Editoras cordobesas: “Estamos acostumbradas a reinventarnos”

Cultura 11/09/2020 Por Barbi Couto
Ocho editoras cordobesas comparten cómo y en qué han estado trabajando estos últimos meses de pandemia y cuáles son los libros próximos a salir en sus sellos editoriales.
Editoras
- Si algo caracteriza a la edición independiente-autogestiva es la capacidad de encontrarle nuevos tiempos y caminos a los proyectos.

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Especial para La Nueva Mañana

Mucho se habla de la profunda crisis del sector editorial, agravada brutalmente durante la pandemia. Pero si algo caracteriza a la edición independiente-autogestiva es la capacidad de reinventarse, de priorizar los proyectos y encontrarle nuevos tiempos y caminos. En los mismos días que desde el Plan Nacional de Lecturas se abrió la convocatoria para volver a comprar libros de literatura para llevar a las niñas y niños de todas las escuelas públicas del país, La Nueva Mañana entrevistó a Luciana Mora y Denise Pastrello de Editorial Hiedra, Agustina Merro del nuevo sello Fruto de Dragón, Julieta Canedo de Editorial Vilnius, Franca Maccioni y Julieta Cuervo de Editorial Prebanda, Lisa Daveloza de Superpoder Editorial y Florencia Ordoñez de Malasaña Ediciones, para saber en qué anduvieron trabajando y cómo viven estas épocas desde su rol de editoras y qué creen (o esperan) para el panorama del sector por venir.

-¿Cómo fue editar en pandemia? ¿Surgieron nuevas ideas o proyectos?

Luciana y Denise: La pandemia nos encontró en medio de una convocatoria de poesía, lo cual fue bueno porque tuvimos tiempo de leer el material. Recibimos un montón de obras y pudimos hacer una selección cuidada y trabajar con tiempo. En cierta forma volvimos a las raíces que es la poesía y editar autores que comparten nuestra esencia. También reafirmamos nuestro lazo con les autores de la casa y pensamos en las nuevas formas de conectarnos con les lectores.

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Detalle de la cubierta del libro "Subsilencio" de Carolina Viarengo




Agustina: El proyecto editorial Fruto de Dragón nació en pandemia. Si bien la idea del primer libro ya estaba encaminada desde el año pasado, la maduración del proyecto editorial se dio en pleno contexto de aislamiento. Hubo cierto ejercicio de introspección (sobre todo, en la primera etapa de la cuarentena, antes de sucumbir a la vorágine del teletrabajo), un terreno fértil que ayudó a encajar las piezas sueltas de este proyecto que se venía postergando. El tema eje de la editorial, los viajes y las ciudades, adquirió también un sentido especial en un contexto en que la humanidad entera quedó confinada e inmovilizada. 

Julieta: Al comienzo del aislamiento, y con el consentimiento de nuestra pequeña cofradía de autorxs y traductorxs, pusimos casi la totalidad de nuestro catálogo a disposición de las personas que quisieran leerlos en línea o bajarlos y tuvimos una cantidad de descargas sorprendente, lo que nos alegró muchísimo. Entendemos que la libre circulación, lejos de quitar ventas, ayuda a la promoción de los libros y nos permite acercarnos a lectores de México, Polonia, Rusia, Cuba, Bolivia, Grecia y muchos otros países a los que quizá no sería tan fácil llegar por circuitos de ventas más tradicionales. Por otro lado, en nuestro caso, seguimos con los proyectos que teníamos en mente para este año, lo que cambió fue la manera de trabajar, tuvimos que realizar la mayoría de las tareas de forma virtual. La etapa de revisión de los textos y de diseño, que suele ser presencial y en nuestro caso es la que más disfrutamos, este año fue a través de videollamadas e incluso por teléfono. 

Franca y Julieta: Estar aisladxs nos obligó a buscar nuevas formas y dinámicas de trabajo entre nosotrxs, con lxs autores, con las imprentas y a intensificar el uso de redes y plataformas como modo de difusión, circulación y venta de los libros que editamos. A su vez, las dificultades materiales que atraviesan los proyectos editoriales independientes en la actualidad, en nuestro caso reforzó e intensificó una ética de trabajo: la de detenernos largamente en cada proyecto para explorar y potenciar su singularidad. Por el modo como pensamos las publicaciones tuvimos que cambiar algunas perspectivas desde la edición, imaginar formatos menos tangibles pero igual (o casi) de sensibles.

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Detalle de la tapa del libro "Aómalo archipielago de Islas probables" de Juan Manuel Conforte, ilustrado por Mariana Robles.

Lisa: Editar en pandemia, en mi caso, se manifestó de dos modos: por un lado, los proyectos que ya teníamos se vieron atravesados por la virtualidad (desde reuniones de trabajo hasta presentaciones de libros o comercialización) y eso exigió ideas para resolver, por ejemplo, el tema de las charlas sobre las ilustraciones originales. Por otro lado, los proyectos por venir, que se realizan en una situación de consumos culturales e informativos intensificados por el encierro (cine, podcast, libros), sí están expuestos a muchos estímulos que funcionan como referencias temáticas y materiales.

Florencia: Nosotras veníamos de un proceso de parate bastante fuerte, porque las políticas del macrismo hicieron mucho daño económicamente. Desde fines del año pasado estuve a punto de cerrar la editorial y después dije “no, hay que cambiar el enfoque”. Tomarse el tiempo de ver cómo seguimos, cómo acomodar las cosas. En eso estaba y se vino la pandemia, así que aproveché para seguir adelante con un proyecto que tiene que ver con el disfrute y con las ganas, volver al eje de: “a ver, ¿por qué hacemos libros?” porque nos gusta, porque hay textos que queremos compartir, porque también tenemos una visión de trabajar el libro como objeto y salirse de la cosa estándar. Es un libro de poemas míos que se llama “Interurbanas”, está hecho totalmente a mano con cuadernos intervenidos y que va a estar ilustrado por distintas personas. La característica que tiene es que cada libro va a ser único porque las ilustraciones están hechas sobre el mismo cuaderno. Me animé a esto con un libro mío para darme un gustito y bueno... 

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Detalle de la cubierta del libro "Sieis Borges" de Jorge Fondebrider.




Más allá de la incertidumbre

Más allá de una nostalgia por las ferias y espacios de encuentro presenciales alrededor del libro, las editoras coinciden en el marco de incertidumbre y los desafíos a futuro para el ámbito de la edición. “Las personas que nos dedicamos a la edición autogestiva estamos acostumbradas a reinventarnos y pensar nuevas estrategias constantemente”, dice Julieta Canedo. “Creo que lo que se consolidará después de esta experiencia es la venta a través de canales virtuales y de librerías hogareñas como El cordón desatado, con cuyas impulsoras se puede mantener una comunicación fluida sobre recomendaciones y acceder de manera más personalizada a los libros”, agrega. Para Lisa “es urgente que se ejecuten políticas focalizadas para el sector en toda su complejidad, hay mucha diversidad de escalas de impresión, ingresos, circulación, posibilidades.

Las desigualdades también se trasladan a la virtualidad, y no hay políticas serias de fortalecimiento en ninguno de los tres niveles del Estado”. Franca y Julieta acentúan esta idea: “Nos parece que este terremoto debería dejar en claro lo obvio: no hay posibilidades de cultura sin sustento material de vida, o dicho de otro modo: la edición debe pensarse desde todas las políticas de reproducción de la vida social. No sabemos si lo que surgirá es una perspectiva optimista, pero seguro es una mirada realista: la independencia de la edición está atada a la dependencia de procesos colectivos que la vuelvan sustentable”. Agustina Merro cierra: “El sector editorial se ha reinventado en sucesivas crisis, y esta no será la excepción. Imagino nuevas modalidades para llegar a lxs lectorxs, tal vez nuevos formatos y plataformas de publicación, pero creo que el libro en papel seguirá en pie y ocupando un importante lugar frente a otros soportes. El panorama todavía es muy incierto, pero tiendo a pensar que saldremos de esta crisis, no sé si fortalecidxs, pero con nuevas ideas seguro. Los libros y la edición como práctica creativa y política tienen un potencial inmenso para construir comunidad, abrir debates, diversificar y alimentar los diálogos culturales, y todo esto nos hace falta como sociedad, ahora y siempre”.

Los libros que se vienen

Hiedra Editora
Los dos libros de poesía ganadores de la convocatoria 2020. “Subsilencio”, de Carolina Viarengo y “La boca del monte”, de Claudia Huergo. Se complementan con el resto del catálogo de poesía y comparten la mirada concreta hacía los vínculos y la naturaleza. 

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Fruto de Dragón
“El pájaro detrás del pájaro” reúne las crónicas e ilustraciones de la autora Melina Alzogaray durante su viaje por el sudeste asiático (Tailandia, Myanmar y Turquía). “Mientras Dublín dormía”, reúne textos breves de Hugo Savino e ilustraciones de Daniel Merro sobre la capital irlandesa, con el trasfondo de los personajes y la obra de James Joyce. Ambos son parte de la colección “Bitácoras”, que presenta guías no turísticas, recorridos personalísimos que invitan a perderse por diferentes ciudades.

El pajaro

Editorial Vilnius
“Instytutka”, de la autora ucraniana Marko Vovchok, traducido por primera vez al castellano por la cordobesa Valeria Zuzuk y con un apoyo del Instituto del Libro de Ucrania, con sede en Kiev; “Seis de Borges”, un conjunto de ensayos con una mirada muy heterodoxa sobre este autor, del traductor y poeta Jorge Fondebrider; y una nouvelle escrita en 1936 por el novelista y periodista austríaco Joseph Roth, “Confesión de un asesino relatada en una noche”, traducida del alemán por Sebastián Artero, también editor en la editorial, con prólogo de Edgardo Cozarinsky. 

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Julieta Canedo además espera “¡Qué vida! Una autobiografía”, texto publicado por primera vez en 1911, considerado precursor del dadaísmo, de los autores ingleses E. V. Lucas y George Morrow, libro traducido por ella para el sello Taller Perronautas. 

Confesión-Tapa para entrevista

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Prebanda Editorial
“Anómalo archipiélago de islas probables”
, un nuevo libro de ensayos de Juan Manuel Conforte. En estos tiempos de aislamiento social, Juan escribe este libro sobre las islas para dejar de estar a-islado y regala a sus lectores un anómalo territorio insular imaginario en cuyos vórtices se anudan la historia pasada y futura de occidente, de América y de nuestro país. Mariana Robles acompaña este archipiélago con más de diez obras que, como islotes, se desprenden en láminas de colores y flotan en torno a la escritura. “En pandemia, este libro nos ha dado una enorme felicidad”, dicen Franca y Julieta, editoras del sello junto a Javier Ramacciotti, “por eso, lo lanzamos ahora, como quien hace sapito, esperando que sus ondas alcancen también a otros lectores.” En el sello preparan además publicaciones de Mauricio Cerbellera, Gabriela Milone con dibujos de Hernán Camoletto y otra más de Mariana Robles. 

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Superpoder Editorial
Los títulos próximos a salir son libros ilustrados para las infancias: “Un dragón de Morondanga”, de Vale Daveloza y Catalina Lábaque Sartori. Y “Las aventuras de la piña monstruo”, de Silvina Mercadal y Mariana Robles.

Malasaña Ediciones
El sello de Florencia Ordoñez no estará encarando proyectos nuevos. El plan para este año es reimprimir “Cortezas” de Ana piretro con ilustraciones de Nahuel Sánchez Tolosa y “Descalza” de Stella Marys Darraidou con ilustraciones de Julia Vallejo Puszkin.

 

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