En busca de un programa de desarrollo sostenible con inclusión social

Política / Economía 13/12/2019 Por Facundo Piai
Fernández advierte que el endeudamiento que deja la gestión anterior es el principal problema y desecha “cualquier posibilidad de desarrollo”.
Guzman © NA
La designación de Martín Guzmán como ministro de Economía va en sintonía con la necesidad de renegociar la deuda. - Foto: NA

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Especial para La Nueva Mañana

En el discurso inaugural del Presidente frente a la Asamblea Legislativa se avizoran algunas pistas de la orientación económica que procurará su gestión. Indicios que terminarán por decantar en “los próximos días” conforme los funcionarios expliciten “todas las variables del plan (precios, salarios, tarifas, tipo de cambio, aspectos monetarios, fiscales y sociales)”, tal cual explicó Alberto Fernández en su alocución.  La designación del economista Martín Guzmán como máxima autoridad del Ministerio de Economía va en sintonía con la necesidad de renegociar la deuda al estar el país en “virtual default”, como expresó Fernández en el Congreso. El nuevo ministro exhibe como carta de presentación estudios sobre crisis financieras y reestructuración de deuda soberana bajo la tutela del premio Nobel Joseph Stiglitz, ligado al keynesianismo. En su primera conferencia como hombre de Estado, Guzmán realizó un breve diagnóstico sobre el estado de deterioro en que deja la economía la administración anterior y señaló que modelos como los que aplicaron “nunca han funcionado en el mundo”

El objetivo de su gestión en el ministerio será “sentar las bases para un programa de desarrollo sostenible con inclusión social”, para lo cual la “consistencia macroeconómica” es fundamental para resolver los problemas y desarrollar la economía, aclaró el economista. En una enunciación de las premisas centrales que orientarán a la economía durante su estadía, evidenció su visión económica y la tónica que le dará al ministerio, poniendo el eje en “la producción y el trabajo”, defendiendo el interés del Estado. El nuevo equipo económico advierte al déficit fiscal como uno de los problemas a resolver, sin embargo, un ajuste en ese sentido deterioraría la economía aún más, sostuvo el ministro. Para evitarlo, se propone resolver el problema de la deuda. En este aspecto aclaró que buscarán una reestructuración “del perfil de la deuda compatible con los objetivos de superávit fiscal primario y comercial”.

Si bien no reveló el tipo de negociación que propondrán al Fondo y a los acreedores privados (solo se conoce que hubo reuniones entre el ministro y emisarios del FMI), podemos acceder al modo en que Marín Guzmán pensaba el problema de la deuda en cuanto académico. En un ensayo económico en donde ofrece algunas propuestas para que las reestructuraciones de deuda soberana sean “más justas y eficientes”, el discípulo de Stiglitz reconoce que al ser gobiernos, los deudores soberanos, no solo tiene obligaciones con los bonistas u organismos internacionales de crédito, sino que también tiene compromisos con “jubilados y contribuyentes” que son  acreedores implícitos de un Estado nación

En consecuencia, “el contrato social es, en todo sentido, tan importante como los contratos formales con los acreedores”; puesto que existe un contrato pretérito entre una nación soberana y su pueblo antes de que los fondos de inversión adquieran bonos de deuda. En el trabajo publicado en diciembre del 2015, que también cuenta con la participación de Stiglitz, proponen incluir en la mesa de negociación a los acreedores implícitos para generar un contrapeso “frente a los acreedores que no necesariamente tienen un fuerte interés en el bienestar del deudor”. 

Así, el pago de la deuda es condición necesaria para evitar caer en default y/o implementar un plan económico delineado por el Fondo. Ahora bien, para cumplir con los compromisos de deuda es condición sine qua non salir de la recesión, “para poder pagar, hay que crecer”, reiteró el exjefe de Gabinete de Néstor Kirchner y fue ratificado por el ministro de economía en la conferencia del miércoles. Aquí tendrá un rol preponderante Matías Kulfas, otro académico, quien desde el Ministerio de Desarrollo Productivo intervendrá en el devenir de la industria, el comercio, la política minera y energética, la regulación de los servicios públicos y el esquema de aranceles, entre otras competencias; variables muy sensibles para la economía y las condiciones materiales de existencia de la población.

A juzgar por las áreas que absorbe el nuevo Ministerio, es posible que Kulfas se perfile como “el superministro” de Alberto Fernández. Si bien cuenta con experiencia en la función pública, nunca estuvo en la primera línea de acción. Ahora, de las áreas que él administra depende la generación de divisas para cumplir con gran parte de los compromisos de deuda. Frente a ello cabe preguntarse ¿cómo entiende Kulfas el desarrollo y la producción?.

En el libro “Los desafíos del desarrollo” escrito por Kulfas en colaboración con Eduardo Hecker en el 2005, sostienen que en poco más de medio siglo Corea del Sur logra insertarse al mercado mundial exportando bienes de alta sofisticación técnica, consiguiendo indicadores sociales positivos, mejora en el bienestar de la población y una distribución del ingreso más equitativa. A propósito de la experiencia coreana, reflexionan que “el desarrollo no es un fenómeno espontáneo que el libre juego de los mercados pueda forjar. Es una construcción y en sí mismo un proyecto estratégico”. Afirmaciones diametralmente opuestas a lo que sostenía la administración anterior. El ex ministro de Economía Nicolás Dujovne decía en el programa de TV Odisea Argentina estar siguiendo “el camino que recorrieron países” que se desarrollaron recientemente, como Corea del Sur. Para lo cual remarcó la necesidad de renunciar a “la idea de sustitución de importaciones”, profundizar la “integración al mundo” y el de “abandonar un país estadocéntrico”.

Kulfas cataloga como “torpeza ideológica” a quienes atribuyen el crecimiento económico de los países del Sudeste Asiático a las políticas pro mercado. Por el contrario, las trayectorias de desarrollo logradas por estos países obedece a una planificación estructurada por el Estado, desde la cual “se establecieron incentivos directos para el desarrollo de industrias que en una primera etapa sustituyeron importaciones, para luego avanzar hacia una estructura industrial exportadora”, también proliferaron agencias mixtas y estatales para el financiamiento de nuevos productos y prácticas innovativas. Del mismo modo que se establecieron exenciones impositivas, se promovió el ahorro para fortalecer la inversión productiva y elaboraron una política educativa para aumentar el número de egresados universitarios, técnicos e investigadores. Consecuentemente, sería de esperar que el Ministerio de Desarrollo Productivo procure dar pasos en esa dirección. Poco se conoce del modelo de desarrollo que el nuevo gobierno propone para el país, ni las políticas que implementarán en ese sentido. Pero sí hay algunas certezas; los preceptos desde los cuales se aborda la economía desde el Estado cambiaron; y estos dos economistas serán piezas importantes del debate económico venidero.

 

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