Crimen de Joaquín Paredes: “No estamos en paz, queremos a los cinco policías presos”

Córdoba 28/04/2021 Por Miriam Campos
Se cumplen seis meses del crimen de Joaquín Paredes, el adolescente de 15 años que murió en Paso Viejo por una bala policial que le atravesó la espalda. Familiares y amigos reclaman a la Justicia que "cese la excarcelación de los acusados".
familia de Joaquín Paredes 2 by gentileza.jpg
"Queremos que los cinco policías paguen el daño que nos hicieron, de quitarnos a nuestro Joaquín”, dice Maribel Paredes, tía del joven asesinado en octubre pasado. Foto: gentileza JPG

“Nos arruinaron la vida porque vamos a convivir con este dolor siempre”, dice Maribel Paredes, tía de Joaquín Paredes, el adolescente de 15 años que el 25 de octubre de 2020, recibió un disparo policial por la espalda que lo dejó tendido en un descampado, mientras los cinco policías que abrieron fuego, huían del lugar.

Esa noche, otro chico de 14 años, también recibió una bala cerca del corazón que casi lo mata. Era poco antes de las cinco de la mañana y en Paso Viejo, en el noroeste cordobés, Joaquín quiso decir algo pero el aire que le quedaba, sólo le alcanzó para un suspiro. Murió en el suelo, agarrado de la mano por sus amigos, todos tan jóvenes como él.

A seis meses del crimen, su tía cuenta que toda la familia está muy angustiada y tiene miedo. “Estamos tristes”, dice y agrega que de los cinco policías que fueron acusados de participar en el crimen, la Justicia ya liberó a dos. “No puede ser que los estén liberando porque los cinco son cómplices, los cinco dispararon, encerraron, mataron y se fueron. Lo dejaron tirado, no puede ser entonces que haya cuatro con acusación de abuso de autoridad y un solo imputado por homicidio. Queremos que los cinco paguen el daño que nos hicieron, de quitarnos a nuestro Joaquín”, explica Maribel.

Caso Joaquín Paredes protesta en tribunales by gentileza
Amigos, vecinos y la familia de Joaquín viajaron esta mañana hasta Villa Dolores para reclamar contra la liberación de dos policías que participaron del crimen del adolescente. Foto: gentileza

Este miércoles, familiares, vecinos y los amigos del adolescente salieron temprano de Paso Viejo y recorrieron casi 200 kilómetros para manifestarse frente al tribunal de Villa Dolores. Pidieron una audiencia para ser recibidos porque rechazan la liberación de los acusados, tras el pago de una fianza de 200 mil pesos. “La vida de Joaquín no vale eso”, dice su tía.

“Por la cantidad de disparos que se hicieron podría haber sido una masacre, una locura. Hoy estamos indignados con la Cámara de Villa Dolores, que está soltando asesinos, nos sentimos con miedo porque tenemos que convivir con ellos, vivimos en un pueblo chico donde todos nos conocemos y ya recibimos amenazas por parte de familiares de uno de los policías”, cuenta Maribel y explica que para ellos, la Justicia no está actuando bien, “hay manoseos” para que los policías salgan de la cárcel. “Mataron a una criatura y nosotros sentimos mucho dolor de no tenerlo hoy a nuestro lado. Ojalá que alguien nos escuche y se haga justicia, hoy no estamos tranquilos, no estamos en paz, queremos a los cinco policías presos”, dice.

Los cinco acusados

El único imputado por el crimen es el efectivo Maykel López, sindicado como el autor material del disparo que terminó con la vida del adolescente. Está imputado por delito de homicidio doblemente calificado, por uso de arma de fuego y por su condición de policía, tentativa de homicidio calificado y por abuso de autoridad. Por otra parte, los policías Iván Alexis Luján, Enzo Ricardo Alvarado, Ronald Fernández Aliendro y Jorge Luis Gómez, solo están acusados del delito menor de “abuso de autoridad e incumplimiento en los deberes de funcionario público. El 31 de marzo, la Justicia dejó en libertad a Fernández y el 7 de abril, Gómez también quedó libre. Uno está en Cruz del Eje, y el otro, momentáneamente, en Soto.

En esa línea, Ivana Reynoso de “Comunidad Justicia por Joaquín” indicó a La Nueva Mañana que la Cámara del Crimen de Villa Dolores, no está poniendo en contexto lo sucedido: “Nosotros convivimos con la familia y los asesinos”, explica y detalla: “Paso Viejo es un pueblo muy pequeño, tiene solo mil habitantes, nosotros no tenemos cajero, no tenemos bancos, no tenemos hospitales ni supermercados, por eso nos trasladamos todos los días hacia Cruz del Eje y Soto, esas dos localidades que son las más cercanas. Tener que convivir con los asesinos de Joaquín libres, es algo que nos da miedo, nos indigna”.

Es por ello que solicitan que cesen las excarcelaciones y se amplíen las imputaciones. “No puede ser que ni siquiera se les prohíba que tengan domicilio en Paso Viejo, el dictamen dice que tienen que tener domicilio fuera del centro de Paso Viejo, pero el pueblo tiene solo cinco cuadras, no entendemos cuál es el centro del que hablan, todo está muy descontextualizado por la Justicia”, cuestiona Reynoso y anexa: “Viajamos casi 200 kilómetros porque necesitamos que algunos de los jueces nos escuche, que miren a los ojos al abuelo de Joaquín y le digan quién se hace cargo de lo que pasó”.

“Nuestra consigna más fuerte estos meses ha sido que ‘matar no es abuso de autoridad’, que el sistema judicial le diga a una sociedad entera que matar a un pibe de 15 años y abandonarlo es abuso de autoridad, nos parece terrible”, cierra.

La noche del crimen 

El 25 de octubre de 2020, Joaquín estaba en la casa de “B”, (identificado así en la causa porque es menor de edad), se trata del adolescente que poco después fue herido por un plomo de la Policía. También estaban allí otros amigos con los que pasaban el rato. Los jóvenes salieron a la calle pasada las cuatro de la madrugada, cruzaron la plaza, saludaron a la maestra que los vio pasar y fueron hacia un descampado que hay atrás del dispensario, donde también hay una radio comunitaria. Allí se encontraba otro grupo de amigos festejando un cumpleaños. No pasaron ni cinco minutos desde que llegó Joaquín y la Policía rodeó el lugar con tres patrulleros.

“Llegaron justo en el momento fatídico a la fiesta de cumpleaños cuando los policías, por alguna orden superior, habían decidido dar por terminada la fiesta”, cuenta el abogado querellante Claudio Orosz sobre cómo se fueron sucediendo los hechos esa noche que murió Joaquín.

joaquin paredes gatillo facil
Joaquín tenía 15 años y recibió un plomo en la espalda que lo dejó tendido en el suelo. Uno de sus amigos fue herido cerca del corazón, tras una represión policial para dispersarlos de una reunión. Foto: gentileza

Poco antes de que los móviles policiales rodearan al grupo, el efectivo Enzo Ricardo Alvarado, que aún continúa preso, había ido tres veces a la fiesta pero nunca pidió que culminara sino fue para advertirles que no hicieran lío, que bajaran la música, nada más. “Era obvio que la fiesta tenía la aquiescencia de uno de los dos policías del pueblo para que se siguiera realizando”, explica Orosz y agrega que con tres móviles, dos por una cuadra, otro por otra cuadra, encerraron a los chicos por un descampado y sacaron una escopeta, "que está prohibida desde hace años y que solo se usa con munición letal para cuidar los bancos, y empezaron a amenazar”.

Los primeros disparos fueron con la escopeta, con postas que no tenían plomo y como los chicos “no se dejaron prepear” y les respondieron que “de ninguna manera tenían derecho a tratarlos como perros ni a dispararles como lo estaban haciendo”, los policías sacaron las armas de fuego. “Las que únicamente se pueden usar cuando hay peligro para sí o peligro para terceros. Empezaron a disparar al bulto, allí mataron a Joaquín e hirieron muy cerca del corazón a B”, indica el letrado.

“Como si fuera poco, el personal policial superior se los llevó -a los uniformados- del lugar, los dejó que se levaran las manos por lo tanto los dermotest, dieron negativos, aparentemente les dejó que se cambiaran los uniformes porque no hay rastros de pólvora”, relata Orosz sobre lo que pasó tras el crimen y agrega: “Confiaron en que con imputaciones tan bajas a cuatro de los acusados, los iban a largar rápidamente pero fue tal el clamor del pueblo que se organizaron manifestaciones y marchas”.

En Paso Viejo, el pueblo de cinco cuadras, la familia, vecinos y los amigos, se reúnen todos los lunes para acompañarse, y ver de qué forma seguir avanzando, porque en recuerdo de Joaquín, la decisión desde hace seis meses, es no quedarse callados.

Noticia relacionada: 

Joaquín Paredes by gentilezaA seis meses del asesinato, Paso Viejo reclama justicia por Joaquín Paredes

Te puede interesar