La construcción se perfila como el motor del repunte económico

Política / Economía 19/02/2021 Por Facundo Piai
La Cámara de Desarrollistas de Córdoba dijo que en los últimos meses se aceleró la actividad de la obra privada y desde la Cámara de Construcción manifestaron tener “una gran expectativa para 2021”.
Ed 194 © Pito Campos
Ilustración: Daniel "Pito" Campos, para La Nueva Mañana

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Especial para La Nueva Mañana

La industria de la construcción suele ser un certero termómetro del estado de situación de la economía. En ella converge la dinámica y sinergia de diferentes ramas productivas, por lo tanto su desarrollo significa la dinamización de distintos sectores económicos ligados. En otras palabras, la economía se edifica, ladrillo a ladrillo. Luego de un año atípico atravesado por la pandemia y los efectos colaterales del aislamiento social, la construcción arroja indicios de recuperación y consolidación.

Según datos oficiales, el sector cerró en todo el país un año con una evolución favorable. Desde septiembre que la construcción crece consecutivamente en la comparación intermensual. Inclusive, en los dos últimos meses del 2020, el nivel de actividad superó al de noviembre y diciembre del 2019. Sin embargo, pese a la expansión del último cuatrimestre, la actividad terminó por debajo de la registrada en el 2019. Los relevamientos locales van en la misma sintonía. En el mismo sentido, el sector mantuvo la actividad encendida en el primer mes del corriente año, a juzgar por los despachos de cemento. Según la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland, el mes pasado se vendieron cerca de 150 mil toneladas más que en enero del 2020. 

Sólo la construcción, en donde la informalidad supera el 60% de los puestos de trabajo generados, llegó a emplear más de 1.200.000 trabajadores.

Las bases del círculo virtuoso

Los desequilibrios estructurales de la economía argentina permiten que no toda expansión de la actividad sea gratificante en su totalidad. Por el contrario, cuando crecen sectores que demandan más dólares de los que generan, a la larga el crecimiento apalanca las importaciones, lo cual termina por debilitar la disponibilidad de reservas, repercutiendo en el valor del dólar. Nada de esto ocurre con la construcción. Esta industria se abastece principalmente de proveedores locales y, a su vez, los insumos utilizados (cales, cemento, aluminio, hierro, etc.) requieren de poca importación para su fabricación. Asimismo, canalizar el ahorro hacia el ladrillo permite descomprimir las tensiones sobre el tipo de cambio. Por otro lado, también permite darle un cauce productivo a los dólares que antes estaban “en el colchón”. 

Esas fueron las intenciones del Gobierno cuando la Comisión Nacional de Valores habilitó nuevos instrumentos de inversión destinados a reactivar el mercado inmobiliario. Del mismo modo, las restricciones que buscan desalentar la adquisición de dólares también repercutieron en el nivel de actividad. Así lo demuestra el último informe de la Cámara de Desarrollistas de Córdoba, que da cuenta de que en los últimos meses se aceleró la actividad de la obra privada. Así las cosas, pese a los daños colaterales ocasionados por la pandemia, las ventas de departamentos y casas durante todo el año pasado terminaron casi a la par de los números del 2019. Mientras que las ventas de lotes durante el 2020 sí mostraron una expansión significativa en relación al 2019. 

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Canalizar el ahorro hacia el ladrillo permite descomprimir las tensiones sobre el tipo de cambio; y también permite darle un cauce productivo a los dólares que antes estaban “en el colchón”.

“Hay una gran expectativa para el 2021”

La recuperación del sector estuvo motorizada por obras privadas, principalmente, aclaró el presidente de la Cámara de la Construcción de Córdoba al ser consultado por La Nueva Mañana. La expansión de la obra privada obedeció a las dificultades para atesorar dólares, además de que “los precios en dólares estaban históricamente bajos para construir”, sumado a que “la construcción es una realidad cierta de resguardo de valor para que no se desvaloricen los ahorros”. Luis Lumello reconoció que para el corriente año las expectativas son “grandes”. Esperan que la pequeña obra privada continúe en alza y que a ello se le sumen “grandes obras de envergadura”.

Para lo cual se aguarda con ansias que el Senado apruebe la ley de Incentivo a la Construcción Federal Argentina, que ya tiene media sanción. La misma propende un blanqueo de capitales, canalizando el dinero hacia la construcción. Dentro del mismo proyecto está previsto que el Gobierno ponga en marcha beneficios fiscales para quienes inviertan en la construcción, principalmente a través de una exención del Impuesto sobre los Bienes Personales “de las inversiones destinadas a la construcción de inmuebles nuevos durante dos años”. Asimismo, desde el sector también tienen el ojo puesto en la reactivación de la obra pública, que esperan será intensiva este año. El Presupuesto prevé un gasto en ese rubro mayor al del año pasado, con un aumento del presupuesto para obras muy superior a la inflación proyectada. Se estima que el Estado invertirá en infraestructura el 2,2% del PBI. Una cifra que se asemeja a la del Presupuesto 2016, muy por encima de los porcentajes del 2017, 2018 y 2019, respectivamente.

La inflación, el talón de Aquiles de la reactivación

Más allá de la amenaza sanitaria, la inflación y el tipo de cambio, el comportamiento de la construcción determinará la robustez de la expansión de la economía. Puesto que toda la cadena de la construcción representa alrededor del 7% del empleo registrado, según informes del Ministerio de Hacienda. Sólo la construcción, en donde la informalidad supera el 60% de los puestos de trabajo generados, llegó a emplear más de 1.200.000 trabajadores. Mientras que el resto de las actividades conexas (minería, fabricación de muebles, transporte, etc.) explican más de 80 mil puestos de trabajo. 

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Esta industria se abastece principalmente de proveedores locales y, a su vez, los insumos utilizados (cales, cemento, aluminio, hierro, etc.) requieren de poca importación para su fabricación.

Desde la Cámara de la Construcción auguran que la recuperación de toda la cadena de valor será “mejor a la que tuvimos en el 2020” y posiblemente el nivel de actividad también esté por arriba de los registros del 2019. Lumello, presidente de Martínez Lumello Construcciones SA, precisó que el principal “talón de Aquiles” de la recuperación son los precios en alza del sector. El empresario de la construcción reconoció en diálogo con La Nueva Mañana que parte de las subas se deben a que la reactivación “generó una explosión de compra de materiales” y los productores de insumos estuvieron trabajando a una baja capacidad instalada. Esto hizo que la oferta no pueda satisfacer a una demanda intensificada. Al punto de que la recuperación pudo haber sido mayor “de no haber tenido este problema de provisión de insumos”.

Asimismo, el presidente de la Cámara aclaró que los más de 50 puntos de inflación del sector obedecen a diferentes causas. Por un lado, hay precios que se “justifican”, porque aumentaron insumos, diferentes estructuras de costos o porque subió el hierro o acero, que dependen del mercado internacional. Por otro lado, los ladrillos comunes o las arenas que se sacan de las canteras locales también aumentaron “una barbaridad”. Por tanto, no descartan “que haya algo de especulación en la cadena de valor”.  Este es el principal problema que avizoran y tienen interés en que la mesa de consenso económico y social convocada por el Gobierno sirva para obtener una referencia de precios estables, “que permitan mayor producción”. 

  

  

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