Cooperativistas de la economía popular fabricaron más de 100 mil barbijos

Córdoba 24/05/2020
Son trabajadoras y trabajadores organizados en movimientos sociales, que generaron ingresos en plena cuarentena y aportaron su producción a los kits sanitarios de la Provincia.
costurera barbijo prensa Gob de Cba
Una de las unidades productivas que participó del proyecto. - Foto: prensa Gobierno.

Integran más de un centenar de unidades productivas en la ciudad de Córdoba y pertenecen a organizaciones sociales, cooperativas y asociaciones civiles. Son trabajadoras y trabajadores organizados en movimientos sociales, que a través de sus cooperativas lograron esquivar la crisis económica acentuada durante la cuarentena.

¿De qué modo? Fabricando nada menos que 100 mil barbijos, que la Provincia incorporó a los kits sanitarios entregados a los habitantes en situación de vulnerabilidad.

A estos cooperativistas cordobeses, la producción masiva de barbijos de tela no solo les ayudó a generar ingresos, sino que les permitió visibilizar sus capacidades productivas y, además aportar un producto de calidad necesario para los cuidados sanitarios de las familias de grupos vulnerables, en la actual coyuntura pandémica.

Los barbijos, lavables y elaborados con telas de distintos colores, fueron incluidos en los kits que ya se están distribuyendo entre beneficiarios de la Tarjeta Social en la ciudad de Córdoba y poblaciones del Gran Córdoba.

El trabajo fue realizado por miembros de las siguientes organizaciones sociales: Mutual Carlos Mugica, Centro Trans Córdoba, Córdoba Diversa, Movimiento Evita, Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), Barrios de Pie, Corriente Clasista y Combativa (CCC), Movimiento Octubres, Encuentro de Organizaciones, Federación de Organizaciones de Base (FOB) y Frente de Organizaciones en Lucha (FOL).

Además, participaron las cooperativas Trabajo y Dignidad, Felipe Varela e Textil Integral Futura; las asociaciones civiles Brisas de Esperanza, Pasito a Pasito, Aprendiendo a Volar y Creciendo Juntos; y la Red de Centros Vecinales, entre otras organizaciones.

La modalidad de producción fue la siguiente: la Provincia suministró a las organizaciones sociales y cooperativas las telas, los insumos necesarios y el modelo de barbijo a seguir para la confección, además de pagarles por el trabajo. Y los trabajadores de la economía popular pusieron su mano de obra, valiéndose de máquinas de coser y otros elementos para la producción de barbijos. Todo el proceso fue coordinado por el Ministerio de Promoción del Empleo y la Economía Familiar.

Experiencias productivas, en las voces de sus protagonistas

La Cooperativa Felipe Varela, del barrio homónimo de Córdoba, confeccionó 3.738 barbijos en dos tandas: la primera de 1.800 (en color azul) y la segunda de 1.938 (en color amarillo). Trabajaron nueve mujeres y dos hombres desde sus hogares, aunque la producción final se centralizó en la sede barrial. Algunos se encargaron de cortar la tela y otros de la costura. La mayoría de estas 11 personas se desempeñaba en el rubro textil antes de que comenzara la pandemia.

Agustina Murcia, presidenta de la Cooperativa Felipe Varela, destacó que “fue una experiencia sumamente fructífera, repercutió de forma positiva en los trabajadores de la economía popular, que hoy no pueden salir a trabajar por lo que está pasando y saben que se utilizará lo que produjeron”, dijo.

Similares características tuvo la experiencia del Centro Trans Córdoba y de Córdoba Diversa, unidad productiva en la que participaron 20 personas, que confeccionaron más de dos mil barbijos de colores gris y bordó. Utilizaron el equipamiento que poseen en los talleres textiles de cuatro lugares de la Capital provincial, distribuidos en las zonas norte, sur, este y oeste.

También produjeron barbijos en barrio Patricios: cinco personas que pertenecen al Movimiento Evita fabricaron 1.100 unidades en colores turquesa y marrón claro. Ramona Rodríguez, vocera del grupo, afirmó: “Estamos conformes, fue algo muy bueno, una salida laboral y una ayuda para varios hogares”.

En barrio Colinas del Cerro, cinco mujeres de la cooperativa del lugar confeccionaron mil barbijos en un taller instalado en un centro cultural. Gabriela Gauna, coordinadora de la Cooperativa Colinas del Cerro, dijo que la experiencia “fortaleció” al grupo de mujeres.

“No tenemos trabajo genuino con frecuencia y esta experiencia del Estado de contratarnos como costureras nos favorece para pasar este duro momento de la pandemia, nos da otra alternativa laboral”, indicó y agregó: “Está bueno que el Estado confíe en nosotras como trabajadoras de la economía popular”.

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