El fin de los anuncios

Cultura 09/11/2019 Por
Margen de error, la película más reciente de Liliana Paolinelli, compone una comedia de enredos y confusiones amorosas desde la Argentina del matrimonio igualitario. Desde este jueves en el Cineclub Municipal.
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El gesto de "Margen de error" une en un mismo acto democratizador los géneros cinematográficos y los géneros sexuales.

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Especial para La Nueva Mañana

A Iris siempre la ven con Jackie y a Jackie siempre la ven con Iris. ¿Es necesario, después de todo, que declaren su noviazgo como si fuera la noticia despampanante en una tapa de revista?  “¡Tampoco tengo que andar anunciándolo a los gritos!”, responde Iris tajante durante el desayuno, adelantando una cosmovisión todopoderosa que atraviesa la ficción de punta a punta.

En Margen de error, el nuevo filme de Liliana Paolinelli, que registra cómo el deseo estremece vidas y planes certeros, los vínculos entre un grupo de amigas lesbianas son trazados como si fueran un hecho más: vienen dados en la película, con una construcción llena de detalles sobre esos personajes y su nido-universo, pero sin reproducir clichés (o como diría Iris, sin la obligación forzada de dar anuncios y explicaciones sobre las disidencias sexuales).

De hecho, la intimidad de este grupo de mujeres se encuentra tamizado por el filtro de la comedia de enredos: Iris, que lleva años en pareja con Jackie, queda obnubilada con la aparición de una piba tucumana que llega a estudiar a Buenos Aires. Lo que sucede de ahí en adelante empuja dos operaciones simultáneas: el filme se apropia de motivos narrativos genéricos, pero lo hace describiendo un universo particularísimo (el de esas amigas, acomodadas económicamente y cómodas con su sexualidad, que llevan una vida ordenada y aún así son presa de los giros que sobrevienen con el deseo).

En cierto sentido, es una bocanada de aire que sopla emancipatoriamente. Ensaya la representación de personajes e identidades que no suelen formar parte de la comedia argentina (mucho menos con este nivel de exposición protagónica) y ofrece a esas identidades relegadas la posibilidad de integrarse a una larga historia del cine. Se trata de un diálogo que atraviesa los tejidos del tiempo, desde La princesa de las ostras de Lubitsch en 1919 a los amantes confundidos de Rohmer en la segunda mitad del siglo XX, pasando por los cruces de amor histriónico de Cukor (Holiday), Hawks (His Girl Friday), La Cava (My Man Godfrey) y Sturges (The Miracle of Morgan’s Creek), hasta las comedias explosivas de Ana Katz en la Argentina del nuevo milenio (Sueño Florianópolis o Una novia errante).

El gesto de Margen de error une en un mismo acto democratizador los géneros cinematográficos y los géneros sexuales. Filma con y desde un país post matrimonio igualitario, reclamando el derecho de estas protagonistas a habitar el linaje de la comedia del mismo modo en que las identidades disidentes reclamamos nuestros derechos ante el Estado.

Esa integración recargada ubica a Iris y sus amigas en un espacio de privilegios que trasciende la sexualidad. Las noches visitando la Ópera y las tardes jugando a las bochas con uniformes combinados traman una condición de clase precisa, opulenta. Incluso el registro turístico de las calles de Buenos Aires parece diluir a estos personajes en una ciudad diseñada a escala de la fantasía macrista. Es decir, una ciudad que no es para todos, pero sí para la clase a la que pertenecen las criaturas de Paolinelli.

En algún punto, Margen de error proyecta un contra-campo de Breve historia del planeta verde, el último filme de Santiago Loza que también cruza los géneros clásicos del cine con el registro de las disidencias sexuales. Pero en aquel melodrama fantástico, el punto de vista recuerda que los cuerpos de la diversidad sexual presentan un elemento fuera-de-lugar, casi alienígena; incomprendido y castigado. De Paolinelli a Loza (ambos, contemporáneos de una misma generación), las operaciones narrativas se aproximan. Sus visiones subterráneas, sin embargo, se escurren en direcciones opuestas. Individualmente parecen excluyentes, aunque en relación podrían ser complementarias.

Lo que también resulta llamativo en el filme de Paolinelli tiene que ver con su construcción. La directora se mueve en el terreno tipificado de la comedia al mismo tiempo que abre fisuras para que corra el oxígeno. Si bien la película avanza a un ritmo ágil, su puesta en escena se acomoda a captar la corporalidad de las actrices: los planos pasan de largo cuando ya no hay información narrativa y se detienen cuando los cuerpos sudan y vibran de deseo.

Susana Pampín (encargada de componer el tumulto emocional de Iris) es el imán que se chupa toda la energía de la cámara. Cada uno de sus aciertos yace en procesar las oscilaciones dramáticas a través del cuerpo. Entonces, la interpretación de la comedia no tiene tanto que ver con el remate de chistes hablados, sino con los detalles corporales que elabora Pampín sutilmente: su caminar atolondrado, sus ojos despejados por la curiosidad, el vaivén entre el retraimiento y la liberación absoluta, la erupción de un llanto caliente en medio de la noche.

Incluso tratándose de un género directo y transparente como la comedia, el trabajo de Pampín y las decisiones de Paolinelli logran complejizar la claridad narrativa. El rango emocional que muta durante el transcurso de la película es una prueba de ello: un intento de profundizar el mapa afectivo de las protagonistas, sin subyugarlo a explicaciones unívocas y lineales (¿qué quieren realmente las protagonistas y por qué?, no es una pregunta fácil de responder) .

El hermoso final, con un zoom inesperado, también opera formalmente en ese sentido. Se lanza sobre el rostro de la chica tucumana, indagando su silencio mientras ella sostiene la mirada. El ventanal que separa la cámara de la piba, materializa aquel vacío. Hay algo del deseo y de las personas que es indecible, inexplicable. Sólo el cine puede restaurarlo.

Margen de error se ve desde el jueves 14 al miércoles 20 de noviembre en el Cineclub Municipal Hugo del Carril. El jueves 14 a las 20:30 hs. y viernes 15 a las 18:30 hs habrá funciones especiales con presencia de la directora, en diálogo con el público.  

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