Pensar la política pública frente al Covid 19

Opinión 22/07/2020 Por Natalia Refice*
La descoordinación entre muchas políticas públicas son el reflejo de la ausencia de diálogo entre el Estado Nacional, Provincial y Municipal. Los nuevos desafíos en medio de la pandemia.
COE REUNIÓN CORONAVIRUS @MuniCba
Los gobiernos deben de ser fuentes fiables y constantes de información completa, inclusive sobre los riesgos. - Foto: Archivo - COE

Los tiempos que corren alertan sobre la necesidad de que los gobiernos puedan repensar la ingeniería del diseño de políticas públicas. Esto es, pensar y gestionar respuestas que no solo representen grandes retos técnicos, comunicacionales y políticos sino también que puedan fomentar la participación ciudadana, un fuerte desarrollo de capacidades institucionales y el establecimiento de redes en los organismos políticos y la administración pública.

La descoordinación entre muchas políticas públicas son el reflejo de la ausencia de diálogo entre el Estado Nacional, Provincial y Municipal. Es marcada la necesidad de planificación. Esta planificación que debe ser entendida como expresión de objetivos, estrategias y/o prioridades que se desarrollen entre diferentes niveles del Estado, bajo la lógica de una coordinación y articulación coherente, alineada e integral.

Para asegurar las gestiones coordinadas como respuesta a la crisis generada por la pandemia resulta imprescindible que los gobiernos creen unidades de coordinación transversales, a los fines de establecer y monitorear metas y plazos, asignación de recursos y también sobre cómo organizar las comunicaciones sobre la crisis.

Asegurar la comunicación continua, coherente y completa con la ciudadanía, es comprender que la comunicación es clave, no sólo para que la población tenga confianza en los gobiernos, sino también para que trabajen de manera colectiva en el manejo de la crisis. Esto es particularmente importante sobre todo al ir cambiando de fases, de aislamiento, confinamiento y la eventual transición a la libre movilidad. Los gobiernos deben de ser fuentes fiables y constantes de información completa, inclusive sobre los riesgos.

Respondiendo al contexto actual, la centralidad debe estar en la articulación entre organismos del Estado, trabajando en asociación, con una mayor cooperación en proyectos conjuntos, con el propósito de conectar visiones y lograr eficiencia mediante el diálogo. Por ejemplo, en el proceso de “recuperación” de la post pandemia es imprescindible el trabajo conjunto de los gobiernos, sociedad civil y mercado, para la implementación de las políticas y planes pensados para reducir los plazos de la reconstrucción.

Las instituciones públicas deben promover el involucramiento de la ciudadanía en sus procesos de elaboración, implementación y/o evaluación de los instrumentos de gestión pública. Entendiendo que este involucramiento incorpora el saber y la experiencia de quienes tradicionalmente se han llamado la población beneficiaria. La idea central es hacer parte a la ciudadanía a los fines de que las políticas sean más eficaces, eficientes y sostenibles en el tiempo.

La planificación participativa contiene en ella la participación ciudadana como modalidad de construcción, así como la importancia de este tipo de planificación en los procesos de fortalecimiento de la democracia.

El desafío es ampliar las esferas de la política pública, lo que implica extender el concepto de ciudadanía y la política. Es de suma importancia recuperar el sentido de lo público y darle valor a “aquello que nos pertenece a todos” en medio de una cultura que privilegia lo privado y posee una visión individualista. En síntesis, recuperar la idea central de que existe una relación directa entre el bienestar colectivo y el bienestar individual.

*Especialización en Administración Pública Provincial y Municipal - Maestrando en Gestión Política

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