Recta final de la campaña: los precandidatos van en busca de los indecisos

Torcer la balanza es el objetivo de las principales fuerzas políticas. Schiaretti se mueve como candidato, mientras Negri y Santos esperan a Macri; y Juez y de Loredo aguardan a Patricia Bullrich.
Urna Elecciones
Desde la semana pasada, Schiaretti se mueve casi en modo candidato. Acompaña a Alejandra Vigo, Natalia De la Sota y al resto de los candidatos de Hacemos por Córdoba. Foto: gentileza.

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Desde la semana pasada, Schiaretti se mueve casi en modo candidato. Acompaña a Alejandra Vigo, Natalia De la Sota y al resto de los candidatos de Hacemos por Córdoba en los actos más importantes de la campaña y busca fidelizar el voto del oficialismo provincial ante el riesgo de una dispersión al interior del peronismo que pueda volcar al conjunto de dirigentes indecisos hacia la lista del Frente de Todos. 

Pese a que en Hacemos por Córdoba confían en una victoria segura contra el oficialismo nacional, hay dos elementos que motorizan por estas horas la última etapa de una campaña que se parece demasiado a la recta final previo a comicios generales, más que a una primaria. Ambos tienen que ver, naturalmente, con la cantidad de votos que puedan obtenerse el 12 de septiembre. De mínima se aspira a obtener una ventaja considerable en la contienda con el peronismo nacional para fortalecer la identidad cordobesista del PJ de Córdoba de cara a la elección general. El otro aspecto es más ambicioso y se juega con las encuestas en la mano, Schiaretti quiere que las listas que “Ellas” encabezan sean las más votadas. 

Otra vez, “el pacto”

Si hay un elemento clásico en las elecciones provinciales de los últimos veinte años, eso tiene que ver con las denuncias de “pactos” entre las fuerzas mayoritarias. Cambiaron los actores, o en realidad, ampliaron su rango de cobertura. La acusación que históricamente desde la izquierda y el arco progresista advertía sobre un repetido arreglo electoral entre José Manuel De la Sota y el radicalismo, mutó desde el 2015 a la “denuncia” que señala intereses compartidos entre el macrismo y Schiaretti. Lo que en esta campaña empezó siendo una acusación desde algunos sectores del Frente de Todos (Riutort y Caserio son los que más hablan al respecto), ganó adeptos entre las listas minoritarias de Juntos por el Cambio en estas últimas horas. 

Según Dante Rossi, precandidato en uno de los espacios de la alianza opositora, el ex mandatario “dividió a la UCR y al PRO para facilitarle el triunfo en las PASO a la lista de Hacemos por Córdoba”. “Parece increíble ver que luego de que el ex presidente Macri expresara que Negri y Mestre no tenían jerarquía para administrar Córdoba en el 2019, hoy aparezcan en una alianza con su delfín Gustavo Santos. Son las incoherencias que le hacen mal a la política”, dijo el pasado fin de semana y calentó los ánimos entre sus socios, que ya bastante movilizado tienen sus humores en la disputa voto a voto por quedarse con la representación mayor en las listas de noviembre. 

El voto a voto 

La batalla al interior de Juntos por el Cambio es un cabeza a cabeza que posiblemente postergue el conteo definitivo hasta altas horas de la madrugada del lunes 13 de septiembre. Si el antecedente inmediato es la interna radical, es muy difícil imaginar un escenario distinto. En las próximas horas se terminará de definir una de las principales incógnitas de la campaña, si los dos dirigentes nacionales de mayor peso e interés en esa contienda (Mauricio Macri y Patricia Bullrich) desembarcarán en la provincia para apoyar a sus listas predilectas.

La gran paradoja de la política cordobesa que se puso de manifiesto en el escenario interno de la oposición es aquella que arrancó diciendo que “a los cordobeses no le gustan que les impongan candidatos desde Buenos Aires” y terminó plagada de visitas de referentes porteños intentando torcer la balanza en territorio mediterráneo. 

Con ambas listas confiadas en las estructuras partidarias para hacer pie en la Capital, el otro gran escenario en el que se buscan sacar ventajas los diferentes referentes de Juntos por el Cambio tiene que ver con el voto del interior. Si bien las recorridas estuvieron presentes desde el primer momento, en esta última semana esa disputa se acrecentó en la región agropecuaria, quizás el conglomerado más antikirchnerista del país. Junto con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, claro está. 

El voto silobolsa

En la historia política de la provincia existe un momento exacto en el que las relaciones entre el peronismo de Córdoba y el kirchnerismo se quebraron (hasta ahora) para siempre. Fue en el año 2008, durante el conflicto por las retenciones móviles impulsada por el gobierno de CFK. Schiaretti, en aquel momento transitando su primer gobierno, eligió apoyarse en el sector de las patronales agropecuarias que habían sido una de las patas fundamentales del armado que había creado José Manuel De la Sota por finales del 1998. 

Trece años después de aquel movimiento (del que también fue un actor fundamental De la Sota) Hacemos por Córdoba está decidido a hacer valer esa relación para pelearle la referencia el espacio a la oposición. La experiencia que el cordobesismo quiere corregir tiene su asiento en las últimas elecciones nacionales que, en la provincia, fueron siempre esquivas al oficialismo que a pesar de ello se imponía con relativa comodidad en las ejecutivas del distrito.

Por eso Schiaretti sale al interior productivo y revalida discursivamente su “compromiso con los hombres y las mujeres del campo”. Por eso Sergio Busso tiene reuniones en todo el territorio y fortalece una relación que es reconocida positivamente, incluso por aquellos sectores que se identifican con sectores políticos que no son afines a Hacemos por Córdoba. 

La reactivación y el peso de Alberto Fernández

Al Frente de Todos la primaria le juega en contra. Entienden que llegarán a noviembre con una posición más favorable sobre todo por los números favorables que empiezan a mostrar los índices económicos (los números de la recaudación que se conocieron esta semana dan cuenta de esa realidad que celebran en la Casa Rosada) y el avance del Plan de Vacunación. La primaria del 12 de septiembre, en ese marco, es un escollo que mostrará un descontento que, confían podría ser revertido aunque el piso resultará más desfavorable de lo que les hubiese gustado. 

La visita de Martín Guzman en estos días buscó precisamente eso, llevar tranquilidad respecto  a las garantías en la irreversibilidad del rumbo para generar una confianza que pueda contagiar entusiasmo hacia el electorado que pueda ser influenciado en el sector. Esos números “a favor” quieren también sopesar el impacto que los últimos escándalos que tienen como protagonista al Presidente puedan tener en la elección. 

Hay una visita de Alberto Fernández que, en principio, está programada para la semana que viene. Se dudó (y se duda) respecto a su concreción, aunque desde el espacio oficialista nacional comprenden que puede ser un espaldarazo fuerte como última carta en pos de levantar el perfil de la lista. 

En ese juego, Fernández se juega la misma suerte que su antecesor e incluso que el propio Schiaretti. Más allá de los matices (la realidad inmediata tiene un impacto mucho mayor que las más alejadas en el tiempo) los tres hombres que podrían determinar la suerte del gran número de indecisos en el electorado cordobés se exponen a esquivar la desgracia. La noche del 12 de septiembre dibujará un mapa e identificará las zonas de color para dar comienzo a la carrera más importante, la que tiene destino en noviembre y que marcará el rumbo de los próximos dos años del gobierno de Alberto Fernández. 

 

 

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