen memoria con agendas proselitistas muy pobres y de escasa llegada a las personas, casi como si la realidad social y la realidad política (esa que es conformada por los dirigentes, activistas, militantes, etc) estuvieran corriendo por carriles separados”, dice el último informe de la consultora Zuban Córdoba respecto a la elección del domingo. Algo en lo que coincide la mayor cantidad de analistas y de lo que también son conscientes la mayor parte de los referentes políticos a los que se les consulta al respecto. Este último punto debería llamarnos a una reflexión mayor. Quedará para la próxima.

Mirando el escenario amplio, Norman Berra advierte sobre “una campaña compleja”, teniendo en cuenta los dos niveles, el nacional y el distrital.  “Ahí hay diferencia clara con una elección presidencial, donde los candidatos son comunes a todos los distritos. Acá las listas son por sello nacional en primer término y por local en segundo”. En ese marco, el analista de opinión pública observa que, mientras el FdT lleva listas de unidad en la mayoría de los distritos, JxC debe definir sus diferencias internas en los principales distritos del país. “Eso complejizó aún más el análisis por fenómenos como el que se dio con Macri y Bullrich, a quienes ningunearon en el armado de listas pero subieron a la campaña en el trayecto definitivo”, de la misma. “Eso básicamente porque temen perder votos por derecha, sobre todo a manos de los libertarios, en CABA y en menor medida en PBA, donde se meten en la pelea entre Santilli y Manes”, advierte. 

“A nivel creativo la campaña no ha sido destacada y la unidad del FdT puede haberse vista empañada por los errores no forzados generados en medio del proceso electoral. A eso se le suma pandemia, entonces la incógnita en algún punto pasa por el nivel de participación y ver cómo esto influye en los resultados”, anticipa Berra. 

“La elección se convirtió en una surte de plebiscito emocional” 

Casi en sintonía, Gustavo Córdoba considera que la campaña no pudo avanzar en las discusiones que necesarias para generar empatía entre los electores. En un contexto en el que se terminó imponiendo “el diálogo entre políticos y entre núcleos duros”, el consultor dijo esta semana en Radio Nacional que la elección se convirtió en una especie de “plebiscito emocional” que copó la escena, principalmente, a partir del cuestionamiento al otro, al oponente de turno, al opuesto en términos de “proyectos de país en pugna”, a decir de los protagonistas. 
Si embargo, así como es cierto que las condiciones extraordinarias del domingo tienen que ver, centralmente con la pandemia, también se sumarán elementos que pese a todo puede empujar a una participación que supere las expectativas de los menos optimistas. 

La interna que no es interna dirimirá el futuro de la unidad peronista en el único territorio del país en el que la conducción local del justicialismo no se encolumna con el Frente de Todos. Desde las boletas encabezadas por Alejandra Vigo y Natalia De la Sota, el oficialismo provincial buscará imponer su poderío local frente a un oficialismo nacional que, pese a no manifestarlo abiertamente, busca disputar esa referencia desde las listas que encabezan Carlos Caserio y Martín Gill. A diferencia de lo que pueda suceder en la interna de Juntos por el Cambio, ese partido puede jugar apenas un primer tiempo en estas Paso, ya que por delante todos los jugadores están habilitados para disputar en las generales de noviembre. 

En la oposición habrá ganadores y perdedores

En la oposición, en cambio, la contienda puede ser definitiva. Del resultado de este domingo, que por lo peleado que se prevé y lo aletargado que se presume el escrutinio podría extenderse hasta horas de la madrugada, posiblemente salgan inamovibles candidatos a la gobernación y nuevos referentes proyectados de cara al 2023. Pero también habrá soldados heridos a los que habrá que volver a poner en el campo de batalla de modo inmediato para dar pelea en una disputa que no los tendrá como protagonistas principales y en la cual poco rédito les podrá asegurar para sus futuros personales. 

En esas disputas hay otro elemento que también se pondrá en juego: el peso de los referentes nacionales que, salvo en el caso de Hacemos por Córdoba, se pasearon por la provincia intentando elevar el perfil público de sus favoritos cordobeses, generando (según entienden, incluso los propios actores partidarios) incluso un puñado de roces innecesarios.

 

  

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