Golpe en Bolivia: “Camacho es un emergente de la voluntad elitista”

El antropólogo Daniel Armando López analizó las circunstancias culturales y raciales que desencadenaron el quiebre institucional en el país vecino.
Ver galería Ed 128 © Pito Campos
1 / 2 - - Ilustración: Daniel "Pito" Campos

chapa_ed_impresa_01


Golpe en Bolivia - Entrevista

“Lo que ocurre en Bolivia es una realidad que supera a ese país y se relaciona con lo que está pasando en toda Latinoamérica”, afirma el antropólogo radicado en Salta, Daniel Armando López. Según advierte, el país que hasta hace una semana presidió Evo Morales, tiene una singularidad que en parte explica los hechos acontecidos en los últimos días: el 70% de sus habitantes pertenecen a los pueblos originarios y, al mismo tiempo, persiste un racismo crónico y profundo. 

Con sus 72 años, López encabeza la fundación Saltamérica, que trabaja sobre el pensamiento Latinoamericano y los sistemas de pertenencia, además de investigar la identidad y mestizaje de sus pueblos. Fue docente universitario y director de Radio Nacional de Salta y en este momento está haciendo una maestría en Barcelona sobre Historia contemporánea y el mundo actual. A la luz de sus investigaciones sobre Latinoamérica, López precisa que en América Latina, con sus casi 600 millones de habitantes, solamente un 8% de ellos tienen descendencia originaria pura. De ese porcentaje, Bolivia tiene una representación muy importante. 

“Testimonialmente podemos decir que el de Bolivia es un fenómeno que podríamos analizarlo muy específicamente por el tema racial indígena. Es un dato que lo singulariza mucho en relación a todo lo demás. En Bolivia, el tema racial, pesa mucho”, asevera el antropólogo e investigador en diálogo con La Nueva Mañana. Y cuenta una anécdota que echa luz sobre la coyuntura política de ese país. 

“Cuando asistí a la asunción del primer mandato de Evo Morales en 2006, la plaza Murillo se mostraba como un escenario múltiple donde estaba representado el pueblo originario en sus diferentes expresiones étnicas; estaban los pobladores de la parte selvática, la andina, y también algunos pueblos originarios de la zona Cambá (Este Boliviano), cuyo centro neurálgico es Santa Cruz de la Sierra, donde existe hoy el potencial económico más importante del país. Cuando asumió Evo, un director de una radio nacional boliviana me dijo: ´¿Sabe lo que no le van a perdonar nunca a Evo?: Que los que hasta ayer eran mendigos en las calles de La Paz, hoy estén tomando café en el Palacio Quemado´. Era un pensamiento muy profundo. De esas palabras  pasaron 14 años”, reflexiona López.

Daniel Armando Lopez
Daniel López, investigador del pensamiento Latinoamericano y los sistemas de pertenencia.

Un trasfondo racista

-¿Cree usted entonces que el golpe de Estado denunciado esta semana y que derivó en la renuncia de Evo Morales y su exilio en México, tiene como trasfondo el racismo?

-Yo estoy totalmente persuadido de eso. Porque es un problema que se manifiesta desde hace siglos. Y cuando hablo de un problema racial, no lo hago solo en referencia al color de piel, sino en las creencias, la cultura.
Los integrantes de la elite boliviana, que tienen un espejo en la sociedad europea o norteamericana, como sucede en casi toda Latinoamérica, sienten un gran choque con esa cultura de los pueblos originarios. Esas comunidades creen en cosas diferente, comen diferente y hacen el amor en forma diferente. De esa manera estas élites “blancas” ven en  ellos una amenaza que los pueden expulsar de los sectores del poder. Eso, de alguna manera, representó Evo Morales todos estos años para “la elite” boliviana. Para ellos, existe una tendencia a  volcarse a valores que no le son propios o son funcionales a las hegemonías o los intereses de los neo-imperialismos, en este caso de ciertos sectores de EEUU. El problema del racismo es muy grave y en esto me remito al nazismo de Alemania, donde el exterminio se produjo por considerar que a quienes mataban no eran seres humanos. Es la misma percepción hacia los indígenas , por parte de las elites que hay en Bolivia. Cristina Kirchner dijo alguna vez la frase “La Patria es el otro”. Y no era una frase bonita, sino que tiene mucha profundidad. En Bolivia hoy se niega que la patria sea el otro aun cuando ese otro constituya la mayoría de la población. No hay una consideración humanística como vendió Occidente. 

Lo que nunca se debe aceptar es la justificación de que en el siglo XXI y ya pisando el año 2020, que todavía esté vigente el racismo y la xenofobia. 

-¿Quiénes considera que están detrás del golpe de Estado y cuál es la participación de Donald Trump?  

-No es Donald Trump el que está detrás de esto. Siempre creemos que la política la deciden hombres con nombre y apellido. Pero esos hombres son emergentes de un escenario, de un contexto histórico, político y cultural. Evo Morales fue un emergente de la voluntad popular boliviana. En tanto su opositor Camacho es un emergente de la voluntad elitista de Bolivia. Por supuesto que en las relaciones internacionales, cada uno tiene sus intereses y allí ponen sus fichas. Y nosotros estamos bajo la hegemonía de EE.UU. desde 1900 -siempre intentando zafar y ser soberanos-, cuando Theodore Roosevelt hizo el canal de Panamá para controlar el Atlántico y el Pacífico.

Luis Fernando Camacho
Luis Fernando Camacho, líder opositor.

-Si este problema cultural estaba tan fuertemente enraizado en Bolivia, ¿por qué primero emerge Evo Morales, logra mantenerse por tres períodos en el poder y hoy debe abandonar el país?

-Evidentemente hay errores que se cometieron, como ocurre en todos lados y en todas las políticas. Por ejemplo, hubo problemas que se generaron por ese referéndum que luego desconocieron y quisieron maniobrar con la Constitución. Pero existe un problema en América Latina que es buscar justificar, por parte de las oligarquías y las elites, cualquier cosa para sostener privilegios y beneficios. De esa manera justifican de mil maneras lo que ocurrió. Lo que nunca se debe aceptar es la  justificación que en el siglo XXI y ya pisando el año 2020, que todavía esté vigente  el racismo y la xenofobia. 

La violencia como herramienta 

-¿Qué cree que ocurrirá en las próximas semanas con Evo Morales exiliado en México y con una nueva Presidenta frente al país?

-Creo que serán días difíciles, con mucha violencia. La violencia es un subrayado común en todo Latinoamérica a lo largo de su historia. Para mí la resolución de este conflicto lamentablemente generará mucha violencia psicológica, física y discursiva. Hoy estamos escuchando pensamientos y consignas que creíamos estaban desaparecidas, o en vías de desaparecer de América Latina. Y sin embargo están presentes, y muy vigentes. Y eso es doloroso y casi aterrador. 

Evo Morales fue un emergente de la voluntad popular boliviana. En tanto su opositor Camacho es un emergente de la voluntad elitista de Bolivia.

Habrá violencia porque es el subrayado para poder generar emancipaciones, libertades, soberanía, independencia, justicia y equidad social, pero también violencia como una herramienta para poder imponer o distorsionar un tipo de comunidad o sociedad. Es importante destacar, así como en su momento fue el peronismo en Argentina una alternativa de sociedad que nos enseñó que puede existir una forma de convivencia con otro tipo de trato e intereses comunes. Perón lo llamaba “un capitalismo humanista”. Creo que  Evo empezó a comprender lo que era el peronismo, por supuesto  adecuado al sentir y al sentimiento del pueblo boliviano. Se trata de una doctrina que integra y no excluye , aunque no con ese nombre originario, recién comienza a tener sus frutos en América Latina. Se vislumbra de esa manera otra forma de generar justicia social, con una relación menos voraz y ambicioso como el que plantea el capitalismo financiero hoy.

Jeanine Añez
La senadora Jeanine Añez se autoproclamó presidenta de Bolivia en sesión legislativa sin quórum.

Edición Impresa

Seguí el desarrollo de esta noticia y otras más 
en la edición impresa de La Nueva Mañana
 
Todos los viernes en tu kiosco ]


Te puede interesar