Los juegos de seducción de la campaña a gobernador de Córdoba

Martín Llaryora y Luis Juez en busca de los “heridos” de campaña”. La figura de la “ambulancia” de cara al futuro. Facturas pendientes. Primer capítulo de la carrera hacia el Panal.

Ed Impresa 12/05/2023 Nicolás Fassi
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Especial para La Nueva Mañana

Con el paso de los años o de las campañas políticas, ciertas metáforas toman cuerpo al calor de los acontecimientos. Casi siempre, la cuenta del contenido de esos términos corre por cuenta de los analistas políticos, ávidos de giros literarios. Pocas son las veces que el relleno coincide con el concepto. Muchas (las) más, terminan siendo meros lugares comunes.

A la vista de los hechos observados desde el domingo pasado, todo hace prever que la figura de “ambulanciero político” tomará status de categoría política destinada a ser usada para graficar con sumo acierto el rol que tendrán los encargados de recoger a los “heridos” o “lastimados” que dejaron la conformación de las listas. 

Sin mucha agudeza, queda claro que se trató del primer episodio de una campaña que, sin embargo, se presenta como anémica en propuestas programáticas fuertes. Por el contrario, como si se tratara de un guiño al “circo”, el fuego cruzado y las chicanas estarán a la orden del día. Casi como insumo para nuevas o remanidas metáforas.
Aclaración necesaria: estas disputas internas siempre existieron en todos los ámbitos, desde un centro vecinal o un centro de estudiantes hasta la rosca de alto nivel. Sólo que a la luz de lo sucedido el sábado por la noche en Juntos por el Cambio, la cuestión pasó a otro nivel.

Con la sirena puesta

Con la ventaja de no mostrar mayores fisuras, salvo el faltazo de Natalia De la Sota en el acto de lanzamiento, Martín Llaryora prendió la sirena y ya avisó que Hacemos Unidos por Córdoba no fue un frente creado sólo para las elecciones.

Ante un importante número de dirigentes e intendentes que se sumaron al espacio pluripartidario, acaso la versión más acabada del “cordobesismo” que alumbró José Manuel de la Sota, el ex intendente de San Francisco dejó en claro que esta visión aperturista será la marca de época con la que buscará diferenciarse de De la Sota y Schiaretti.

Las presencias de Myriam Prunotto (UCR) y Javier Pretto (ex PRO) le dieron la pátina plural. Sin embargo, el candidato a gobernador pisó el acelerador y le apuntó al corazón de la coalición al señalar que le gustaría que Pedro Dellarrosa se sume al espacio.

Rápido de reflejos, el hombre fuerte del Kilómetro 0 de Cambiemos en el sudeste provincial ratificó su pertenencia al espacio donde todo comenzó para la coalición. No obstante, se espera que sigan los efectos del portazo dado el sábado, cuando “sorpresivamente” su nombre no apareció en el primer lugar de la lista por distrito único para la Unicameral.

En ese marco, desde el oficialismo anticipan que más dirigentes del interior profundo saltarán el charco antes del 25 de junio. “Muchos no lo harán explícito, pero no pondrán las manos por la campaña de Juez”, indicaron desde adentro de Hacemos Unidos por Córdoba. Efecto ambulancia que le dicen.

Sin embargo, como decía un filósofo contemporáneo, tampoco se puede escapar la tortuga. “Hay que cuidar a los propios” o como se dice habitualmente, hacer control de daños. En ese marco, Hacemos Unidos por Córdoba también hace espacio para el repaso interno, con lugares expectables en la estructura provincial del llaryorismo. Allí la amplitud puede pasarle factura al sanfrancisqueño.

Distinta es la jugada en las nacionales. Allí, el espacio schiarettista tendrá la pelota para definir el nombre del único diputado propio. Escaño que hoy ostenta un dirigente de peso como Carlos Gutiérrez, el enlace que tiene el mandatario provincial en su armado nacional de cara a la campaña electoral presidencial.

El tiempo todo lo cura

Como si se tratara de maná del cielo, las legislativas nacionales podrían ser el premio consuelo que deje contentos a los heridos de Juntos. Seis son los lugares que deberá revalidar la coalición tras la elección de 2019, colaron seis diputados de la mano del 60% cosechado por la figura del ex Mauricio Macri en tierras mediterráneas. De conseguir una performance similar, las broncas quedarán guardadas en el cajón para ser usadas en otro momento. Sin embargo, algo quedará puesto que fueron muy grandes las diferencias mostradas el sábado a la medianoche. 

Nombres, tachones, renunciamientos, ausencias y muchos reproches fueron la comidilla del domingo, con la posibilidad cierta de algún daño interno en las Municipales.

En concreto, la ausencia de referentes del núcleo mestrista. Sin buenas migas con vDe Loredo especialmente y con el juecisimo, las huestes del dos veces intendente quedaron relegadas a la hora de la repartija. Más allá de las versiones respecto de lo sucedido, lo cierto es que esto también será una boleta a cobrar en el futuro, en el territorio, en las elecciones.

Campana de largada

JxC Cba

Para nada ajeno a esto, quizá porque en su fuero íntimo sabe que el arranque no podría haber sido peor, Juez eligió apelar a las fibras íntimas de la militancia en el lanzamiento de la campaña. Anabolizado por Horacio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich y Gerardo Morales, el actual senador no dudó en hacer hincapié en “la corrupción, la inseguridad y la pobreza por la que atraviesa la provincia”. Recostado sobre el poder territorial de los caciques, Juez empieza la última aventura para llegar al Panal. Sin renegar de su pasado peronista, pero sin ocultar la verba política que puede hacerle sacar los pies del plato a Llaryora. “No llevaron a nadie. Los dirigentes que se llevaron (Prunotto y Javier Pretto) no tienen un voto”, sentencia el ex fiscal Anticorrupción.

Para el actual intendente, el orden y la tranquilidad que significa correr con el caballo del comisario le otorga cierta ventaja. Pero paradójicamente, ser asociado con Schiaretti sin solución de continuidad es un arma de doble filo toda vez que el “cambio” (otra palabra que tiene desgastada categoría analítica) que dice encarnar puede ser en realidad una versión cordobesista del gatopardismo.

También hay coincidencias. Sobre todo en analizar el efecto de los libertarios y del profundo antikirchnerismo: el enemigo común de siempre.

  

 

Edición Impresa Nro.: 310

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