Recuperó su identidad y se reencontró con su familia en Punilla

Nació en Cosquín en 1982, una familia la compró y se la llevó a Mar del Plata. 40 años más tarde descubrió su verdadera identidad y se reencontró con su padre y sus hermanos.

Ed Impresa 23/06/2023 Aldana Varas
familia Sabrina Rocca00001
Sabrina y Mario, hija y padre, se conocieron luego de 40 años. “Yo ya sentía que lo quería; todos estaban sorprendidos del parecido físico que teníamos”, le dijo Sabrina a LNM. Foto: gentileza

chapa_ed_impresa_01   

Especial para La Nueva Mañana

La partida de nacimiento de Sabrina Rocca indica que nació el 3 de septiembre de 1982 en la clínica Santa Lucía, de Cosquín, un establecimiento que merece un apartado específico dada la oscuridad de hechos que allí sucedieron. El robo y tráfico de bebés durante la última dictadura cívico militar fueron algunos de ellos. El médico que intervino en el parto fue el polémico Antonio Di Gennaro. A la madre de Sabrina la llevaron allí para parir sabiendo que alguna familia “pudiente” iba a comprar a la bebé. 

El padre de crianza de ella era un casinero. Un colega suyo le dio la información de que en aquel lugar se podían adquirir bebés de una manera simple salteando el proceso de adopción. 

Cuando Sabrina nació, sus padres de crianza se la llevaron rápidamente a Mar Del Plata, lugar donde vive actualmente. La familia esperaba con ansias la llegada para conocerla y celebrar al nuevo integrante.  Los años pasaron y el silencio cómplice del círculo familiar no cedió hasta que la madre de Sabrina falleció. Ese es el punto de inicio de la reconstrucción de su identidad.

“Me enteré que había sido comprada”

“Durante mi infancia siempre tuve la sensación de no pertenecer a mi casa. Sentía que extrañaba a mi mamá o que era muy diferente a todos y no me hallaba con lo cotidiano. Hasta me cargaban, me decían que era extraterrestre. Cuando hacía preguntas me respondían con mentiras. Mis padres no estaban dispuestos a decirme la verdad”, explicó Sabrina en diálogo con La Nueva Mañana.

Siete meses después del fallecimiento de la madre, la mejor amiga de ella se comunica con Sabrina y le dice que tenía algo importante para decirle pero que no podía contárselo porque iba a traicionar la memoria de su amiga. Asimismo, al tiempo se comunicó con el marido de Sabrina y le contó toda la historia. “Así me enteré que no era hija biológica de ellos y que no había sido adoptada sino comprada. Esto me motivó a averiguar mi identidad. Pensaba que quizás durante todo este tiempo alguien estuvo buscándome”, contó.

familia Sabrina Rocca00003

Comenzó su búsqueda a través de las redes sociales

El primer paso de la búsqueda lo hizo en facebook. Dejó su partida de nacimiento con algunas fotos y los pocos datos que tenía en un grupo de búsqueda de personas de la red. Allí le sugieren que se realice la prueba de ADN con Abuelas de Plaza de Mayo y que intente también con la plataforma internacional de carga genética My Heritage. “Hablé con la sede de Abuelas de Mar del Plata. Tres meses después me llega el resultado y me da negativo. Pude concluir que no era hija de la dictadura”, dijo. Cuatro meses esperó el resultado del ADN cargado a la red genealógica global My Heritage. Le llega un resumen de su perfil genético y le figura que la mayor concentración de datos genéticos proviene de la zona de Córdoba. El 25 de diciembre del año pasado se contacta por este sitio con ella Caterina desde Alemania. “Me contó que teníamos una carga genética compartida muy importante. La página indicaba que ella podía ser mi nieta o mi prima segunda. Cuando veo su perfil veo que ella había nacido en Santa María de Punilla, el mismo lugar donde fui inscripta al nacer. Empezamos a hablar y me conecta con su mamá Patricia Garrido que vive en Calchín. Ella es quien finalmente me orienta en la búsqueda dándome apellidos. Me decía que seguramente yo podía ser hija de algún Garrido”, relató Sabrina. 

“Me mandan fotos y noté que éramos todos muy parecidos”

La búsqueda ahora apuntó a esa familia. Una usuaria de facebook le comentó que sus rasgos la hacían acordar a las personas que conformaban su familia. “Esta señora se llama Raquel. Comenzamos a hablar, me manda fotos de ellos y ahí noté que éramos todos muy parecidos. Miraba las fotos y lloraba. No podía creer que me parecía a alguien. Toda la vida me cargaban por ser distinta, no me parecía ni a mi mamá ni a mi papá”, dijo Sabrina. Con quien compartía rasgos más parecidos era con el hermano de Raquel, Mario Edgardo Garrido. Raquel habló con él y lo convenció para que se haga la prueba de ADN.

Cuatro meses después Sabrina y Mario se encuentran en Córdoba capital en la puerta del laboratorio. Al aguardo de los resultados, descubrieron coincidencias de la vida cotidiana que brindaron serenidad al momento. Resulta que a ambos no les gusta el café ni cocinar. “Yo ya sentía que lo quería. Todos estaban sorprendidos del parecido físico que teníamos”. A la mañana siguiente, antes de partir de regreso a Mar del Plata, Sabrina recibió un mensaje de Mario que decía: “Buen día hija”. Los resultados dieron 99.9% positivos.

familia Sabrina Rocca00004
Felicidad a pleno. Sabrina, su padre y sus hermanos el pasado fin de semana en Cosquín. 

“Aceptamos el presente tal cual está y no perder el tiempo”

El pasado fin de semana largo compartieron el primer abrazo de emoción y se encontró con sus hermanos. Son cinco hermanos varones, ella es la mayor. “Coincidimos en aceptar el presente tal cual está y no perder el tiempo. Si yo no voy para Córdoba, vienen ellos para Mar del Plata y así será la relación a partir de ahora. Soy parte de la familia y desde un primer momento me recibieron de la mejor manera”, expresó.

Mario nunca supo que tenía una hija, tampoco tuvo un vínculo cercano con quien fue la madre biológica de Sabrina. Esta semana habló por primera vez por teléfono con ella, su nombre es Mabel y vive en Salta. Tenía 20 años cuando quedó embarazada. “Me dijo que no sabía qué tenía en la cabeza en ese momento pero que no tuvo otra alternativa. Sabía que quien iba a adoptarme sería una familia que me quería tener, creyó que era lo mejor”, contó Rocca. 

Sabrina tiene dos hijos. Les contó todo sobre el proceso de búsqueda de su identidad. Por todo lo que ya había vivido, el silencio y el ocultamiento había generado mucho daño. No quería repetir la historia. “Empecé sin saber nada. Yo no descarté ninguna alternativa para acercarme a la verdad. La manera era no bajando los brazos. Soy muy creyente y le tengo que dar gracias a Dios”, concluyó Sabrina. 

  

Edición Impresa Nro.: 316

Seguí el desarrollo de esta noticia y otras más 
en la edición impresa de La Nueva Mañana
 
Todos los viernes en tu kiosco ]


Últimas noticias
Lo más visto
Aula gentileza Radiofonica

La docencia en su laberinto

Néstor Pérez (*)
Opinión 20/07/2024

"Tal vez no sea tan mala idea comenzar al revés, río arriba, problematizando en cada hogar la cuestión educativa. Como si se tratara del antídoto para corregir la estupidez, la brutalidad que nos machaca cada nuevo día", sostiene el autor de la columna.