Elecciones y después: ¿Ahora, quién reunifica al peronismo cordobés?

El PJ de la provincia dejó expuestas sus diferencias. Actos de campaña diferenciados e intereses cruzados. En un hecho inédito en los últimos 20 años, la base cuestiona al líder.
Schiaretti Macri
El gobernador Schiaretti y el presidente Mauricio Macri mantuvieron siempre una amistosa relación.

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Los días posteriores a las elecciones generales del pasado domingo parecen estar marcados por el hermetismo. Tanto a nivel nacional como a nivel provincial, las palabras son medidas y los gestos internos cuidados. Son pocos los que se atreven a exponer las fracturas internas, aunque todos saben que resulta demasiado complejo ocultar lo evidente. 

A la esperable explosión del radicalismo, que tiene su expresión más clara en la disputa por su reconstrucción que reedita la discusión de mayo en el escenario legislativo nacional, se suma desde el último día de campaña las dudas respecto al devenir del peronismo cordobés. 

El (para muchos sorpresivo) discurso de Carlos Caserio en el cierre de campaña de Carlos Paz terminó de confirmar una interna que se venía manifestando desde el momento mismo en que Juan Schiaretti decidió jugar sus propias cartas, desentendiéndose de la disputa nacional.

Un sorpresivo aluvión de votos amarillos

Nadie vio venir el aluvión de votos macristas que volvieron a pintar la provincia de amarillo Cambiemos. Salvo desde la militancia de Juntos por el Cambio, desde donde advierten que la sexta banca era un objetivo planteado como posible en la previa, todas las fuerzas políticas parecen haberse visto sacudidas por la cantidad de apoyos obtenidos por el Presidente. 

De los 1.007.842 votos que obtuvo en las primarias, el binomio integrado por Maurcio Macri y Miguel Ángel Pichetto alcanzó los 1.378.834, sólo según el escrutinio provisorio. Vale recordar que aún quedan 73 mesas de contabilizar y que se espera que la mayor parte de los más de 20 mil votos por contar, vayan a parar a la fórmula de Juntos por el Cambio. 

De los números oficiales que, según estiman, estarán listos en los próximos días, saldrá el veredicto definitvo respecto a la performance de Hacemos por Córdoba en la contienda legislativa. Aunque la chance sea mínima, el schiarettismo sabe que podría arrebatarle una banca a Juntos por el Cambio y mantener las dos bancas que puso en juego en la elección. 

Saben que es difícil, pero eso no empaña la percepción colectiva que manifiesta conformidad con los guarismos obtenidos. Si bien el peronismo se envalentonó con los resultados de las primarias, reconocen que el recorrido tuvo un punto de partida demasiado alejado del que termina siendo el resultado final. Cuando el espacio tuvo que decidir si salir a jugar con una boleta legislativa, los sondeos ubicaban a la (por entonces virtual) lista con una intención de votos que en el mejor de los casos alcanzaba los 10 puntos. El 16,95% obtenido representa, entonces, un resultado que supera las expectativas.

Fernández y Carlos Caserio by prensa Fernández
Caserio jugó abiertamente a favor de la candidatura a presidente de Alberto Fernández.

Boleta corta, con 30 mil votos más que en las Paso

En cifras concretas, la boleta corta sumó 30 mil votos más que en las primarias y, en la lectura del schiarettismo, hay un número similar de votos nulos que deberían sumarse (menos al analizar la intención del electorado) a los apoyos obtenidos por el oficialismo provincial. 

De allí se desprende que no hubo fuga de votos que hayan impactado en el tramo legislativo, aunque la lectura que hacen quienes cuestionan la estrategia del gobernador advierte que su falta de definición jugó a favor del macrismo, cuya fórmula presidencial creció de modo contundente. La del Frente de Todos, apenas sumó 20.449 votos.

La movilización, el enojo y el portazo

Una de las variables de análisis que se desprenden de la lectura generalizada de los resultados del domingo, vuelve a poner en valor el poder de la movilización y el trabajo en el territorio. Esa estrategia se manifestó con mayor claridad en el giro de la campaña de Macri pero también es la razón por la que desde el grupo de Hacemos por Córdoba más afín al gobernador explican los resultados alcanzados. 

La calle, entendida como escenario de disputa, es el argumento final que utilizan los peronistas cordobeses que apoyaron a Alberto Fernández a la hora de justificar su enojo con Schiaretti. Caserio lo expresó claramente en el acto que tuvo lugar en el Teatro Luxor. “Terminamos con tres actos cuando tendrían que haber sido dos”, señaló el senador dos jueves atrás, al hacer referencia a los cierres de campaña del peronismo que se dividieron entre los peronistas que militaron la fórmula presidencial del Frente de Todos y los que se dedicaron, únicamente, a trabajar por la lista corta que encabezada Carlos Gutiérrez. 

El enojo entre los referentes más cercanos a Alberto Fernández se venía intensificando desde el momento en que se expuso la estrategia que repartía votos de Hacemos por Córdoba combinados con los votos de la fórmula Macri-Pichetto. “Es degradante”, había señalado Caserio al respecto. 

La boleta corta que propuso Schiaretti sumó 30 mil votos más que en las primarias de agosto.

Pero todo terminó de explotar cuando se confirmó el esquema para el cierre de campaña. Mientras que el Presidente eligió culminar su etapa preelectoral con un acto multitudinario en una de las esquinas más emblemáticas de la Capital provincial, el peronismo se recluyó en Saldán. Cinco mil personas estuvieron presentes en el Polideportivo Municipal del barrio de Portón de Piedras de esa localidad, mientras Juntos por el Cambio se jacataba de reunir cien mil (fueron menos) frente el Patio Olmos. El grupo de “los albertistas” entendió que Schiaretti le había dejado el camino “demasiado libre” al Presidente. 

“¿Por qué los peronistas nos volvemos a cerrar, si la Argentina necesita a Córdoba y Córdoba necesita a la Argentina? ¿O no somos un mismo país?”, se preguntó el senador en el acto en el que anticipó que dará un paso al costado de la conducción del PJ provincial. 

El reacomodamiento

Con los números en la mesa, y más allá de la lectura que advierte que la maduración democrática de los cordobeses obliga a leer cada elección de modo diferenciado, podría advertirse que el volante de la topadora de votos cambió de manos entre mayo y octubre. Schiaretti obtuvo su reelección con un resultado histórico que contabilizó 1.101.960 votos hace cinco meses. Decidió “no meterse” en la polarización electoral y, más allá de los números del tramo legislativo, Macri consiguió que lo votaran casi 277 mil cordobeses más. 

En ese contexto, el esperable “goteo de poder” de Schiaretti empieza a amenazar con convertirse en “chorro” y no son pocos los que observan con atención esa condición que será una constante desde el 10 de diciembre, cuando el Gobernador comience una nueva gestión que no podrá desembocar en una nueva posibilidad de reelección. 

El discurso de Caserio en el cierre de campaña de Carlos Paz terminó de confirmar una interna con Schiaretti, que decidió no jugar en la disputa nacional.

Por el momento, nada se manifestará públicamente. Lo que debía decirse, ya se ha dicho. Todos saben que es necesario mantener la paz interna para ordenar las piezas de cara a los armados que deberán hacerse cargo del gobierno provincial y de la capital. Pero, además, va a ser importante resolver qué hacer en el plano nacional, saber cómo se está proyectando la estructura de Alberto Fernández y cómo se repartirán los cargos nacionales en el territorio mediterráneo. 

¿Irá Schiaretti a la reunión con gobernadores PJ convocada por Alberto?

En los próximos días, el presidente electo volverá a convocar a una reunión en la que estarán presentes todos los gobernadores peronistas. Dos cosas deberán analizarse a partir de dicha convocatoria. La primera es si Schiaretti será convidado a esa mesa. Aunque todo parece indicar que así será, la segunda cuestión a develar será qué rol asumirá el cordobés en la transición a la cual todavía le restan 40 días. Este jueves, él mismo afirmó que esta dispuesto a sumarse y "trabajar". 

Como en la campaña, desde Hacemos por Córdoba aseguran que el mandatario está decidido a colaborar con Fernández, “aunque defendiendo los intereses de Córdoba”. Nadie dice qué va a pasar en los tiempos en que el Presidente en funciones se siga llamando Mauricio Macri. 

Empieza el tiempo en que el albertismo nacerá mientras la luz del schiarettismo alumbrará cada vez con menor intensidad. Por delante, cuatro años de gestión, un país en crisis y un peronismo que, por primera vez en 20 años, parece haberse quedado sin intocables. 

 

 

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