El unipersonal “RaRaS” se presenta el 9 y 16 de mayo en el Centro Cultural María Castaña

Virginia Peña dirige y actúa la obra, un drama que interpela y denuncia lo que produce la identidad lésbica en la sociedad. El trabajo está inspirado en Pepa Gaitán, Higui y quienes viven las violencias estructurales por motivos de género.

Cultura 02/05/2024 Myriam Mohaded
Castaña
El unipersonal “RaRaS”, dirigido y actuado por Virginia Peña. Foto: gentileza

Virginia Peña dirige y actúa el unipersonal “RaRaS”, la obra que lleva a escena un drama que interpela y denuncia lo que produce la identidad lésbica en la sociedad. Su autora cuenta cómo surgió el proyecto, su pulsión  y necesidad de visibilizar las vivencias y violencias cotidianas hacia otras identidades lésbicas. Inspirada en Pepa Gaitán, Higui y quienes  viven las violencias estructurales por motivos de género.

La obra estará en escena el 9 y 16 de mayo a las 21, en el Centro Cultural “María Castaña”, Tucumán 260. La función del jueves 9, en caso de realizarse el Paro General de la CGT se levantaría, manteniéndose firme la presentación del jueves 16 de mayo. 

Por las lesbianas que están en el closet

“Ocultarse./ Mostrarse./ ¿Cuántas formas hay de esconderse?/Jugar con el dolor./ Hacer público lo íntimo. /Cortar en versos los pensamientos. Mostrar la piel”, dice en un fragmento del manifiesto poético. La obra teatral está “inspirada y dedicada a Pepa Gaitán, fusilada por lesbiana, a Higui, que luchó por su vida, defendiéndose de una violación colectiva y correctiva, a las lesbianas que están en el closet, a las que salieron y a las brujas que no pudieron quemar”.

Una mujer menuda se transforma en el escenario con sus múltiples facetas. Una piel que muta y juega con capas de telas y se hace piel nuevamente. El proyecto surge de una pulsión, un fuerte deseo, “una necesidad de visibilizar nuestra existencia lesbiana, porque las lesbianas existimos y resistimos”, afirma Virginia Peña, actriz y dramaturga de la obra.

“La obra denuncia con sus textos y partituras de movimientos lo que produce en la sociedad la identidad lésbica, en donde preguntas y situaciones son el puntapié inicial para entremezclar y visibilizar vivencias y violencias cotidianas de otras lesbianas y las relaciones con su entorno familiar, social, laboral, deportivo, con la iglesia, con la ley, entre otros”, comenta.

La propuesta se inició en la pandemia, con un intenso proceso de escritura, clases de canto y vocalización en donde fue asesorada, para luego sumar los aportes del equipo. “Entre todes pusieron su creatividad, su experiencia y profesionalismo para que naciera RaRaS. Sin elles no hubiera podido lograrlo”, destaca Peña.

– ¿Qué se propone con la obra?

Visibilizar nuestras existencias lesbianas. Históricamente, fuimos invisibilizadas de múltiples maneras: negadas, silenciadas, ocultadas, bajo un discurso hegemónico y heteropatriarcal, por no responder al estereotipo de mujer como mandato social.  La visibilidad es un tópico histórico del activismo lésbico, quizás el único compartido por todas a pesar de la diferencia de enfoques y posiciones políticas.

Deconstruir un modelo reinante y hegemónico, e instaurar que otras vivencias, con otros cuerpos y otras voces, demandas, luchas, merecen ser escuchades, respetades. Por eso, es  importante nombrarnos en primera persona, en este caso con la presencia de un cuerpo no hegemónico con una voz disidente.

-¿Cuáles son y en quiénes te inspiraste para construir los personajes de Raras?

En RaRaS* aparecen personajes inspirados en facetas que componen mi personalidad con sus humores y su interrelación con la sociedad y también mi dimensión activista donde encarno en voz y cuerpo a muchas lesbianas. Entre ellas a Pepa Gaitán, víctima de un crimen de odio, fusilada por lesbiana. A Higui, que luchó por su vida, defendiéndose de una violación colectiva y correctiva. A las lesbianas militantes de barrios carenciados, las deportistas, las rechazadas por la iglesia, las chongas, las poetas, las rebeldes anti cis-temas, las apóstatas, las rockeras, las nostálgicas, las existencialistas, las activistas, las motoqueras, las maestras, las madres, las ateas, las cuarteteras, las visibles.

Torta Torta es luchadora, potente y arengadora. Busca incomodar, desestabilizar,  romper estructuras. Deconstruir. Hacer y hacerse preguntas. Desobedecer. Ser red y grito.

Agonikita es la consecuencia del flagelo que produce la discriminación en nuestra psiquis. Ese regalo que nos ofrece día a día esta humanidad, esta sociedad con su monstruosidad. Allí despliego mi faceta existencialista donde con ironía afirmo que la vida es una agonía y muestro la maravilla del dolor que produce la herida del rechazo.

Mi empatía con la naturaleza, el cosmos y rebelde anticlerical, traen a Ana, la chamana lesbiana, que insta a salir del closet, ser libre, gozar de su cuerpo, sin culpa, ni vergüenza, desterrando los mandatos impuestos por el dogma.

Raras

-¿Cómo fue el proceso de elaboración de la dramaturgia de RaRaS?

Inicié el proceso artístico en la búsqueda e investigación de textos que hablaran sobre nuestras identidades lésbicas y, en paralelo, me puse a escribir.  Me inspiré en los casos  de Pepa Gaitán, Higui y de otras lesbianas amigas, conocidas, vecinas. En mi búsqueda descubrí algunas poesías de las escritoras: Alejandra Pizarnik, Gabby de Cicco, val flores, Susana Thenón, Claudia Masin, Macky Corbalán, Liliana Felipe, que fueron motivación para la escritura dramatúrgica, que devino en monólogos con juegos poéticos, conferencia existencialista y rezos con tintes melódicos, con el relato de una historia, la mía, la tuya, la de muchas lesbianas.

La poesía de Torta Torta, creada a partir de juegos de rimas me llevaron a poner en versos, en palabras, objetos, acciones, referencias al mundo lésbico seleccionando un léxico de palabras terminadas en ana, que jugara sonoramente con la palabra lesbiana. Y allí empezaron a aparecer estas cotidianas, a través de la ventana, con otros seres que compartían y habitaban este mundillo con las lesbianas: la anciana, la hermana, la gitana, la chamana, la tana, la fulana, la sultana, la mengana, la perengana, en fin, las ciudadanas.

Los textos de Ana, la chamana lesbiana, aparecieron como un juego. Allí elegí  algunos de los rezos de la iglesia católica, con su melodía, su métrica. Al Padrenuesto y Ave María les cambié la letra y los convertí en eroticolésbicos. Creé un juego poético musical donde no hay un padre nuestro, sino una Diosa Pacha Mama, que es lesbiana y una María que ama a otras mujeres.

La conferencia de Agonikita fue elaborada con huellas de sensaciones y sentires de las experiencias cotidianas que llevo impregnadas de una sociedad que segrega, ignora,  desvaloriza, humilla. Agonikita las transciende y nos comparte su hallazgo mundial: la invención de la Mambografía personal. Monólogo irónico, plagado de preguntas, metaforizando una sociedad que te galardona y, al mismo tiempo, te convierte en un ser al margen.

-Además de los personajes que citás y surgen en la escena, existe  uno que hace de nexo entre todes; ¿qué es esa mutación?, ¿qué busca con esa intervención?

Ese “personaje” es la parte más íntima de mi ser. Es mi relación con mi cuerpo, con mi esencia. La aceptación y la no aceptación del “envase” con el que transitamos nuestra vida. Invito a la espectadora/r a ese lugar muy mío, donde me conozco y relaciono con mi cuerpo casi desnudo. La piel, el cabello y los pies como primer vestuario único e intransferible, el órgano más grande del cuerpo, el primer contacto conmigo y con el exterior, es tangible, percibo su color, su textura, su volumen, el disfrute de esa piel y su olor, su calor y su frío, el deseo, el latir del corazón, el sentir los órganos dentro del cuerpo, su transparencia, sus formas y dimensiones.

El cuerpo muta y se transforma. Busco mostrar las sensaciones que le produce al cuerpo encajar/no encajar dentro de un molde, un modelo, una imposición de la sociedad. El cuerpo busca reconocerse, encontrarse, desdibujarse. En esa búsqueda que no es lineal sino espiralada, voy y vuelvo, me repliego, transito las huellas que me habitan, mis años de danzas clásicas, contemporáneas, afro, expresión corporal.

¿Qué siente esa piel cuando se le impone un accesorio? La piel que se encuentra con un corpiño gigante, con encajes, con puntillas, con brillos.  La piel y el rechazo. La piel y la lucha. La piel y la sumisión. La piel y la revelación. La piel y la tela. La tela y la piel.

Aparece un cuerpo que no sigue el mandato de la maternidad. ¿Qué de las tetas y la leche, que del útero? ¿Qué de las mujeres o cuerpas gestantes que deciden no maternar? En esas mutaciones me pregunto y les pregunto, ¿qué siente esa piel? ¿Qué siente tu piel?

-¿Qué implicó transformarlo en un manifiesto poético inconveniente?

Implicó hundir mis dedos en las heridas y extraer lo roto que hay en mí, porque considero que es una decisión política como nos nombramos o dejamos de hacerlo. Es una necesidad que pulsa por salir. Es una proclama que reclama ¿somos raras?,¿qué es ser rara?, ¿por qué somos raras? Es una exposición de los “resultados” de la profanación de la psiquis: desolación, desamparo, despojo, desatención que se contraponen con el deseo personal y genuino que subyace latente, esperando poder manifestarse y expandirse.

-¿Cuáles sensaciones te despertó llevar a escena una creación propia?

Pensaba y me repetía una y otra vez, ¿a alguien puede interesarle lo que pienso, lo que siento? Y me respondía a mí misma. ¿debería eso importarme? Siento ansias por mostrar lo que llevo adentro. Sé que hay algo que tengo que decir y la importancia no radica en el contenido sino en cómo lo expreso. Poder elevar lo cotidiano, lo ordinario, en algo poético, metafórico.

–En estos tiempos, en  este contexto socio político, ¿qué implica presentar una obra de estas características?

Es un gran desafío. Es seguir apostando al arte, al teatro independiente, es saber que nadie se salva solo, que la salida es colectiva. Es creer y crear otros mundos, imaginarios, ficticios, posibles… generar vínculos, redes de contención, escucha y sostén. Es un salto al vacío, es abismo, es incertidumbre, desazón y esperanza. Es arriesgarse, seguir invitando, intentando, inventando. Yo no sé vivir ni responder de otra manera que no sea esta: el arte, el teatro, la creación.

-¿Qué hay con esto que se propone de hacer “público lo íntimo”, “jugar con el dolor”?

Surge de la necesidad de visibilidad y existencia. Porque lo que no se nombra no existe. Somos “invisibles” para la sociedad, porque no soporta la idea del amor entre mujeres, es por eso que “tu pareja se convierte en hermana” ante sus ojos odiantes. En reacción a ello nos reivindicamos en la jerga “les” diciendo: No somos hermanas, somos lesbianas.

Hacer público lo íntimo se convierte en motor, en objeto principal de pulsión. Empiezo a hacerme preguntas: ¿Cómo es ser invisible? ¿Cómo se hace visible una persona invisible? ¿Se puede ser visible e invisible al mismo tiempo? Salió con dolor, con bronca, a borbotones, a manera de grito, de llanto, de vómito que después se fue alivianando, depurando hasta que pude transformarlo en ironía, metáfora, rimas, asociaciones desopilantes y absurdas.

Luego de muchos meses pude jugar con el dolor. En la escena, el ser invisible aparece de manera burlona, sarcástica y como un Súper Poder, el cual solo lo poseemos las lesbianas, usando la ironía para reflejar una realidad para nada cómica, sino todo lo contrario, visibilizar nuestra no existencia en el mundo. Dualidad o doble juego de ser visible e invisible todo el tiempo, al mismo tiempo, en algunos espacios sí y en otros no.

Ficha técnica

Vir Peña (Dirección y actuación),  Lilian Mendizabal (Diseño lumínico), Agustina Charra (Operadora de Sonido);  Paula Romero (Voz en Off), Hernán Torres Castaños (Entrenamiento vocal), Fernando Surita, Auki Fiorillo (Vestuario),  Auki Fiorillo (Gráfica y Fotos), Propela (Impresión textil) .

Fuente: Agencia Prensared. Fotografía: gentileza Auki Fiorillo.

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