La inflación en alza pero a menor ritmo que el año pasado

Política / Economía 27/11/2020 Por Facundo Piai
Octubre fue el mes que registró la suba de precios más alta en lo que va del año; sin embargo, el costo de la canasta básica terminaría este 2020 por debajo de los índices de 2019.
Supermercado @ Freepik

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Especial para La Nueva Mañana

El Índice de precios al consumidor (IPC) oficial del mes de octubre evidencia una consolidación de la suba de precios y anticipa una aceleración de los mismos en los últimos meses del año. La última medición de Indec indica que con casi cuatro puntos de aumento octubre es hasta el momento el mes de mayor inflación del año. Por tanto, las subas de precios ponen a la inflación argentina entre las más altas a nivel mundial. De este modo, al recetario de frases/leyes acuñadas por el saber y la experiencia popular del tipo: “el agua para el mate no se hierve”; “dos cabezazos en el área es gol”; “técnico que debuta, gana”; o “Maradona es el más grande, lejos”, por caso; habría que sumarle otra verdad que se pretende irrefutable… La economía argentina es inflacionaria, gobierne quien gobierne. Al menos, hasta el momento, así lo demuestra el ritmo de los precios a lo largo de nuestra historia.

De los últimos informes oficiales se desprende que la inflación mayorista estuvo un poco por arriba del IPC en octubre, esto significa que el comercio, que toma los precios de los eslabones de la cadena que lo anteceden (productores, distribuidores, sector mayorista), no trasladó la totalidad de los aumentos existentes para no esmerilar la demanda en un contexto crítico como el actual. Por tanto, se espera que en la medida en que se recomponga el consumo el sector comercial termine por expresar la totalidad de estos aumentos reprimidos. En el mismo sentido, el desarme de los programas de precios máximos y la actualización del valor de diversos servicios y bienes (como las naftas) también repercutirán en la inflación de los próximos meses. 

Se espera que el 2020 concluya con una disminución de la inflación con relación al año pasado cuando las subas registraron 53,8%, la más alta desde 1991.

“El costo de la canasta cerrará por debajo de los 40 puntos”

Las mediciones del organismo a cargo de Marco Lavagna dan cuenta que el rubro es uno de los que acumula más subas. Sobre el valor de la canasta básica y la inflación proyectada en los próximos meses, Víctor Palpacelli explicó a La Nueva Mañana que parte de los incrementos se deben a aumentos reprimidos que se expresan en la medida en que se levantan diferentes congelamientos ya insostenibles en “este escenario inflacionario”. El presidente de la Federación Argentina de Supermercados señaló que esta medida tomada por la Secretaría de Comercio fue resultado de una “mesa de diálogo” en donde el Gobierno junto a los supermercadistas e industriales buscan llegar a un “sano equilibrio”. Si bien la salida será de forma “administrada” y “regulada”, con topes máximos de aumentos de 5% para los artículos que abandonan el programa paulatinamente, incidirá en el precio de los alimentos de los próximos meses.

Palpacelli, también titular de Almacor, valora los instrumentos utilizados por el Gobierno para hacer frente a los aumentos de precios, “como el de precios cuidados que se está por ampliar, pero lo importante es revisarlo continuamente”, porque no se pueden congelar precios por período prolongado en un escenario de alta inflación. Mientras que el empresario Víctor Fera, quien además de comercializar alimentos también los produce, piensa que “si se aplica ley góndolas y se liberan precios, habría menos suba”. 

Al ser entrevistado por La Nueva Mañana, el titular de Molto y Marolio reconoció que más allá de las controversias entre los principales eslabones de la cadena de valor de los alimentos (supermercados e industriales), el principal problema es la “concentración”, pero particularmente “la falta de competencia. No hay competidores en góndola y esto es grave”. Fera, quien también es dueño de la cadena mayorista Maxiconsumo, aclaró que los programas de precios máximos “son incompatibles” con la ley de góndolas aprobada a principio de este año. A la par que señaló que de acuerdo a sus mediciones, la suba de los alimentos estará por debajo del 30%. La canasta de productos de almacén estará alrededor de 28%, sin contar frutas y verduras cuyo valor es muy cambiante en relación a la estación, precisó. Si bien el costo de la canasta que mide el Gobierno cerrará debajo de los cuarenta puntos, mostraría una desaceleración respecto al 60% de aumento del año pasado.
Ambos empresarios coinciden en que hay que apelar al “esfuerzo” y al “compromiso social” de cada sector para salir de la crisis. Inclusive, sobre el impuesto a las grandes fortunas, Fera reconoció que hay que “terminar con el cinismo y egoísmo, y los que más tenemos debemos hacernos cargo también de la situación y terminar con la tontería de que no habrá inversiones productivas por este gravamen”.

Cosecha de soja
Durante la administración de Cambiemos, los aumentos de precios promediaron los 40 puntos anuales, lo que significó una inflación acumulada de 300% en los últimos cuatro años.

Suba de la soja, un aliciente para no devaluar

Las condiciones climáticas adversas en los Estados Unidos y Brasil explican el alza de los granos y oleaginosas. La soja acumula subas consecutivas y cerró a casi u$s440 por tonelada, lo cual revaloriza la cosecha valuándola en u$s15.500. Si bien por el perfil primario de las exportaciones del país, la suba de los principales commodities (soja, trigo y maíz) siempre es una buena noticia porque presupone traerá alivio al tipo de cambio, también tendrá su efecto en el precio interno de los alimentos. No obstante, se espera que el 2020 concluya con una disminución de la inflación en relación al año pasado cuando las subas registraron 53,8%, la más alta desde 1991.

Durante la administración de la alianza Pro, UCR y CC, los aumentos de precios promediaron los 40 puntos anuales, lo que significó una inflación acumulada de 300% durante los cuatro años de aquella gestión, pese a la recesión y a la contracción monetaria que tuvo con Macri los niveles más bajos de los últimos 20 años, según el Informe de Política Monetaria de febrero del 2020 (curioso, siendo la expansión monetaria la principal causa de la inflación según Cambiemos). Pues el factor que insufló los precios fue la devaluación ya que la suba del dólar fue de alrededor de 550%. 

De lo anterior se desprende que la incidencia en los precios internos del tipo de cambio es mayor que la que puede llegar a tener la emisión monetaria y el desequilibrio entre oferta y demanda que esta presupone. Sin embargo, como vimos en anteriores entregas, no toda la emisión de pesos tiene por finalidad ampliar la capacidad de la demanda. Ocurre que cuando el Tesoro pierde la posibilidad de refinanciar títulos emitidos anteriormente (lo que técnicamente se conoce como roll over), el Central debe emitir pesos para cancelarlos. Ergo, esa emisión monetaria no va al consumo popular de los más necesitados, sino que son pesos en manos de fondos de inversión susceptibles a calentar el tipo de cambio. Por tanto, el financiamiento que logre el Tesoro también será un factor a tener en cuenta en la demanda de dólares y, por tanto, en la inflación futura. 

 

 

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