Arte callejero cordobés: carnaval y después

Cultura 28/02/2020 Por Flavio Colazo
Durante las recientes carnestolendas en nuestra ciudad se pudo observar un mayor desempeño de los artistas callejeros, quienes aportan siempre una bocanada de aire fresco. Hablamos con ellos.
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- Gerardo “Laly” Suárez (músico-trompetista), Mariano Illescas (titiritero) y Jerónimo Flores (“estatua viviente”) nos despejan interrogantes sobre la profesión del artista callejero. Foto: gentileza Mariano Illescas.

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Especial para La Nueva Mañana

En estos días La Nueva Mañana se aproximó a 3 artistas que despliegan desde hace mucho su arte en nuestras calles y obtuvo crónicas, pareceres y experiencias de cada uno de ellos en relación de su arte y de lo que despiertan en su siempre cambiante público en tránsito.

Si el público no va hasta el arte…

Gerardo “Laly” Suárez (músico-trompetista), Mariano Illescas (titiritero) y Jerónimo Flores (actor de teatro de imagen - “estatua viviente”) nos despejaron interrogantes sobre la profesión del artista callejero, así como experiencias de sus vidas en este tipo de desempeño.

¿Desde cuándo en las calles de Córdoba?

Gerardo “Laly” Suárez (GS)- Desde toda mi vida. Nací en barrio Güemes. Desde hace 6 años asumí este modo de trabajo.

Mariano Illescas (MI)- En mi caso desde hace treinta años atrás, cuando llegué desde el barrio de San Telmo, en Buenos Aires.

Jerónimo Luis Flores (JLF)- Llevo más de 10 años en este trabajo. Soy cordobés capitalino.

¿Dónde actúan habitualmente?

GS.- Enfrente a la Facultad de Derecho, sobre la Obispo Trejo, durante la semana y en el Paseo de las Artes los fines de semana y feriados.

MI.- Yo, en Obispo Trejo y 27 de Abril durante la semana, y en el mismo lugar que Gerardo los fines de semanas y feriados.

JF.- Por mi parte me pueden encontrar en Deán Funes y Obispo Trejo todos los días hábiles. Los feriados hago otra cosa o descanso.

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Gerardo “Laly” Suárez 

¿Cómo se vincularon con el arte que profesan?

GS.-En el cole tocando la flauta dulce la maestra de música, al ver la  facilidad que tenía para el instrumento, le dijo a mi mamá que buscara algún lugar para educarme en el dominio de un instrumento, me llevó a la banda municipal y me fasciné con la trompeta….No la abandoné más. Después trabajé mucho en el cuarteto, desde los 13 años (con permiso de mis padres- banda Fábula) y a los 14 ya tocaba con Sebastián hasta  1989 (grabé todos los discos de él en esos años).  Después trabajé con Fernando Bladys, con Chébere, con La Barra, etc.

MI.- También desde el cole, allí había un taller de títeres y me conmovieron de tal forma que empecé a estudiar con entusiasmo y más tarde a trabajar, siempre en la calle.

JF.- La actuación en todas sus formas me entusiasmó desde niño. Al descubrir este tipo de actuación y performance al mismo tiempo en un espacio con público permanente encontré un espacio de disfrute armónico que disfruto muchísimo.

¿De qué consta la rutina que ejercitan en sus presentaciones?

GS.- Trabajo con una caja amplificadora y sobre las pistas ejecuto temas de todos los géneros (funk, bolero, jazz) y voy testeando los posibles paladares de los oyentes y decidiendo el repertorio sobre la marcha.

MI.- En mi caso yo hago cantar a los muñecos canciones que surgen desde una caja. La combinación de ritmo y gracia visual del muñeco atrae a los niños como la luz a las mariposas.

JF.- Lo mío es una performance con imágenes positivas y alegres, eso creo que transmite una cierta armonía e irradia paz y bienestar. La gente lo retribuye con aplausos bajos (para no distraer) o con señas de aprobación - además de la retribución monetaria. Yo interpreto siete personajes que varían dependiendo de la estación.

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Jerónimo Flores (actor de teatro de imagen - “estatua viviente”) 

¿Por qué decidieron ejercer su arte en las calles?

GS.- Cuando empecé a sentir que el nuevo cuarteto perdió el gusto por componer nuevas y grandes melodías, me empecé a sentir frustrado porque sentía mucha estridencia y abundancia de chabacanería. Además me gustan otros géneros que no podía desarrollar. Yo tenía pánico de asumir el rol protagónico de frente a la gente (en una banda uno está dentro del montón) y me decidí a romper esa barrera, y encaré de una, con decisión total, y acá estoy, contentísimo.

MI.- Pasa que en este “rubro” formar parte de una compañía o algo así no es tan sencillo. Por otra parte hay un placer muy profundo en el contacto íntimo de proximidad con el espectador, eso es un lujo.

JF.- Yo por lo bien que me hace a mi armonización interna. Me realiza por completo.

¿Cuáles son sus referentes en el arte que profesan?

GS.-De afuera, Miles Davis; de acá,  el “Fats” Fernández y Hugo Lobo.

MI.- Un argentino, Ariel Bufanno; y también el ruso Serguei Obraztsov. Dos maestros.

JF.- Los miembros del Colectivo de Estatuas Vivientes de todo el país.

¿Cómo es la devolución que les llega desde el público?

GS.- Los que más se fascinan son los niños (me recuerdan la primera vez que vi a un trompetista) Y los adultos… algunos lagrimean al escuchar un  melodía. Otros van pasando y se vuelven cuando notan que empecé a tocar una que los moviliza… esas cosas.

MI.-El muñeco cautiva y alegra al niño mientras que las canciones, generalmente, les atraen más a los adultos. Trabajo con temas de Silvio Rodríguez, Víctor Heredia, Baglietto, etc. Al final llegan las dos gratificaciones: las sonrisas y festejos de los niños, y el aplauso (y las chirolas) de los mayores.

JF.- Lo primero es el impacto al ver que muchos se confunden y no saben cómo interpretar la performance. Después las felicitaciones, claro.

Una anécdota al respecto.

GS.- Hay un señor que parece que me buscara cada vez que tiene un ratito… se llega y me pide “A mi manera”; siempre, todas las veces, se emociona.

MI.- Una vez a un chico y a su padre les gustó tanto lo que vieron que terminamos en su casa comiendo un asado con toda su familia.

JF.- Una recurrente…. Me vienen a tocar para ver si soy una estatua de verdad.

¿Cómo les va en el aspecto económico? ¿Resuelven sus vidas con este trabajo?

GS.-Por suerte sí, hago lo que me apasiona y vivo más o menos como quiero.

MI.- Mi caso es similar. Lejos de nadar en la abundancia… pero con lo suficiente para no quejarme.

JF- Para mí lo que gano en la calle es solo un complemento de mis ingresos. De todos modos, pese a las crisis, siempre la gente retribuye con algún pesito lo que disfruta con mi arte.

 

 

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