¿Se acabó la pax cambiaria?

Política / Economía 30/04/2021 Por Facundo Piai
En un contexto de precios desbocados, la cotización del dólar paralelo subió en las "cuevas" y genera preocupación. El “blue” acumuló alzas en las últimas semanas hasta ubicarse en torno a $160. La estrategia del Gobierno.
Dolar © NA
Foto: NA.

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Especial para La Nueva Mañana

Más allá de lo poco representativo que es el mercado paralelo (economistas aseguran que se achicó durante la pandemia, inclusive, pasando a representar el 2% del movimiento de divisas en el país), cierto es que genera expectativas. En efecto, el aumento de la brecha entre la cotización oficial y la paralela nada ayuda al objetivo trazado por el ministro Martín Guzmán. El cual consiste en que todos los actores económicos alineen sus expectativas con las proyecciones económicas del Gobierno.

La suba persistente de una de las cotizaciones paralelas lleva a preguntarnos a qué obedecen estos movimientos que amenazan la pax cambiaria. Antes de desandar el interrogante vale aclarar que en la economía actual la emisión termina por repercutir en el tipo de cambio. Esta aclaración no abona a la máxima monetarista del tipo: “Toda emisión siempre genera inflación”. En anteriores entregas se profundizó sobre esto, matizando la afirmación que el monetarismo repite cual mantra. Ocurre que al no haber instrumentos financieros en pesos que permitan resguardar valor, todo aumento de la liquidez monetaria circulante termina por canalizarse hacia el dólar. Consecuentemente, más temprano que tarde, en este estado de situación, la emisión de pesos calienta la demanda de divisas presionando su cotización al alza.

Esto es lo que ocurrió el año pasado cuando la brecha entre la cotización oficial y las paralelas llegó a ser del 130%. En aquel entonces las exportaciones escaseaban y el Banco Central se desprendió de más de USD4 mil millones solo entre agosto y noviembre. La escasez de reservas y las expectativas devaluatorias impuestas por la brecha terminó generando una depreciación del peso. Si bien la divisa no llegó a valer lo que pretendían algunos sectores, el 2020 cerró con una devaluación de 40%. ¿Correremos ahora la misma suerte? 

La realidad actual es diferente a la de octubre del año pasado. En lo que va del año, el BCRA sumó 884 millones de dólares a sus reservas en relación a las de fines del 2020. Asimismo, acumula cuatro meses consecutivos de compras netas de dólares en el mercado de cambios por alrededor de USD2.900 millones. La realidad del comercio exterior también es muy diferente. La soja hoy cotiza a más de un 190% de lo que valía a fines del año pasado. El alza del precio de los commodities agropecuarios hace que la liquidación de los agro dólares se mantenga elevada. Durante el mes de marzo, las agroexportadoras ingresaron en el mercado único de cambios más de 2.700 millones de dólares. El monto más alto de los últimos 18 años. Mientras que en el primer trimestre del año ingresaron más de  USD6.700 millones en materia de agroexportación. Alto ritmo de liquidación previo a los meses donde se termina de cosechar la soja de la campaña 2020/2021 y del trimestre en donde más divisas ingresan.

De lo anterior se deduce que el escenario es distinto a aquel cuando la brecha llegó a superar a la cotización oficial ampliamente. Sin embargo, tanto en aquel contexto como en este no existen instrumentos en pesos consolidados que garanticen ganarle a la inflación creciente. En consecuencia, es dable pensar que muchos productores agropecuarios, luego de vender sus cosechas, eligieron al blue por el bajo precio que traía. Por tanto, millones de pesos canalizándose al dólar en un mercado pequeño generan presiones alcistas. Del mismo modo, también es posible que estos últimos corrimientos expresen el rechazo del mercado a la estrategia del Gobierno de utilizar el tipo de cambio como ancla para contener la inflación. 

Asimismo, por lo que mencionábamos anteriormente, también es razonable pensar que no pocos operadores financieros evalúan que el Gobierno deberá endurecer las restricciones a la circulación para evitar que la segunda ola sea más catastrófica de lo que ya es. De hacerlo, deberán aumentar la presencia del Estado. Que no es otra cosa que aumentar el dinero circulante. Ergo, mayor liquidez monetaria significa más presiones sobre las divisas siempre escasas. 

Mediante su ministro de Economía, el gobierno aseguró que busca un tipo de cambio competitivo para incentivar a las exportaciones, pero que no convalidarán devaluaciones bruscas  que generen desequilibrios cambiarios. Por tanto es de esperar que defienda el tipo de cambio actual e intente anular las expectativas devaluatorias sembradas durante esta semana. Siendo el mercado paralelo tan pequeño, no es precisamente lo que se llama una gesta bizantina operar en él. Menos para un Estado. Por tanto, es posible que, como otrora, operen indirectamente en el mercado paralelo de la mano de operadores allegados. Financistas especializados explican que con 200 mil dólares vendiendo durante cuatro o cinco jornadas basta para cambiar la tendencia alcista. 

Así, en la primera semana del mes próximo veremos si el Gobierno cuenta con operadores que lo respalden y con la capacidad de coordinar a la “mano amiga”. Al igual que el año pasado, otra estrategia que puede implementar es la de aumentar la tasa de interés para canalizar parte de la liquidez y evitar que estos presionen la débil oferta de dólares. Sin embargo, esta decisión tendría efectos negativos en el ritmo de actividad, puesto que encarecería el crédito productivo. Como cualquiera sabe, ninguna decisión tiene efectos neutros. Cada alternativa a implementar tiene sus costos y beneficios potenciales.

No obstante, la mayor atención habrá que ponerla en las cotizaciones bursátiles del contado con liquidación y dólar MEP, principalmente. Se trata de mercados más representativos en donde las respectivas cotizaciones subieron durante la semana, sin llegar a exhibir un pico alcista brusco. Allí el equipo económico viene interviniendo de manera directa para achicar la brecha, veremos cuantos dólares está dispuesto a usar allí, antes de que las reservas lleguen a niveles críticos. En otras palabras, si se cuenta con los dólares que la situación demanda para llegar a un equilibrio.

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