Interna del PJ: la unidad, necesaria de cara a la elección de medio término

Alberto Fernández ocupará la Presidencia del Partido Justicialista y el peronismo cordobés avalará esa jugada política con uno de sus hombres fuertes en la nómina de consejeros.
Alberto Fernández
Alberto Fernández

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Si nada raro sucede este viernes, Alberto Fernández quedará confirmado de antemano como titular del Partido Justicialista nacional, al igual que lo hicieron durante sus mandatos Juan Domingo Perón, María Estela Martínez y Carlos Saúl Menem. Durante la jornada de hoy, la lista de unidad se terminará oficializando y también se confirmará la suerte del espacio alternativo que encabeza Alberto Rodríguez Saá.

En la lista que buscará unificar todas las expresiones internas del partido estarán ausentes dos de las grandes figuras del amplio espectro político que da forma al oficialista Frente de Todos. Una de ellas es Cristina Fernández, quien una vez más desestimó volver a ocupar cargos dentro de la pata partidaria del lugar en el que militó históricamente. Ya lo había hecho durante sus mandatos como Presidenta, incluso alejándose del espacio y enfrentándolo en las elecciones de medio término que la convirtieron en senadora en el 2017. Los más críticos hablan de cierto desapego de la vicepresidenta a la estructura justicialista, mientras que los más cercanos explican la situación desde una postura meramente estratégica. Esta última lectura suena más lógica, teniendo en cuenta que fue Máximo Kirchner uno de los principales ordenadores de la nueva estructura del partido que hasta la asunción de sus nuevas autoridades seguirá al mando de José Luis Gioja. Tampoco Sergio Massa será de la partida, ni nadie del Frente Renovador, que tras una ardua discusión entre sus filas decidió mantener su lugar “independiente” a las estructuras partidarias tradicionales. 

Caserio
Carlos Caserio

La unidad

La idea de unidad siempre fue el factor determinante para definir las autoridades de un partido que históricamente logró hacer convivir en su seno a las más variadas expresiones políticas. Con sus matices, hoy la situación actual le exige al peronismo retornar a esa idea de unidad dura que sirva para sostener las bases de un gobierno de coalición ideológica, con un trasfondo doctrinario en el que la identificación con el partido fundado a mediados del siglo pasado es el denominador común. También hay sectores identificados con otras corrientes, pero son las expresiones más minoritarias y, a pesar de su importancia, enumerarlas no viene al caso. 
En un escenario que lo presenta como heredero de una de las situaciones económicas más caóticas que recuerde la Argentina contemporánea, con indicadores sociales alarmantes y en medio de una pandemia global que paralizó al mundo entero, Alberto Fernández necesita fortalecer esas bases que lo convirtieron en Presidente. Aunque muchos y muchas gusten discutir la idea, el movimiento de ponerlo al frente del partido tiene que ver con la gestión. Ningún país puede administrarse de un modo medianamente serio sin una estructura política que sostenga las decisiones de Gobierno. La jugada entonces, además de estratégica, es necesaria.   

Córdoba, adentro

Pese a que Juan Schiaretti fue tentado para ocupar cargos en la nómina oficialista, el gobernador de Córdoba no formará parte de la estructura que arbitre la suerte del PJ en los próximos años. Los mandatarios provinciales que aparezcan en la lista se concentrarán en las vicepresidencias, donde Axel Kicillof (Buenos Aires) y Juan Manzur (Tucumán) serán de la partida en un esquema caracterizado, también, por la paridad de género. 

Más allá de que las gestiones a cargo del ministro del Interior, “Wado” De Pedro, no lograron sumar a Schiaretti, el peronismo cordobés estará presente en el armado de la lista oficialista con tres representantes que darán cuenta de las vertientes que hoy coexiste en el universo peronista provincial: la alineada con el Frente de Todos y la nucleada detrás de Hacemos por Córdoba y la figura de Juan Schiaretti. El senador Carlos Caserio, la diputada Gabriela Estévez y el legislador Oscar González figuran entre los consejeros nacionales, garantizando así la vuelta del justicialismo mediterráneo al armado nacional.

Oscar Gonzalez
Oscar González

Así como Caserio y Estévez aparecen como un nombres “lógicos”, el nombre del ex ministro de Salud provincial también carece de sorpresa, teniendo en cuenta que su figura aparece como una de las más proclives a garantizar esa unidad entre los sectores del peronismo que conviven en Córdoba. De hecho, fue el hombre que presidio la Legislatura provincial en los últimos años y actualmente ocupa la vicepresidencia primera de la Unicameral. Esas condiciones dan cuenta de la capacidad de diálogo, que lo llevó a ser el “enviado” del schiarettismo a las reuniones previas en las que el PJ terminó reorganizando las elecciones, que tras postergaciones varias, tendrán lugar el 21 de marzo. 

Efecto en el pago chico

La gran pregunta que surge en Córdoba a partir de los medianos acercamientos es cómo la elección interna del justicialismo a nivel nacional puede repercutir en los armados locales. Hasta el momento, el acompañamiento legislativo de los diputados del bloque schiarettista con las política centrales del gobierno del Frente de Todos ha sido dispar, e intransigente en algunos temas nodales, como los que conciernen a los asuntos relativos a la exportación de productos agropecuarios. Distinta fue la actuación de la decena de legisladores y legisladoras identificados con el Frente de Todos que en la Unicameral se han mantenido dentro de la estructura oficialista provincial, sin mayores dubitaciones. 

Si bien la presencia de Oscar González en el armado nacional abre una especia de tregua de cara a los tiempos inmediatos, el horizonte cercano pone al armado de listas para las elecciones legislativas en el medio del camino. Allí, Schiaretti deberá volver a tomar una decisión compleja. Sabe que si unifica fuerzas con el Frente de Todos dejará una identidad al costado del camino y romperá con una tradición de “independencia” que el peronismo cordobés siempre elevó como una característica innegociable. Si Hacemos por Córdoba presenta su propia lista, el peronismo provincial volverá a disputar electoral y políticamente frente a la administración nacional y la campaña lo presentará enfrentando al presidente de su propio partido, al que además sus representantes votarán en la interna. Esa otra historia no viene sola. En el medio también hay que renovar autoridades partidarias provinciales, y ahí la apuesta por la unidad también tendrá sus entretelones locales.

 

  

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