Pymes insisten en que los bancos “pongan el hombro” a la crisis

Piden créditos con tasas de interés menores para poder pagar salarios. Solamente el 7% de las pequeñas y medianas empresas opera con normalidad en medio del aislamiento.
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Marcelo Caula, empresario cordobés y vocero de Enac.

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Algunos de los daños colaterales más visibles a 14 días de decretado el aislamiento social, preventivo y obligatorio en Argentina están en el sector productivo. Si se tiene en cuenta que ese grupo es ampliamente abarcado por las pymes, la ecuación es simple y se trata de trasladar a un único 7% de operatividad normal al grueso del aparato laboral y de generación de recursos del país. Frente a esto y con más velocidad de la esperada, tanto el Gobierno nacional como las provincias llevan a cabo casi de manera diaria anuncios de apoyo económico para que se cumpla otra medida decretada por Alberto Fernández: la prohibición de los despidos.

A pesar de esto, las pequeñas y medianas empresas del país insisten en que el Banco Central de la República Argentina obligue a los bancos a flexibilizar las tasas de interés de los créditos. Mientras que las mismas hoy alcanzan el 24%, desde la Asociación de Empresarios Nacionales para el Desarrollo Argentino (Enac) piden que el porcentaje baje a la mitad o menos, pensando principalmente en ese 93% que produce poco o directamente tiene paralizada su empresa durante la cuarentena.

“No pedimos que los bancos nos regalen nada, sino que hagan el esfuerzo que hacemos nosotros, porque no vamos a despedir a nuestros empleados. El 24% no nos sirve, porque a eso se le suman gastos de otorgamiento, sellado y otros trámites que suman más del 35% en realidad”, explica Marcelo Caula, empresario cordobés que oficia de vocero de Enac en la provincia, a La Nueva Mañana. Reclaman también que ese 12% de Tasa Nominal Anual cuente con un período de gracia igual a la duración total del aislamiento y a pagar en 24 meses, siempre y cuando todas cumplan con sostener el nivel del empleo vigente al 6 de marzo para las empresas parcialmente operativas. A su vez, exigen garantizar el pago de los cheques rechazados emitidos por estas empresas hasta el 20 de marzo bajo las mismas condiciones crediticias. 

Las empresas, entonces, no dejan de ponderar las medidas tomadas por el Estado para paliar la situación, ya sean los programas de asistencia, las postergaciones de obligaciones impositivas o la asistencia para trabajadores. Y sin dudarlo festejan la posición del Presidente de alargar el aislamiento obligatorio para achatar la curva de contagios. Pero esto no significa dejar de pedir un lugar en la mesa de negociaciones. Un espacio que incluya a “todos los actores institucionales representativos de la economía real al comité de crisis, es decir a los representantes de las pymes”.

“No hablen en nombre de las Pymes”

Desde la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme) dirigida por Eduardo Fernández también salieron a apoyar las medidas tomadas por el Gobierno nacional y criticaron duramente a quienes “hablan en nombre de las pequeñas y medianas empresas”. Es que luego de que Alberto Fernández hablara de Paolo Rocca (“hermano, ¡esta vez colaborá!”, le dijo) y la situación de despidos en Techint, se vislumbró en las redes el quizás primer conflicto importante político post aislamiento: de un lado de la grieta, aquellos que respaldan las palabras del Presidente pidiendo más esfuerzo a los grandes empresarios y por el otro, los que incluían dentro de ese grupo de empresarios a los pymes, visiblemente castigados por la cuarentena y luego de al menos seis años de caída económica.

“Apyme alerta a la sociedad sobre la actual operación de sectores corporativos, mediáticos y políticos para boicotear, en nombre de las Pymes, las políticas productivas, sociales y económicas en curso, que desde la entidad apoyamos. Estas políticas son las que apelan a la unidad, la solidaridad, el Estado presente y activo y las decisiones soberanas en el marco de emergencia sanitaria por la pandemia de coronavirus. Se trata de privilegiar el bien común por sobre la especulación”, expresaron desde la asociación cuyo titular es el actual diputado del Frente de Todos.

“Que no hablen en nombre de las pymes para despedir trabajadores, defender sus privilegios o esmerilar la acción gubernamental y el esfuerzo de toda la ciudadanía en horas cruciales”, agregaron. Con la misma tónica opinó Caula, que incluso sostuvo que el Gobierno nacional “no puede hacer más esfuerzo del que está haciendo”.

“Nosotros somos de los que pensamos que los políticos no tienen que cobrar menos, nuestros empleados tienen que cobrar más. Tenemos que ser sinceros porque este Gobierno tomó una situación ya traumática y le damos la derecha de que tenemos que tomar el hombro. La referencia del Presidente fue para las grandes empresas, porque en definitiva los que estamos defendiendo el mercado interno somos las pymes”, remarcó.

El panorama en Córdoba

Mientras que para Enac el 59% de las pymes “se encuentran cerradas totalmente”, en la provincia ese porcentaje ronda el 80%, según detalló Caula. Enac agrupa a la mayoría de las pequeñas empresas del país y en palabras del vocero, llama a que más empresarios se asocien para fortalecer su reclamo. Principalmente en Córdoba, teniendo en cuenta sus porcentajes: “También le pedimos al Banco de Córdoba ese esfuerzo de minimizar las tasas, más allá de los créditos que anunció la Provincia”. 

“Tenemos una angustia terrible. En Córdoba, los empresarios pyme tienen una relación casi familiar con los empleados y para mí son parte de mi entorno. Son compañeros de trabajo y ellos comparten el sentimiento. Tengo 18 empleados y nadie me dijo de no ir a trabajar porque estamos todos juntos en esta pelea”, cerró.

 

 

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