A la espera de la vacuna, Córdoba intenta recuperar su economía

Todos los rubros ya se encuentran trabajando. La moderada expectativa del comercio y la construcción. La vuelta de los artistas. El turismo y los festivales.
Ilustra reactiva Pito Campos
- Ilustración: Daniel "Pito" Campos, para La Nueva Mañana

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“Necesitamos empezar a prepararnos para la vacuna”, dijo Alberto Fernández hace apenas una semana atrás cuando anunciaba un nuevo paquete de disposiciones sanitarias para hacer frente a la pandemia que desde comienzos de este 2020 marcó el rumbo y el ritmo de la vida de casi todo el planeta.

En esos anuncios, el Presidente también describió la situación epidemiológica del país destacando que en Córdoba y Mendoza “la situación pareciera empezar a ceder”. Siete días más tarde, los casos en el territorio provincial aparentan estar pasando por una meseta. Con un conteo que aumenta diariamente (casi siempre) por encima de los 1.200 casos, Córdoba pisa los cien mil contagios, con un sistema de salud que parece haber logrado respirar un poco más, aunque mantiene sus niveles de ocupación por encima del 50%.

De todos modos, las miradas de los especialistas siguen siendo positivas. Más allá de las advertencias de algunos profesionales médicos respecto a los riesgos de una relajación cada vez mayor por parte de la población, las autoridades avanzaron de modo sostenido en la apertura de los diferentes aspectos de la vida cotidiana que se vieron truncados por la pandemia y que se preparan para volver a una normalidad renovada. Cargada de protocolos y advertencias, pero normalidad al fin.

El comercio y la construcción con expectativa “moderada”

Con todos los sectores que forman parte de la actividad ya habilitados, la Cámara de Comercio de Córdoba espera las semanas que quedan hasta fin de año con una expectativa “moderada”. El acarreo de la crisis profundizada por el coronavirus y el parate general golpeó fuertemente a una actividad que, desde marzo, acumula una caída de más del 35% respecto a sus niveles históricos. De hecho, según los números que maneja la entidad, cerraron 2.700 empresas comerciales, lo que roza el 3% del total existente en tiempos previos a la pandemia.

En esa caída general, solo se salvaron los rubros esenciales, aunque con realidades fluctuantes a medida que pasaban los meses. Los supermercados, por ejemplo, tuvieron un incremento importante entre marzo y abril, cuando llegaron a tener un aumento del 125% en la comparación interanual. Según José Viale, presidente de la Cámara de Comercio cordobesa, “se dio un fenómeno muy particular porque la gente comenzó a acopiar”, pero tan solo duró hasta el mes de abril. Desde allí, bajaron a 102% y luego siguió descendiendo hasta la actualidad, en donde las ventas se encuentran un 12,5% por debajo de sus niveles históricos.

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En el sector de ferretería, sanitarios, hierros y afines hubo una baja del 33,1% al comienzo del aislamiento que se subsanó con un crecimiento cercano al 154% entre agosto y septiembre. “Eso se debe a que el dólar tiene varios precios por lo que comprar es negocio”, explica Viale. “Como las mercaderías se manejan con el precio del dólar oficial, eso hace que sea mucho más barato comprar ahora en comparación a lo que era antes”, afirma.

Algo similar pasó con el sector de electrodomésticos, que tuvo una baja del 20% en marzo y abril, y luego experimentó una recuperación “muy grande” del 192% entre junio y julio. Hoy se mantiene en un 133% respecto a la media histórica. Con las expectativas puestas en la Navidad, José Viale aseguró a La Nueva Mañana que las ventas en general siguen muy retraídas y que, por esa razón, “las expectativas son muy moderadas”. Por lo general, las efemérides son muy importantes para el sector, pero las experiencias de este 2020 no han sido lo que se esperaba” ,dice. En números y respecto a lo sucedido en el 2019, cuando la economía argentina también transitaba días críticos, las ventas del Día de la Madre cayeron en más de un 27%; mientras que las del Día del Niño disminuyeron en más del 17% . 

Además de los gimnasios, que retomaron su funcionamiento hace apenas poco más de un mes, otra de las actividades que demoró su regreso por la estricta elaboración de protocolos, fue la construcción. Por estas horas, la realidad del sector se divide entre la esperanza de la reactivación y la incertidumbre que, producto de los vaivenes económicos, impone la realidad.

“Hay un faltante de insumos muy importante, con algunos productos que directamente no están en el medio, eso conspira con el rebote que venía experimentando la actividad”, explica Luis Lumello al ser consultado por este medio. Según el presidente de la Cámara de la Construcción de Córdoba (Camarco), “hay una gran demanda porque mucha gente ha salido a comprar material, pero también hay una fluctuación en el valor del dólar que hace que los comerciantes adviertan sobre la inseguridad que les genera no saber cuál va a ser el costo de la reposición y que la importación en algunos casos directamente se frene. “Es un cóctel muy complicado”, asegura cuando asegura que se está viviendo una situación de desabastecimiento “que incluso ya está influyendo en el empleo”.

En ese presente, Lumello advierte que la mayor parte de las obras se están activando a partir de los proyectos particulares y, en un ritmo mucho más lento, la obra privada. Consciente de esa realidad, reconoce que “las expectativas existen, aunque no son las que nosotros esperábamos tener”,  y vuelve a cargar contra las políticas gubernamentales que, según señala, apuntan al trabajo con cooperativas y organizaciones sociales dejando relegadas a las empresas y a la iniciativa privada.

La temporada y la vuelta de la actividad artística

Además de los lamentables registros de fiestas clandestinas y de violaciones de todo tipo a las disposiciones sanitarias por parte de un sector de la población, a la que tanto le costó respetar el aislamiento, el pasado fin de semana también fue testigo de numerosa cantidad de personas asistiendo a las grandes cadenas de venta en las que confluyen los productos destinados al cuidado del hogar y la decoración. Esa realidad es la antesala de lo que representará la vuelta a las rutas de los cordobeses que tienen casas de veraneo y propiedades en las regiones tradicionalmente dispuestas para la temporada estival. Si todo sigue como hasta ahora, el 20 de noviembre esa primera fase del regreso del turismo a la provincia se activará de cara a la primera apertura de diciembre. 

Tal como lo anticipó este periódico siete días atrás, esta semana la Municipalidad de Córdoba avanzó con la confirmación de la vuelta de los espectáculos unipersonales a lugares gastronómicos de la ciudad. Esa confirmación, que se relaciona directamente con la oferta que la Capital provincial presentará para recibir a sus visitantes, representa el punto de partida para que las habilitaciones se comiencen a replicar en otras localidades. Sobre todo en las que forman parte de los circuitos serranos, que suelen ser los más elegidos por los turistas que llegan desde otros puntos del país y del mundo.

“La perspectiva depende del esfuerzo coordinado entre todos los actores para que la vuelta a la actividad sea segura y en condiciones dignas de trabajo”, dice Nicolas Kuitca, uno de los representantes del Sindicato de Músicos de Córdoba, quien reconoce que “una de las cosas que la pandemia puso de relieve es la precarización en la que trabajamos”. “Eso tiene que cambiar”, asegura a la vez que describe que, en ese sentido, ya se avanzó con la propuesta de una serie honorarios “mínimos sugeridos” para los trabajadores y trabajadoras músicos en el regreso de la actividad y se comenzó a profundizar en los acuerdos que sirvan para impulsar los “cambios estructurales” que ayuden para la construcción de esas nuevas pautas que rijan el funcionamiento de la actividad.

“Es muy importante que las acciones estén coordinadas para que no haya diferencias entre los protocolos que aplican los distintos municipios y eso genere una situación problemática que nos obligue a retroceder en el medio del verano” ,dice Kuitca, que espera que se pueda avanzar sobre la habilitación de espacios de mediana capacidad en las próximas semanas.

Respecto a eso, la noticia más rimbombante de las últimas semanas llegó desde la intendencia de Cosquín y la confirmación de la realización del Festival de Folklore en el mes de enero. Con un trabajo que requiere mucha más atención y trabajo por los riesgos que las grandes aglomeraciones traen aparejados en el marco de una pandemia global, las autoridades por estas horas trabajan en la adecuación de los grandes escenarios en pos de la vuelta a los espectáculos masivos. Por las características propias de su disposición espacial, la Plaza Próspero Molina podría ser un buen lugar para que una experiencia debidamente cuidada encuentre su desarrollo exitoso. A la par de eso, el 2020/2021 también será un verano en el que las sierras cordobesas comenzarán a hacer las veces de fondos naturales para autocines y autoconciertos. Otras de las novedades que presentará la primera temporada en tiempos de "nueva normalidad". 

 

 

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